Octavio
Han pasado varios días desde mi último encuentro con Emily, eso a pesar de trabajar en el mismo despacho ... durante el día no tengo excusa para llamarla a mi oficina y por las tardes mi abuelo no se despega de mi hasta que la oficina queda completamente vacía. A veces pienso que el viejo sabe de mis intenciones, aunque no entiendo cómo es que lo pudo notar, me pongo a pensar en si he dicho o hecho algo que lo alertara o simplemente leyó mis pensamientos. Inclusive el fin de semana me arrastró con él a un viaje fuera de la ciudad, un viaje muy aburrido por cierto.
Me siento asfixiado, mi abuelo me quiere tratar como un niño pequeño al cual toma de la mano para mantenerlo controlado, que cada vez que intenta escapar, aprieta su mano con mayor fuerza. .... y me estoy cansando, el viejo no entiende que soy un hombre de 27 años al cual no puede controlar de tal modo.
*******
Emily
Mis días se han vuelto más tranquilos en el trabajo, Octavio no me ha vuelto a buscar y me alegro por eso, ya que soy bastantes debil cuando estoy frente a él, aunque admito que mi ego se encuentra un poco herido .... he sido desechada.
Hoy es viernes y Karisa me ha avisado que irá con unos amigos a un bar así que debo salir corriendo para recoger a Jack en la guardería.
Apago la computadora y tomo mis cosas — nos vemos el lunes — me despido de Abigail que aún está terminado de guardar unos archivos.
— si, ve con cuidado
Al bajar al estacionamiento aún hay muy poca gente, me acerco hasta mi auto para abrir la puerta, pero doy un brinco cuando una mano toca mi hombro.
— ¡perdón! no quería asustarte — dice Octavio, quien sale detrás de una columna.
— ¿ qué haces aquí ?
— quería verte, ¿tu no me has extrañado?
— he estado muy ocupada, no he tenido tiempo de pensar en otra cosa que no sea el trabajo
— supongo que te afectó el regaño del abuelo.
— ¿qué quieres Octavio?
— ya te lo dije, quería verte.... y quizá si quieres, podemos ir a divertirnos
— no tengo tiempo para un acoston casual
— ¡tranquila! no soy ninguna clase de maniático s****l .... podemos ir al cine, por un café, ¿sabes bailar ? yo soy un experto, aunque no bailo con frecuencia.
— no tengo tiempo ahora, de hecho, se me está haciendo tarde
— ¿ sabes que me estoy sintiendo utilizado ? — dice mientras se va acercando peligrosamente a mi ... echa un vistazo al rededor y cuando se asegura de que no hay nadie, se acerca a mis labios y los besa con delicadeza, pero en mi cabeza solo está la imagen de Jack esperando por mi, así que lo aparto con un ligero empujón
— tengo que irme — abro la puerta e intento entrar en el auto pero Octavio vuelve a detenerme
— ¡espera!, déjame darte esto — dice mientras saca algo de la bolsa de su saco y lo pone en mis manos
— ¿ que es esto? — pregunto mientras miro el papel.
— es el dinero que se te va a descontar de la nómina — dice explicando mientras miro el cheque confundida
Un sin fin de pensamientos dan vueltas en mi cabeza, mi carencia me dice que tome el maldito cheque pero mi orgullo me dice que le escupa la cara y rompa el cheque, pero sin poder evitarlo, una pregunta sale de mi boca como vómito verbal — ¿ crees qué soy algún tipo de prostituta?
— ¡¿QUÉ?¡, NO, en ningún momento dije algo asi
— ¡¿ entonces por qué demonios me estás dando dinero?!
— es solo que me siento culpable.
— ¡no lo hagas! no te sientas culpable, no me tengas lastima — digo antes de romper el cheque para después subir al auto y salir huyendo de ese lugar.
*****.
Octavio
Me quedo atónito mirando como Emily se aleja en su auto... jamás nadie me había arrojado un cheque roto al rostro, esa mujer es una fiera, una muy encantadora fiera.
