Capítulo 15
Sábado 15 de octubre de 2022 - Después del voluntariado
Pese a que mi día ha sido bueno, no siento tanta inspiración para escribir en esta crónica. Quizá escriba un par de párrafos solo para llegar a mi cuota de palabras por capítulo ¿Quién sabe? Escribiré a medida que las palabras lleguen a mi cerebro y este mueva mi mano. No sé sobre qué escribir en estos momentos, es como si mi cabeza estuviese en blanco pese a que he tenido un buen ¡Porque he tenido un excelente día! Vencí a los ancianitos en el juego de guerra, le di en la cabeza a dos de ellos con unos dardos de espuma y Derek le disparó a todos los demás ¡Al fin! ¡Les ganamos! Porque ya estaba empezando a sentirme avergonzada, y es que desde que entré como voluntaria en el acilo, no hemos ganado ni un solo juego de guerra y Ana Rose, la directora del acilo, me regañaba cada vez peor ¡Me sentía humillada por perder en contra de un grupo de ancianos en andadera que da un paso cada minuto! ¡Pero es que tienen una gran puntería! Pues resulta, y no sé si me lo habían dicho antes o yo lo había mencionado antes, resulta que el acilo de ancianos “Jardines del Recuerdo” es un acilo para VETERANOS DE GUERRA ¡Exacto! ¡Todos ellos han estado o en el Ejército, o en la Marina o en la Fuerza Aérea! ¡¿Cómo no tener buena puntería con unos perfiles como esos?! Ahora entiendo por qué el juego de la guerra es tan entretenido para ellos y por qué algunos de ellos realmente enloquecen cuando jugamos a la guerra ¡Algunos podrían estar recordando horribles pasajes de sus vidas mientras juegan! Pero bueno, esta vez no tuvieron doble ración de flan, pero descubrí que, debajo de esa gabardina negra, además de una pistola de juguete, Derek lleva cientos de paletas que él mismo pinta, con los escudos del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea y los Marines, y se las dio de contrabando ¡Es que este chico tiene un corazón de chocolate!
Derek es esa clase de personas que en el exterior se muestra de una forma, pero en el interior es totalmente diferente. Cuando lo conocí me daba miedo, se veía como una persona hostil, atemorizante, capaz de sacarme los ojos como un cuervo; además de ello, las personas hablaban de él como si fuese un peligro, alguien que se mataría de con la mirada ¡Pero él no es así! He conocido a un Derek Ravenswood que es totalmente lo contrario a todo lo que en algún momento me dijeron sobre él. Derek tiene un lado muy dulce, es un chico muy gentil y sabe escuchar ¡Además de que es híper mega talentoso! No puedo explicar con palabras lo talentoso que es ese muchacho. Así como yo siempre estoy escribiendo en este diario, él siempre está dibujando en su cuaderno. Espero que algún día consiga todo lo que quiera, vivir de tu arte suena como una de las cosas más maravillosas del mundo. Al final, los cuervos también pueden ser amistosos… ¡Hasta que los haces enojar y te picotean sin piedad!
