Hafsa estaba en un lugar lleno de oscuridad, que no se le hacía conocido. Era un puente moderno sin ningún soporte, parecía flotar en medio de ese ambiente lúgubre. La arquitectura se extendía bajo sus pies, envuelta en una bruma espesa y sofocante. El aire olía a humedad y desesperanza. Cada paso resonaba en el vacío, como si estuviera avanzando hacia un destino ineludible. Sus pulmones se sentían pesados y su respiración se tornó laboriosa. Frente a ella, la silueta de una tarima con una horca se materializaba entre la neblina. Un nudo de angustia se formó en su estómago. No quería ir allí, porque ese sería su final. Debía detenerse. Pero sus pies seguían andando contra su voluntad. Era como si algo invisible la atrajera hacia la ejecución, hacia su destino sellado. Necesitaba parar o q