Cuando regreso a mi oficina por mis cosas, mi abuelo está ahí esperando, juzgando con sus enormes ojos negros.
—¿ En dónde te metiste ?
— fui al sanitario.
— ¿estuviste más de media hora en el sanitario? ¿tienes diarrea o algo por el estilo? — dice con un tono burlon
— estaba intentado esconderme de tí ¡ME ASFIXIAS! — exploto al fin
— ¡Solo intento hacerte madurar!
— abuelo, tengo 27 años, no soy un adolescente estúpido que no entiende la vida, soy un hombre maduro, inteligente. No se te olvide que soy unos de los economistas más exitosos de todo el país, ¡no soy estúpido!
El viejo no se inmuta ni un poco. Sus ojos negros me perforan como dagas, unas muy afiladas.
— ¿ en verdad crees que sabes de la vida más que yo?, sé que no eres estúpido, pero si un inmaduro .... aunque la verdad esto no lo hago por ti, si no por ella — ¿por ella? ¿de qué demonios habla mi abuelo?
— ¿a quien te refieres? — pregunto curioso
— a Emily porsupuesto
— ¿que tienes que ver tú con ella?
— deseo que le vaya bien en la vida, solo eso
— ¿por qué le tienes tanta consideración a una simple empleada? ¿acaso te gusta? admito que es bastante linda pero ..... — sin verlo venir soy silenciado por la mano de mi abuelo golpeando mi rostro.
— ¡no te atrevas a decir estupideces! — dice molesto mientras intento salir del aturdimiento
— ¡¿PERO QUÉ MIERDA TE PASA, ABUELO?! — grito molesto..... jamás había usado una mala palabra frente a mi abuelo, nunca en la vida me había dirigido a él de tal modo y también es la primera vez en toda mi vida que mi abuelo me levanta la mano, pero lo que me molesta es que lo haga por ella.
— ¡Te quieres involucrar con esa mujer y ni siquiera sabes un poco de su vida!. Emily no es una chica cualquiera, ella tiene responsabilidades y metas que cumplir, y tú vienes y te presentas en su vida para descontrolar todo.... en verdad Octavio¿crees que soy idiota? ¿crees que no he notado como la miras?, de como la pobre chica se pone nerviosa con tu sola presencia.
— abuelo, Emily es una mujer adulta, ella puede tomar sus propias decisiones, no me estoy aprovechando de ninguna niñita.
— ¡ pero si de una madre vulnerable!
— ¿una qué?
— si Octavio, Emily es madre de un pequeño bebé, su nombre es Jack y tiene tan solo un año de edad, ¿qué opinas al respecto?
La bofetada de hace un momento no fue nada comparada con esto. Mis oídos empiezan a zumbar y las palabras "madre, un bebé, Jack " no dejan de golpear las paredes de mi cráneo como una alarma de emergencia.
De repente un flashback llega a mi cabeza; soy el Octavio de tres años escondido detrás de una puerta, escuchando la voz de Emmanuel quejandose de mi presencia, recordándome con cada mirada que yo era el "error" de una vida anterior, el estorbo en su nueva familia perfecta.
Miré a mi abuelo, pero ya no veía su preocupación, solo veía el reflejo de mi propia condena.
No podía involucrarme con alguien así, no podía ser el hombre que entra en una casa donde ya hay un niño, porque yo sabía mejor que nadie cómo terminaba esa historia .... con alguien sobrando y yo no pensaba volver a ser el que sobrara.
—¿Octavio? —insistió el viejo, escudriñando mi palidez.Tragué saliva, sintiendo un sabor amargo, casi metálico. El deseo que sentía por Emily se transformó en un muro de hielo sólido.
—Opino... que tienes razón, abuelo —dije con la voz hueca, dándome la vuelta para no dejar que viera el terror en mis ojos
—Me mantendré lejos, que no cuenten conmigo para jugar a la casita con el hijo de otro.
Salí de la oficina sin mirar atrás, con el eco de un llanto infantil que solo existía en mi memoria.