¡j***r! Es que en serio me desespera ese chico ¡Nunca podemos estar bien al cien por ciento! ¡Es como si nos reconciliáramos para pelear y nos peleáramos para reconciliarnos! ¡Es desesperante! Te preguntarás ¿Qué pasó ahora? Y me imagino que después de esta pregunta, dejarás soltar un suspiro de aburrimiento porque en serio, esta rutina ya me está cansando. Esta vez no fue algo que hice o que él hizo, no fue por haber herido sus sentimientos o qué se yo ¡No! Esta vez fue por algo tonto ¡Muy tonto! ¡Realmente tonto! Tan tonto que en serio quisiera lanzarle una piedra a la cabeza para ver si su actitud se repara ¡Se enojó conmigo porque me ofrecí a pagar por su disfraz para el baile! Después de jugar a la guerra y celebrar por nuestra victoria con una ración doble de flan, le recordé el asunto de la fiesta y le dije que iría de princesa, luego él se burló de mí e hizo una muy innecesaria explicación de cómo y por qué, ir de princesa no es un disfraz para mí ya que yo siempre estoy disfrazada de princesa ¡Bobo! El punto es que le dije que iría disfrazada de la Bella Durmiente y que él tendría que ir de príncipe para que combinara su disfraz con el mío. Él solo puso cara de alguien que está oliendo algo desagradable y lo siguiente que hizo fue decir que quizá en su armario habría algo decente que se asemeje a un traje de príncipe. Entonces le propuse pagarle el disfraz ¡Y él se enojó conmigo! j***r… como odio su orgullo ¡No hay nada de malo con el hecho de que yo pague por su disfraz! ¡No hay nada malo! j***r… como le detesto… Así que terminamos discutiendo y él me llamó pomposa ¡Pomposa! ¡j***r! ¡Querer pagarle el disfraz para que combinemos no me vuelve pomposa! Así que al final, nos despedimos y cada uno se fue por su propio camino ¡Maldición! Es que en serio me desespera ese chico ¡¿Es que nunca podemos estar bien del todo?!
En fin, después de eso, mis amigas y yo fuimos donde “Hugo, Paco y Luis”, donde nos tomaron las medidas y nos hicieron bocetos de cómo se verían nuestros vestidos. Según ellos, la próxima semana podremos recogerlos, según yo eso es totalmente imposible, pero bueno, su lema es “Podemos confeccionarte la ropa de tus sueños en un solo día”, así que lo único que me queda es confiar en sus habilidades. Lyn sí les tiene fe, además de que se conmovió por el hecho de que tres ancianos en sus ochentas, que necesitan de cuatro lentes para insertar el hilo en la aguja, aún tengan deseos de trabajar y hacer lo que más les gusta. Supongo que, cuando estás haciendo algo que realmente te gusta, no importa la edad que tengas, siempre vas a hacerlo con gusto. Ahora solo nos queda esperar a ver que tan maravillosos se verán nuestros vestidos confeccionados por tres ancianos en sus ochentas…
En fin… eso es todo lo que tengo que decir en este momento, no me siento con la suficiente inspiración en estos momentos y mis amigas ya se están empezando a quejar porque no les estoy prestando atención…
***
— ¿Qué tanto escribes?
Pregunta Lyn.
— No mucho, la verdad — contesto, guardando mi diario en mi bolso — No tengo mucha inspiración en estos momentos
— Eso me parece extraño ¿Te encuentras bien? — Anja me toma por la cabeza, fingiendo tomarme la temperatura — Creo que estamos ante un caso de “Me volví a pelear con el chico de la mirada asesina”
— ¿Y ahora qué pasó?
Pregunta Mitsuki, pinchando un palito de zanahoria.
— No tengo ni la más mínima idea — contesto — Le ofrecí pagar por su disfraz y él actuó como un verdadero lunático
— Heriste su orgullo — Lyn se encoge de hombros — No justifica su reacción, pero sí la explica
— Pues vaya tontería — bebo un sorbo de agua — ¿Eso quiere decir que jamás podré darle un regalo o algo por el estilo?
— ¿Quieres hacerle regalos a tu dios escandinavo?
Anja me dedica una sonrisa pícara.
— Nosotras somos sus amigas y siempre la tratamos bonito… — comienza a decir Mitsuki entre risas — Y jamás te he visto pagar por nosotras
— Hay que entenderla… — Lyn se ríe — Nosotras no somos su dios escandinavo
— Que no es mi dios escandinavo…
Protesto, sintiendo las mejillas arder.
— El punto es que ya se le pasará… — Anja hace un gesto con la mano para restarle importancia — Pero qué estresante será tu vida si debes de estar procurando no dañar su orgullo
— Y teniendo en cuenta que eres una verdadera princesa — miro a Mitsuki — Pues eso va a ser muy difícil
— No entiendo por qué mi vida tendría que ser difícil debido a Derek Ravenswood
Miro con confusión a mis amigas, ellas solo sueltan risitas.
