CAP 5: EL ENSAYO

1650 Palabras
Esa excesiva muestra de poder luego de la actitud de Zeke ha drenado mi fuerza vital, no precisamente por su actitud arrogante de playboy de vereda, sino por ver aparecer tras de mi a Alonso y sentir su cercanía con esa extraña posesividad que tenía su voz al parar el arranque del músico. Casi arrastro mis pies para llegar hasta donde todos nos esperan. Es tanta la pesadez que siento que ocupo el puesto de adelante, detrás del conductor, mientras exhalo un suspiro que contenía mi ira por esa innecesaria muestra de testosterona y mis nervios, desde que nos chocamos en el aeropuerto había mantenido una distancia entre nosotros, algo así como mi espacio seguro y este se rompió al él llegar a defenderme, aunque no lo necesitara. Es tal la revoltura que tengo en mi interior que toda la sangre se agolpó en mi rostro y debo estar brillante como una luz de un faro en medio de la penumbra a pesar de mi color de piel, respiro hondo tratando de acompasar mis pulsasiones llamando a los espíritus de la calma hasta que pasa lo impensado: una figura seria y fría se sienta a mi lado. Lo que me faltaba, el interrogatorio de la vergüenza Ya imagino el mar de preguntas que me hará este señor de lo que pasó... trato de controlarme... Me cuesta controlarme... Inhalo, exhalo... Mi cuerpo no me responde como quisiera, es que no puedo si quiera mirarlo... Su presencia me descoloca y logra pasar sobre mi coraza bien construida desordenando mis pensamientos hasta hacerme sentir vulnerable, cosa que de verdad me exaspera... detesto sentirme vulnerable y más frente a otras personas. Espero el interrogatorio con paciencia y siento el tiempo pasar con parsimonia, con una estúpida tranquilidad ceremoniosa. Mi verdugo no pregunta, no dice nada, solo se queda mirando hacia adelante como queriendo aprenderse el camino. Cuando su brazo roza el mío, no sé si con alevosía o simplemente por el movimiento del vehículo, mi temperatura se eleva y mi piel, como una acción corporal inevitable, se pone de gallina. Parece que hoy todo juega a mi contra: La temperatura y el sol brillante que me pega directamente, la emoción intensa que se arremolina en mi estómago y esta respuesta involuntaria y poco discreta de mi piel a su contacto no me genera precisamente la calma que invocaba. Y es que no sé por qué siento la necesidad de explicarle lo que pasó y agradecerle por su ayuda, aunque no era que la necesitara precisamente. Abro y cierro mi boca sin emitir ningún sonido. Mi mente no está realmente clara con respecto a lo que voy a decir. Es en estos momentos cuando quisiera que los segundos corrieran a la velocidad de la luz o que me ignorara simplemente, el mundo sería mejor si hubiese optado por sentarse al lado de su novia, pero no, está a mi lado poniendo otra vez mi entendimiento de cabeza. Me lleno de valentía porque estoy decidida a romper esta extraña burbuja de tensión casi s****l, por lo menos para mi porque mi centro no dejó de reaccionar a su contacto, y abro mi boca para emitir sonido cuando me interrumpe –Llegamos. Su gruesa voz dice con fuerza sin mirarme mientras se baja rápidamente del vehículo. Me molesta mucho su actitud, o sea, ¿me descolocas y te vas así sin más? Pero no sé de qué me quejo porque no tengo idea de qué iba a decirle, mi mente en blanco y esa sensación de su contacto en mi piel no era precisamente lo que tuviera en orden mis pensamientos. Estúpido y sensual Alonso Solokov ........... El lugar al que arribamos era el teatro de la ciudad. Es un lugar realmente hermoso, tiene un estilo de arquitectura ecléctica, del prototipo de los teatros europeos del siglo XIX, cuyo esquema en herradura fue trasplantado a las ciudades de las nacientes repúblicas independientes. Dentro de él se distinguen muy bien los espacios para el público: vestíbulo, auditorio, foyer y los espacios de trabajo: escenario, camerinos, áreas de servicio. A pesar de no ser tan grande como el Royal Opera House de Londres o la Metropolitan Ópera House de Nueva York, donde ellos se han presentado hasta el cansancio, veo en su expresión que la belleza de éste escenario los complace y todos se disponen a hacer lo que vinieron a hacer. El ensayo dentro el teatro se desarrolla sin inconvenientes, para mí es emocionante ver cómo interpretan la obra en el escenario, aún sin todo lo que se usa para el espectáculo, me siento como una niña pequeña otra vez y puedo comprobar que la fama de este Ballet está muy bien ganada, sincronía perfecta, técnica limpia, exacta, líneas impresionantemente rectas desde cualquier ángulo. Cuando hizo aparición Anna que personifica a Odette, la princesa Cisne, fue como ver una delicada flor batirse