Me quedé desconcertada, porque Lucius, se arrodillaba frente a mí. Después de unos segundos todos los hombres se levantaron y me miraron, el me tomo de la mano y me encamino hacia una pequeña choza provisional, me dejo pasar primero y una vez adentro cerró la puerta y corrió a encender las veladoras para que el cuarto no estuviese tan obscuro, solo me detuve a observar sus ojos que al contrario de los de Vlad que eran carmín, los de Lucius eran verdes, yo estaría hipnotizada por su mirada. -Perdón por lo de Kellan, él es muy impulsivo, perdió a su familia en manos de Vlad y desprecia a todo aquel que está ligado a el- se envió frente a mí en una silla -Se que a estas alturas ya debes de saber quién soy - bajo su mirada con pena -Pero deja que yo mismo te cuente la verdad-. Seguía callad