— No nos hagas caso — me tranquiliza Lyn — Es que nosotras sabemos cosas
— ¿Qué cosas?
Frunzo el entrecejo, realmente no estoy entendiendo nada.
— La estás confundiendo más
Se burla Mitsuki, mis mejillas se calientan todavía más.
— ¿Qué cosas?
Vuelvo a preguntar, Anja agita las manos.
— Nada, solo están jugando contigo
Ríe.
— ¿Por qué?
Pregunto, sintiéndome aún más confundida.
— Es que tu conocimiento sobre la vida y el simple sentimiento humano, incluyendo el tuyo — comienza a decir Lyn — Es tan escaso que en serio da risa
— Sigo sin entender…
— Su Alteza… — alzo la mirada — Tenga usted buenas tardes
— Lorcan…
Balbuceo.
— Buenas tardes, señoritas…
— Buenas tardes…
Contestan las tres al unísono, mirando a cualquier lado y refunfuñando. Mis amigas, al parecer, siguen enojadas con Lorcan por lo que ocurrió la vez pasada. Si tuviera que definir la lealtad en un diccionario, usaría los nombres de mis tres amigas, porque desde que les conté todo el lío que ocurrió entre él, Christiana, Derek y yo, actúan con Lorcan como si fuese la persona más desagradable del planeta y eso me gusta. Las intensiones de Lorcan fueron las más absurdas del planeta y la forma que utilizó para lograr su cometido fue el más horrible de todas. Es normal que cualquiera quisiera odiar a Lorcan, quizá por eso es que mis amigas también se sorprendan de que siga siendo su amiga, y, aunque la idea ya no me resulte tan agradable, no debo de olvidar que él sigue siendo mi prometido…
— ¿Podría honrarme con unos minutos de su tiempo, su Alteza?
Le miro fijamente.
— Está bien — contesto, alzando un poco la nariz — Damas, he de ausentarme unos instantes
— No te preocupes, no nos comeremos tus papas
Bromea Anja.
— Pero sí me tomaré tu jugo de mango
Mitsuki toma mi copa.
— ¿Qué quieres?
Le pregunto a Lorcan, alejándonos unos metros de mis amigas.
— Ha cambiado bastante desde que se relaciona con esa clase de personas
Lorcan me dedica una mirada altiva, aparto la mirada al instante.
— Son personas buenas, muy buenas — regreso la mirada a esos ojos verdes que tanto solían gustarme — Tú podrás ser de clase alta, pero no le llegas ni a los talones
— Wow… en serio que has cambiado, Evangelina — me estremezco, mi nombre en sus labios no suena nada agradable — Ya no reconozco a quien fue mi mejor amiga…
— Y yo ya no le reconozco a usted… — nos miramos fijamente — ¿Puedo saber para qué me ha interrumpido?
— Escuché por ahí, de un obeso pajarito… — ruedo los ojos — Que has invitado al baile de Halloween a Derek Ravenswood
— Sí, lo hice
Lorcan me mira con confusión.
— ¿En serio? — frunce el entrecejo — Pensé que serían meros chismes, es una lástima
— ¿Por qué?
Nuevamente me siento confundida, odio sentirme confundida.
— Porque quería invitarla a usted al baile — le miro fijamente — ¿Recuerda…? — se acerca a mí, mi corazón comienza a latir a toda velocidad — Solíamos decir que iríamos a los bailes de Cordelia, juntos… — toma mis manos — ¿O es que lo ha olvidado?
— No lo he olvidado — quito mis manos — Pero eso era antes, antes de que usted dejara en claro que no quería seguir con el trato que nuestros padres acordaron y que pusiera en tela de juicio todo lo que conocía
— Lo lamento… — no le miro, no quiero hacerlo — Quizá también quiero que todo vuelva a ser como antes
— ¿Se podrá? — nos miramos fijamente — ¿Algún día las cosas podrán ser como antes?