en el viento. Para mi mayor impresión Alek, el chico coqueto y desparpajado era Sigfredo, el príncipe, pensé que no tendría un gran papel por su personalidad tan relajada y calló mi boca al verlo bailar en el escenario. Estaba embelesada disfrutando de un simple ensayo. Alonso era realmente increíble como director y coreógrafo, lo veía ir de un lado a otro cuadrar las luces, la escenografía y aún así podía ver errores en los bailarines que incluso para un ojo estudiado eran imperceptibles con indicaciones claras y precisas, sus ojos mostraban una concentración impresionante en el trabajo del ballet, si bien recuerdo que tenía un excepcional talento como bailarín, me quedaba boquiabierta cuando hacía correcciones que para él eran tan fáciles de ver y que nadie había caído en cuenta hasta que los mencionaba, su equipo respondía a todo obedientemente y las mejoras eran visibles al instante. –¡No! ¡Ese no es el movimiento correcto Anna! ¡desde el inicio!– le gritaba Solokov desesperado porque por alguna razón se desestabilizaba constantemente en el giro de Attitude. Las manos en su cabeza desordenaban su cabello n***o y lo peinaba desesperadamente de un lado a otro. Este movimiento es un giro complejo, no todos los bailarines clásicos son capaces de hacerlo sin error, pero si Alonso ve las capacidades de Anna es porque ella lo puede lograr. Para este giro primero se debe dominar en primer lugar la posición del Attitude, una postura que consiste en elevar una de las dos piernas aproximadamente a noventa grados manteniendo la rodilla doblada formada un arco. Luego el movimiento consiste en realizar varios giros manteniendo la posición de Attitude. También es un giro en el que no hay desplazamiento, pero hecho de la manera correcta es exquisito. –Desplaza el peso de tu cuerpo a tu otra pierna– dije en voz alta.. ¡Mierda! ¡¿Qué carajos acabo de hacer?!. Todos se voltearon al tiempo para verme con los ojos como platos, las miradas hasta del que limpiaba pasan de Alonso a mi y viceversa como en un partido de tenis y me congelo. La nula expresión de su rostro me asusta. Anna me esboza una sonrisa y realiza el movimiento con mi indicación y la sorpresa para todos fue lo ligero y sencillo que lo hizo ver, estaba estática mirando hacia el frente, en ese momento quería ponerme como un caballo cochero con alerones a los lados para no mirar cómo Solokov seguramente me quería descabezar por haber metido mi patota en su ensayo, creo que mi rostro iluminó todo el espacio de lo roja que se puso mi cara, así que fingí contestar una llamada para alejarme lo más rápido que fuese posible del lugar con el corazón a mil por hora. ................ He hecho algo que no se debe, nadie pidió mi opinión y no soy NADIE para darla. Me escondo en la parte trasera del teatro hasta adivinar el momento en que hayan terminado, si pudiera mimetizarme como en la guerra entre los matorrales creo que me sentiría mucho mejor. No paro de darme cabezazos contra la pared de imaginar a don seriedad quejándose ante mi jefa por mi intromisión y su discurso de los límites y etc, etc, etc. De joven era muy terco, no aceptaba muchas opiniones que digamos me imagino que ahora ostentando el cargo que tiene lo será aún más. Recuerdo entonces mi compromiso del recorrido nocturno así que disipo mis pensamientos de lo que pasará a concentrarme en lo que realmente me compete, hago mis llamadas para el transporte especial de recorrido, de esos que no tienen techo, para que puedan disfrutar la vista y por qué no, algo de música. Para cuando el ensayo termina y antes de recibir mi reprimenda, que sé que no me escaparé de ello pero trataré de retrasarla y suavizarla lo más posible, les recibo a todos con toda la parafernalia y hasta mucho más de lo que necesitaba ya que lo que quiero es hacer que se olviden de lo que hice. Con una gran y enorme sonrisa forzada les pido a todos que suban y cuando me toca dirigirme a Solokov siento que mi corazón se va a salir por los nervios. –Suba por favor, sr Solokov, vamos a iniciar con el recorrido– le digo manteniendo lo mejor que puedo mi tono de voz que parezca calmado. –No iré, voy al hotel, prosiga.– me responde. –¿Necesita que alguien lo lleve al hotel? Puedo llevarlo, es muy difícil para usted comunicarse en este lugar y el recorrido sabe exactamente dónde terminar– le expreso ya que sé que todos son mi responsabilidad y aunque ello implique adelantar mi llamado al paredón –Sé llegar, prosiga le dije– me contestó sin mirarme y llama un taxi, se embarca en él y se va. Verlo alejarse me hace pensar que lo recuerda, todo de este lugar... ¿Por qué no me recuerdas a mí?
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