Hace dos días que estamos aquí, lejos y solos. Nadie lo sabe pero necesitaba de esto. Necesitaba silencio, un poco de calma y sosiego en los brazos fuertes de mi marido que se ha desvivido por proveer paz para mi. No ha habido nada s****l ni romántico en lo que hemos hecho pero ha sido muy intimo, muy nuestro...tremendamente nosotros. La mañana llega y no me doy ni cuenta porque sigo en los brazos de Fer. He llegado a sentirme como antes, cuando éramos así, todo apoyo y amor incondicional. Tenemos las manos tan llenas de serenidad ahora mismo que me lamento de saber que en algún momento esto acabará. No hemos hablado de nada. Absolutamente nada. Le enseñé el mensaje que recibí y sin comentar mucho aparcamos todo y nos dedicamos a esto...a dejar las horas pasar. Simplemente eso. —¿

