El féretro está lleno de flores blancas y rojas las cuales, cualquiera de ellas tiene más derecho que yo a estar aquí. Está muerto por mi culpa. Yo le maté. Le dejé solo, me fui a resolver mis propios asuntos y olvidé sus ojos. Esos ojos que me miraban antes de forma tan extraña. Ojos que ya no se volverán a abrir nunca más y unos, que ya no me podrán perdonar. No le creí. No le oí ni le pude decir adiós. No hubo un último beso ni palabras de hasta pronto. Este mi adiós...y es el adiós más oscuro, doloroso y solitario que alguna vez he dado porque nadie me ve hacerlo, nadie me oye, ni me responde...ni siquiera él. Hay un sacerdote, está Holli tomándome de la mano...llorando también. Llora mucho, casi tanto como yo. Están mis hermanos y nadie repara en mi porque muchos saben que no quie

