Después del encuentro con la Formaldehidra, las siguientes semanas del Otoño parecieron un tanto aburridas en comparación, para Konta. La paz era algo que muchas veces se buscaba y raras veces se encontraba en la tribu, así que era fortuito que pasara día tras día sin una verdadera amenaza cayendo sobre ellos mientras acampaban bajo el Sauce Llorón. Con los Devastadores propiamente preservados, no hubo escasez de sangre con la cual seguir bañando el árbol, y la falta de depredadores atacando el campamento indicaba que sus esfuerzos no estaban siendo en vano. Los cazadores habían logrado asegurar muchas grandes capturas en sus expediciones, una de las cuales era un Murciélago de la Fruta adulto que proveería de excelentes raciones para el riguroso Invierno que estaba ya próximo. Zanzu inclu