— Debemos de intentarlo — contesta — Al fin y al cabo, nuestros destinos están unidos…
— Eso es una lástima… — pronuncio con lentitud — Pero bueno, tendremos que hacerle frente
— De todas formas, mi oferta está en pie — nos volvemos a mirar — ¿Quisiera usted, ir conmigo al baile de Halloween?
— Ya le pedí a Derek que vaya conmigo
Le recuerdo.
— ¿Prefieres ir con Derek Ravenswood que conmigo?
Nos miramos fijamente. Si al inicio de este año escolar alguien me hubiese hecho esta misma pregunta, sin dudarlo hubiera contestado que prefería ir a cualquier lado con Lorcan Darlington antes que con cualquier otra persona. Definitivamente no lo hubiera dudado, Lorcan era mi persona favorita en todo el mundo, una persona que creí que iba a estar para mí sin importar qué, una persona que creí que me iba a querer para siempre, más allá de un contrato, porque nos unía una fuerte amistad, un fuerte vínculo, una fuerte conexión. Sin embargo, han pasado tantas cosas en estas semanas que la respuesta ahora es otra. La respuesta ahora es una gran incógnita, porque, después de todo lo que me he enterado sobre él, que no quiere llevar a cabo el trato de nuestras familias, que quizá solo ha estado a mi lado todos estos años porque prácticamente ha sido obligado, y, sobre todo, que es un abusivo, debería de quererlo lejos de mi vida y una parte de mí lo quiere lejos, el Lorcan que conocí era solo una fachada y el verdadero Lorcan no me agrada para nada. Lastimosamente, tal como él dijo en su momento, estoy condenada a ser su esposa en algún momento. Nuestros destinos han sido marcados, quiera o no, nuestras vidas han sido planificadas a la perfección y en ello está el que nosotros seremos esposos cuando llegue el momento… pese a lo que realmente queramos…
— No lo sé…
Contesto finalmente.
— Evangelina… — se me acerca — Sé que te he decepcionado de todas las formas posibles en estas semanas y lo lamento… — no puedo apartar la mirada de esos ojos verdes que tanto me gustan — Quiero enmendar mi error, quiero que todo vuelva a ser como antes, por favor… — mi corazón comienza a latir a toda velocidad — Quiero que me des otra oportunidad, una oportunidad para demostrarte que sigo siendo aquel chico con el que pasaban cada verano — mis ojos comienzan a escocer — Sigo siendo ese mismo Lorcan que se ganó tu afecto…
— ¿En serio…? — respiro hondo — ¿Lo sigues siendo?
— Estoy aquí implorando su perdón — contesta — Quiero que todo lo malo que sucedió entre nosotros en estos días, desaparezca… — toma mis manos — Quiero que volvamos a ser usted y yo contra el mundo…
— Yo… — le miro el rostro y luego sus manos — Yo… — balbuceo — Tengo que pensarlo…
— Está bien… — suelta mis manos — Lo entiendo…
— Bien… — asiento con la cabeza — Si me disculpa… — respiro hondo — Debo regresar con mis amigas
— Está bien… su alteza… — hace una leve reverencia — De todas formas, mi oferta sigue en pie
— Sí… de acuerdo… — vuelvo a inspirar profundamente — Nos vemos…
— Nos vemos…
Nos miramos fijamente por un par de segundos, Lorcan vuelve a hacer una leve reverencia y yo asiento con la cabeza, alejándome de él. Me siento confundida, mi día está yendo de mal en peor, en serio está yendo de mal en peor. Primero me peleo con Derek por una estupidez y ahora esto, no sé qué más puede pasar en este día. Lorcan siempre ha estado ahí para mí, pero no tengo ni la más mínima idea de si todos estos años han sido solo por contrato o porque realmente quería estar a mi lado. No sé si deba de permitirle volver a mi vida después de todo lo que ha pasado entre nosotros. Una parte de mí quisiera contestarle con un rotundo no, pero otra parte de mí quisiera aferrarse a ese “Tú y yo contra el mundo”. No es que le heche de menos, es que estaba acostumbrada a su presencia que no tenerle hace que sienta que algo me falta y eso hace que entre en desesperación. En serio tengo que pensar todo este asunto, no es fácil para mí, no fue fácil cuando me alejé de él y ahora no se me está haciendo fácil el volver a confiar en él. No sé qué hacer…
— ¿Qué pasó?
