*Narra Mila* La semana se pasa entre presentaciones, ensayos y encuentros entre los dos que van más allá del placer del cuerpo. Cada día que transcurre los sentimientos que tengo atorados me empiezan a consumir, de a poco, como la sal que se mete en cada fibra, no importa cual sea el material y lo corroe todo, lentamente, rememorando nuestro pasado, entregados al presente y aún así, temerosa del futuro que me propone. Su habitación se ha vuelto nuestra, porque no se puede nadar contra la corriente sin perecer en el intento, porque lo que siento me arrasa, me calienta, me desvela, me tira y lo peor, lo disfruto. Cada segundo, cada caricia, cada beso que me lleva a dimensiones olvidadas a esos recónditos parajes de mi piel que no sabía que podrían llenarme de un placer casi infinito. No sa

