Capitulo 11

433 Palabras
Después de la ceremonia, Vlad y yo disfrutamos de la fiesta, por primera vez desde que llegué a disfrutar de algo, no era que ya me conformara, pero de ninguna manera tenía que estar presente en mi boda. El día se me fue entre felicitaciones, bailes y una que otra mirada a odio de parte de las admiradoras de Drácula, al parecer él era un gran partido por la cabeza principal del concierto vampírico. Ya habíamos despedido a los últimos invitados, cuando Vlad me tomo a la mano y llevo a su cuarto. -Preguntarás porque te traje a mi habitación y no a la tuya, esta mañana ordenó que cambien tus cosas aquí, el tiempo que resta para que veas a tus padres dormirás conmigo- hablo de la manera más tranquila, odiaba que intenta que todo entre nosotros se viera como si fuera algo normal, cuando obviamente nada era así. Me tomo de la cintura y me beso muy apasionadamente, de pronto sentí miedo, yo había tenido estado con un hombre, así que lo aparte y el yo miro a los ojos detenidamente y beso mi mejilla, sentí como si mi cuerpo flotara, era como si no tuviese voluntad, esta no era yo. Cuando lo noté, Vlad estaba solo en pantalones y yo me estaba quitando el vestido, no quería hacer esto, pero mi cuerpo no me respondía, la prenda cayó al piso y me quedé solo en ropa interior y medias. Vlad se acercó y me rodeó hasta quedar detrás de mí, me besó en el cuello y susurro -Perdóname por hipnotizarte, pero realmente quiero estar contigo- una lágrima resbaló por mi mejilla, esto no era lo que yo quería. El tomo la fina tela que cubría mis pechos y la deslizó fuera de mi cuerpo, al igual que su pantalón, me voltee y lo tomé por la nuca y lo mejor como si no hubiera mañana. Me deshice de mi última prenda al igual que él y yo recosté en la cama con el encima mío. Pude sentir como mi cuerpo me responde nuevamente, pero ya era demasiado tarde Vlad estaba tocando por todas las partes y mi cuerpo traicionero lo disfrutaba. Gemido tras gemido. Me tomo por sorpresa cuando se hundió en mí, dolía, pero era algo tolerable, mi cuerpo pedía más y más, estaba consciente que esto no era ningún tipo de hipnosis, si no mi deseo. Sentí como se movía y al final ambos soltamos un gran gemido, sentí caliente mi entrepierna y Vlad se derrumbó a un lado de mí. Drácula me hizo suya y lo peor de todo era que lo disfrute. Me sentía sucia conmigo misma.
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