Pregunta Lyn, tendiéndome un vaso de limada.
— Me invitó al baile… — contesto, dejándome caer en mi asiento — Y me dijo otras tantas cosas… — suelto un suspiro — Como que quiere que todo vuelva a ser como antes…
— ¿Y qué le dijiste?
Pregunta Mitsuki.
— Espero que le hayas dicho que no — Anja me mira con severidad — Estás hablando del tipo que abusó de un chico solo porque creía que “Se lo merecía” y porque quería quedar mal con tu familia y así romper el trato entre tu familia y la suya… — mira a las demás — Llámenme exagerada, pero eso solo lo planifica un lunático
— Sí, era un plan sin pies ni cabeza — secunda Lyn — Es más, yo diría que son patrañas
— Definitivamente
Acepta Mitsuki con un asentimiento de la cabeza.
— ¿Por qué creen que son patrañas?
Pregunto, mirándolas, bebiendo otro sorbo de limonada.
— Yo pienso que abusó de Derek porque quiso abusar de él — contesta Lyn, las demás asienten a sus palabras — Y solo te dijo que lo hizo para quedar mal con tu familia, como una mera excusa
— ¿Pero por qué usaría una excusa tan absurda?
Pregunto, esto no tiene sentido.
— Porque él quería que te enteraras que para él tú no eres más que un contrato
Completa Mitsuki.
— ¿Ustedes creen eso…?
— Es lo más obvio — contesta Lyn con un encogimiento de hombros — Solo piénsalo, suena lógico si tienes en cuenta todo su comportamiento de las últimas semanas
— Mejor cambiemos de tema — propone Anja — Me encantó el diseño que dibujaron de mi disfraz de Bella…
Las chicas comienzan a hablar acerca de sus disfraces, no puedo prestarles atención. Supongo que esto lo comprueba, que Lorcan solo me tenía como amiga porque había un contrato que estipulaba que lo fuéramos. Se siente muy doloroso el darte cuenta de que, la persona a la que tanto quisiste, no te quería y más bien prefirió herirte. Entonces, creo que lo mejor será que no le introduzca en mi vida nuevamente, no creo que sea buena idea, no creo que deba de hacerlo, por más que quiera…
Llegamos a la escuela, todos bajamos en orden de los autobuses, nos reunimos con Jordan y juntos comenzamos a caminar en dirección al comedor. Busco con la mirada la camioneta del señor Ravenswood, la gabardina color n***o de Derek o alguna otra señal de vida de su parte, pero no la hallo. Quizá ya no tengo a Lorcan en mi vida, pero tengo a Derek y él vale por mil Lorcan. No me malinterpreten, no es que quiera reemplazar a Lorcan con Derek o que sienta que uno reemplazará al otro. Lo que intento decir es que siento que no necesito a alguien como Lorcan Darlington en mi vida cuando tengo a personas que realmente quiere estar en mi vida porque en serio me aprecian.
— Lina… ¿Vienes?
Pregunta Lyn.
— Evangelina — le corrijo como siempre — Eh… creo que iré a buscar a Derek
— ¿Ahora?
Pregunta Anja.
— Sí… — miro hacia el bosque — Quiero hablar con él…
— Pero ya es de noche… — señala Jordan — Es peligroso ir al bosque de noche…
— No para mí — aseguro, aferrándome a las correas de mi bolso — Además, ya he dormido en el bosque…
— Espera… ¿Cuándo dormiste en el bosque?
Pregunta Mitsuki, mirándome asombrada.
