El tercer cobrador del Liverpool fue al punto penal con la presión de toda la afición sobre sus hombros. Miró al arquero rival, que se balanceaba de un lado a otro en la línea de gol, intentando desestabilizarlo mentalmente. Tomó impulso y disparó con potencia, pero el arquero del PSG adivinó su intención y se lanzó a su izquierda, bloqueando el disparo con ambas manos. La multitud exhaló un grito ahogado. El Liverpool había fallado dos tiros seguidos. La situación se tornaba desesperada para los locales. Herón había estudiado a sus rivales. La mujer era técnica, pero le faltaba poder. Atacó con decisión. Lanzó un gancho derecho que Natasha apenas esquivó inclinando la cabeza. Sin embargo, Herón ya tenía su siguiente movimiento preparado. Usando la inercia de su golpe, giró su cuerpo en u

