El tiempo no perdona

1475 Palabras
— ¡EMILY DESPIERTA!— Escucho la voz de Karisa que me hace abrir los ojos — ¡Emily!, ya despierta tonta, ya es tarde — dice Karisa cuando entra a mi habitación y al reaccionar por completo, me doy cuenta de que ya casi son las ocho de la mañana. Me levanto con un brinco de la cama, anoche no preparé mi ropa y ni de chiste me dará tiempo de preparar el desayuno ....¡Soy una mamá terrible! Abro el closet y saco lo primero que encuentro, una falda larga de color rojo, blusa blanca y uno de mis dos únicos pares de zapatillas que tengo para ir al trabajo, Cepillo mi cabello con impaciencia, es lo único que puedo hacer por él ahora mismo. Cuando salgo de la habitación, bajo hasta la cocina en dónde Jack y Karisa se encuentran terminando de desayunar, ya listos para salir de casa. — Siéntate a desayunar — dice Karisa, señalando un plato con huevo revuelto y un trozo de pan. — ya es muy tarde — digo mientras meto un bocado de huevo a mi boca, le doy un mordisco al pan y tomo un enorme trago de jugo de naranja. Tomo las llaves del auto, de la casa y la mochila de Jack, mientras Karisa lo lleva al auto para colocarlo en su silla. Abrocho mi cinturón y doy un vistazo al espejo retrovisor .... me veo terrible esta mañana, pero eso no es lo importante ahora. — ¿llegaste muy tarde anoche? — pregunta mi hermana menor con bastante curiosidad — poco antes de las diez de la noche.... lo siento — no tienes por qué disculparte, no pretendo regañarte o algo por el estilo... pero dime ¿hubo mucho trabajo? — un poco, pero prometo que no volveré a llegar tan tarde. — no tengo problema en que llegues tarde a casa de vez en cuando, es solo que no me gusta que lo hagas por quedarte trabajando... a veces te exigen demasiado — las palabras de mi hermana hacen que me sienta aún peor, ella se preocupa por mí, mientras yo me andaba tirando a mi jefe. Al llegar a la universidad siento un gran alivio, pues Karisa no paraba de hacer preguntas. Llego a la guardería y beso la mejilla de Jack antes de entregárselo a la cuidadora. Cuando llego a la oficina son casi las nueve y media, casi una hora de retraso, ahora sí me pasé. Miro de un lado a otro mientras voy entrando al despacho, todos mis compañeros me miran, evidenciando mi demora. — ¿qué rayos te pasó?— pregunta Abigaíl. — ¿me veo tan mal? — pregunto angustiada. — solo un poco desaliñada… ¿se te enredaron las sábanas? — un poco — por cierto, te tengo una mala noticia, hace apenas 10 minutos pasó el jefe y obviamente se dio cuenta de que aún no llegabas. — ¿se veía molesto? — no… bueno, al menos no conmigo, pero me pidió que en cuanto llegaras fueras directo a su oficina — Abigaíl saca un brillo labial de su bolsa y me lo presta para darle un poco de color a mi rostro, con mis manos aliso un poco mi falda y voy de inmediato a la oficina del señor André. Toco la puerta un par de veces — adelante — dice la voz de mi jefe. — buenos días, señor — saludo apenada y me avergüenzo aún más cuando lo veo a él, parado como un roble a lado de su abuelo... — Emily — comienza a hablar el señor André — necesito que te tomes esto en serio... entiendo tu situación, de verdad, pero no puedes seguir llegando tarde a la oficina. Te estás preparando para asumir un cargo más alto y no puedo proponerte como candidata si no eres una persona responsable — mi mirada está agachada, me siento muy avergonzada — lo siento mucho, le prometo que no volverá a suceder. — supongo que te levantaste con el pie izquierdo.... a todos nos llega a pasar ... pero sabes que en esta ocasión se tendrá que descontar una parte de tu sueldo — mis ojos se comienzan a cristalizar, intento reprimir mis lágrimas, no quiero que ese tonto me vea llorar. — Entiendo señor.. — bien, creo que eso es todo de mi parte, ahora ve a tu lugar y comienza a