— ¡Espera…! — Lyn me mira con los ojos bien abiertos — ¿Durmieron juntos y no nos contaste? — pregunta en un susurro — ¿Cuándo planeabas decirnos?
— No es lo que creen — les aseguro, agitando las manos y sintiendo las mejillas arder — Y la verdad es que no es digno de contar — respiro hondo para tranquilizarme — Nos vemos después…
— Ten cuidado, Lina — me advierte Jordan, mirándome con preocupación — Por favor…
— Descuida…
Es lo único que digo, dedicándoles una sonrisa a mis amigos y emprendiendo el camino hacia el bosque aprovechando que los profesores están distraídos. No sé por qué estoy haciendo esto, solo sé que quiero verle, quiero ver a Derek Ravenswood, necesito verle.
Me adentro en el bosque, de noche es más tenebroso, pero no me importa. Esta vez no tengo comida que pueda atraer animales ni nada parecido, solo mi teléfono para alumbramiento y mi bolso para defenderme en caso de que lo necesite y espero que no tenga que usarlo. Camino con cuidado, sosteniéndome de los troncos de los árboles y tratando de pasar por encima de las enormes raíces. Entiendo el por qué Derek quiere vivir en el bosque, a él no le gusta tener contacto con los demás alumnos, no más del necesario, pero no le vendría mal el acercarse un poco más al castillo, así no tendría que caminar por media hora en el bosque con el riesgo de que me coman los lobos o cualquier otro animal.
Suelto un bufido de frustración, mis zapatos están llenos de tierra y me estoy empezando a arrepentir de mi decisión de querer ver a Derek. No sé por qué quiero verle, solo siento que es lo que debo de hacer. Él en serio me agrada, no sé cómo ni porqué, pero me agrada mucho. Irónicamente, con él me siento tranquila pese a que peleamos mucho.
La conversación con Lorcan me ha dejado pensando. No quiero elegir entre él y Derek, pero si tuviera que hacerlo, elegiría al chico del arete, es más, ya hice mi elección y le quiero a él en mi vida más de lo que quiero a Lorcan en mi vida. Quizá no le conozco lo suficiente ni por la misma cantidad de tiempo que llevo conociendo a Lorcan, pero en este corto tiempo me ha demostrado ser mejor persona que la persona que fue mi compañero de vida. Derek Ravenswood es una persona real, me ha hecho ver una realidad que nadie se atrevió a mostrarme y me ha hecho darme cuenta de que las clases sociales no son un factor cualitativo para discernir entre quienes son mejores que otros, no existe tal cosa, pues los hermanos Darlington son la prueba viviente de que ser de clase alta y moverte en los círculos más exclusivos, no te convierte en una buena persona y mucho menos te hace superior. Las clases sociales no deberían de ser un factor discriminatorio…
Me quedo quieta, agudizó el oído. Miro a todos lados, escucho las hojas crujir, son pasos… están cerca de mí… Escucho una rama romperse, comienzo a correr, mi corazón comienza a latir desbocado, mis ojos se llenan de lágrimas y la voz de Jordan comienza a resonar en mi mente. Fue una mala idea entrar en el bosque de noche y sola. Las hojas siguen crujiendo a mi alrededor, me están siguiendo… me están acechando… Cierro los ojos, tengo miedo, mi corazón late a toda velocidad, tengo mucho miedo, no quiero morir…
— ¡Ah!
Exclamo, chocando con algo.
— ¿Niñata…?
Abro los ojos, Derek está delante de mí, sosteniéndome con fuerza por los hombros.
— Derek… — le observo detenidamente — ¿Qué…?
El chico del arete lleva el cabello suelto, con una especie de capa o túnica cubriéndole el cuerpo y el carcaj lleno de flechas colgando en su espalda. Veo su rostro, se ve sorprendido de verme y al mismo tiempo luce nervioso. No entiendo nada… no sé qué esta pasando…
— Ven… te sacaré de aquí…
Me toma de la mano y tira de mí.
