No pude dormir casi nada, pensando en la idea de que pronto volvería a ver a mi familia, lo único que me preocupaba era lo que podría pasar en estos meses, aguanta Irina, pronto estarán juntos, tranquilos y ferices como siempre debió ser.
La puerta de mi habitación fue abierta sin ningún aviso Czarina entro rápido a la habitación acompañada por otros dos jóvenes que eran idénticas.
-Señora pensé que aún no despertaba, vinimos a prepararla- se apresuró a mi lado y me ayudó a ponerme mi bata -son hijo Kyra y Kendra- señaló a las jóvenes.
Me ayudaría a bañarme o mejor dicho me bañaron, luego me ayudaría a peinarme y ponerme un poco de arreglos en la cara, poco a poco mi rostro dejo de verso natural a como a mí me gustaba.
Tocaron la puerta muy fuerte y entro la arpía con un bulto blanco.
-Aquí está el vestido para la feliz novia- sonrió con falsedad -Tan cuidado querida no se valla a romper- se burló a la vez que fingía que se caía el vestido.
-Aunque se rompa mi vestido me casare, además de Vlad creo que le gustó más sin nada más, gracias por traerme el vestido ya te puedes retirar- dije d la manera más sarcástica posible, me acerque a la entrada de mi habitación y le abrí La puerta e hice un ademán para que saliera.
Al mirarme al espejo no pude evitar querer llorar, parecía una princesa mejor dicho una reina.
Tocaron la puerta y al abrir ahí estaba un hombre de edad y bastante avanzada. Él era el que me acompañaría hasta la capilla.
* - *
Mis piernas temblaban, esperaba no caerme, millas de ojos me veían mientras estaba parada en la entrada, comencé a sonar una música muy bonita, esto no era la típica marcha nupcial.
Cada paso que daba mi corazón se aceleraba más y más, solo me faltaba unos pasos para llegar cuando enviaba la necesidad de salir corriendo, no podía, si hacía difícil Drácula posiblemente me mataría y volvería a ver a mi familia.
Al llegar Vlad me sonrió con dulzura y yo tomo de la mano al mismo tiempo que me ponía a su lado.
Después de tanto palabrerío de parte del padre o al menos eso creía que era, llego el momento de decir el juramento que me enseñó Czarina y la ceremonia terminaría.
Yo Irina Blacke Rusvok te tomo a ti Vlad Tepes como mi legítimo compañero de vida, en las buenas y en las malas, la salud y la enfermedad, juró un campo por siempre y para siempre. Será tu luz cuando todo este obscuro para ti y prometo vivir por ti y para ti hasta que alguno de los dos sea reclamado por los dioses.
Cuando termine de decir esto todos se levantaron y aplaudieron al mismo tiempo que Drácula levantaba mi velo y me besaba.