trabajar. — si señor ****** Octavio Jamás imaginé que una mujer desaliñada me parecería tan sexi y menos utilizando una falda tan larga que solo me permite ver la punta de sus zapatos. Mientras mi abuelo le llama la atención a Emily por llegar tarde, no paro de preguntarme que es lo que estará pasando por su cabeza y sin verlo venir, una punzada golpea mi corazón cuando veo sus ojos llorosos. Emily se levanta de su silla y se marcha sin siquiera dedicarme una sola mirada — ¿no crees que fuiste un poco duro, abuelo?, inclusive la hiciste llorar. — créeme que le tengo un gran aprecio a esa niña, pero si me muestro flexible, otros podrían demeritar su esfuerzo y pensar que lo que ha logrado, es solo por la simpatía que le tengo. — ¿y no es así? — Emily es muy inteligente y muy trabajadora, todo lo que pueda lograr en la vida será gracias a esas cualidades — también es muy bonita — con solo esas palabras, mi abuelo me fulmina con la mirada. — no te acerques a ella, podrías perjudicar bastante todo por lo que se ha esforzado. — ¡abuelo! Hablas de mí como si fuera un monstruo — te lo advierto hijo, no molestes a esa chica — si abuelo, lo que digas.— me pregunto que dirá mi abuelo cuando se entere de que estoy más que involucrado con su contadora favorita, que justo ayer la tenía en mi oficina, completamente desnuda. ****** Emily Al salir de la oficina del jefe, doy un suspiro, no quiero volver a llamar la atención de mis compañeros, pero es evidente que todos están atentos a la reprimenda que tuve que recibir por mi retraso. — ¿fue muy duro el jefe? — pregunta Abigaíl —la verdad es que no lo fue tanto... tiene razón, tengo que tomarme más en serio mi trabajo. — no conozco a nadie más que se tome el trabajo tan en serio como lo haces tu... pero y bien ¿solo fuel el regaño? — me van a descontar una parte de mi sueldo — digo con la voz entrecortada — no te preocupes, si llegas a necesitar dinero, yo te puedo prestar algo — muchas gracias, aunque espero no necesitarlo. — tú sabes que estoy aquí para ayudarte en lo que pueda — gracias — Abi me da un fuerte apretón para consolarme, al cual correspondo del mismo modo. ... ... ... ... Cuando es la hora de salida, Aby me insiste en que vayamos a tomar un café, ella misma le ha llamado a Karisa para avisarle que voy a volver un poco tarde a casa y mi hermana acepta sin reproche. — Listo ¡vamos! Toma tus cosas y vámonos ya — recojo mi bolsa y justo antes de salir, Octavio pasa por nuestros lugares. — buenas tardes — saluda sin detener su paso — buenas tardes, señor — respondemos al unísono.... no sé si soy la única en notarlo, pero la mirada de Octavio se clava sobre mí mientras se aleja poco a poco ... Abigaíl me lleva a un pequeño café que se encuentra muy cerca de la oficina, ahí pasamos un rato muy agradable, conversando y bebiendo café. Al llegar a casa me siento contenta de encontrar a Jack despierto. — iba a meterlo a bañar —dice Karisa quien aún se encuentra haciendo tarea. — no te preocupes, yo lo baño — bien ... yo prepararé la cena. — no, Kari.... mejor termina tu tarea, yo me encargo de la cena también. Hace días que no les preparo la cena —¿estás segura? no tengo problema, la tarea es muy fácil, no me va a quitar mucho tiempo —si, estoy segura, tu termina tu tarea — bien Entro a la habitación y preparo el baño de Jack, acomodo su ropita y coloco su toalla a lado de la bañera. Me gusta bañar a Jack y a él le encanta juguetear en el agua, su muñeco favorito es un pato amarillo con el cual podría pasar horas dentro del agua sin importarle ninguna otra cosa. Al sacar a Jack de la bañera, siento que ahora está más pesado... cuando comienzo a vestirlo me doy cuenta de que la ropa que le elegí ahora le queda chica ..... mi bebé se ha vuelto más grande
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR