La vida en la pequeña villa de Lucius era muy tranquila, me gustaba pasear y ayudar a las personas, había pocas mujeres y muchos niños, todos me trataban con respeto por ser la "mujer" del líder. Por las tardes me aburría mucho, la servidumbre casi no me dirigía la palabra, algunas sirvientas me miraban con odio, apuesto a que todas querían estar en mi lugar menos yo. Por las noches Lucius y yo cenamos muy tranquilamente, la charla era bastante agradable, hasta que grabé la pregunta que tanto me había rondado en la cabeza los últimos días, sin pensarlo más hablé temerosa. -Lu ... Lucius, quiero preguntarte algo- -Claro- dijo despreocupado y siguió comiendo de su plato. -Quiero saber porque torturaste a Vlad- dije firmemente. Casi se atraganto con su bocado -Por qué quieres saber eso-

