Capitulo 24

524 Palabras

Sentí como mis ojos eran iluminados por el sol, estaba acostada sobre el pecho de Lucius, tenía mucho tiempo que no me parecía así, tenía esa sensación de estar en casa. Trate de levantarme, pero un gran brazo me rodeo la cintura -No te levantes- susurro con voz ronca -Quédate más tiempo conmigo-, me pego a su pecho desnudo. -Tenemos que comer algo, ayer ni siquiera cenamos-, me levanté con mucho pesar y comencé a vestir con pesar. Baje al comedor y ahí estaba Heida sirviendo el desayuno a los demás hombres de Lucius. Cuando entre todos se levantaron y se sentaron al mismo tiempo que yo. Estábamos desayunando en paz, Lucius ni siquiera había hecho acto de presencia, lo cual me parecía raro. Así que al terminar decidí subir a buscarlo. Estaba poniéndose parte de su armadura cuando entre

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