— Espera… quería hablar contigo…
— En otro momento — su voz se escucha nerviosa — Será mejor que regreses al castillo
— ¿Por qué? — pregunto, intentando detener al alto chico — ¿Qué sucede?
El no contesta, a lo lejos se escucha cientos de aullidos. Derek abre y cierra la boca, luce cada vez más nervioso. Pego un grito, el chico del arete me ha lanzado sobre su espalda, comenzando a correr. No entiendo qué está pasando, pero sea lo que sea que esté ocurriendo, ha puesto nervioso a este chico…
— Debemos salir de aquí
Le escucho decir, los aullidos se hacen más fuertes, algo me dice que no son lobos…
— ¿Por qué? ¿Qué está ocurriendo? — pregunto, volviendo a cerrar los ojos, me siento muy asustada — ¡¿Qué ocurre?! ¡¿Por qué traes tus flechas?! — pregunto a gritos, aferrándome a su cuello — ¡Dime! — grito aún más alto — ¡Exijo que me digas qué está pasando!
— ¡No grites! — brama, deteniéndose, los aullidos vuelven a oírse — ¡Debemos salir del bosque! — vuelve a correr — ¡No es seguro que estés aquí!
— ¡¿Por qué?! ¡¿Qué está sucediendo?!
— ¡No preguntes!
— ¡Te exijo qué me digas qué está sucediendo!
Grito, golpeando su espalda.
— ¡No vayas a salir de tu residencia pasada la medianoche!
Comienza a explicar, sorteando con destreza los árboles y raíces del bosque.
— ¿Por qué…?
Pregunto, sintiendo mi estómago encogerse, divisando a lo lejos las luces del castillo.
— Mañana se rinde culto al dios de la venganza… — explica, deteniéndose, con voz cansada — A la medianoche… — me deslizó por su espalda hacia el suelo — Por favor… no vayas a salir…
— Me estás asustando… — mis ojos se llenan de lágrimas — ¿Qué ocurrirá a medianoche?
— No te lo puedo decir… — el nudo de mi estómago se aprieta, las lágrimas comienzan a caer por mis mejillas — Pero prométeme qué no saldrás ni volverás a entrar en el bosque…
— ¡Pero tú vives en el bosque!
— ¡No quiero que entres en el bosque! — me toma por los hombros y me zarandea — ¡No sola! ¡Y menos de noche!
— ¡¿Por qué?!
Grito, mirándolo fijamente, no quiero irme sin una respuesta.
— ¡Por qué no quiero que te pase algo malo!
Abro al máximo los ojos, los aullidos se escuchan cada vez más cerca.
— Es el Círculo Rojo… ¿Verdad?
Más aullidos, una rama se rompe, Derek toma una flecha y apunta a la oscuridad.
— Corre…
— ¿Qué…?
— ¡Corre! — grita a todo pulmón, más aullidos se escuchan — ¡Corre al castillo! ¡Sin mirar atrás! ¡Corre!
— ¡¿Qué te va a pasar a ti?!
— ¡Solo corre!
Pego un chillido, me doy media vuelta y corro a toda velocidad en dirección al castillo. Las lágrimas no me dejan ver, mi corazón cae a toda velocidad, no sé qué está pasando y me siento aterrada. Los aullidos se hacen más sonoros, tengo miedo, Derek está solo con un puñado de flechas, pero no puedo volver, no puedo hacer nada por él. Salgo del bosque, me dejo caer sobre el pasto y comienzo a llorar a lágrima suelta. Me levanto, sigo corriendo, tengo que resguardarme en mi residencia, tengo que ponerme a salvo…
Miro por la ventana, escucho gritos por todos lados. Miro a Lyn, esta tom su bata y sale a toda velocidad de la habitación. Miro mi reloj, es pasada la medianoche. Tomo mi bata y sigo a Lyn fuera de la habitación, encontrándonos con Anja y Mitsuki. Todos a nuestro alrededor lucen asustados y confundidos. Salimos de la residencia Virginia Woolf, seguimos al gentío, los profesores y prefectos ordenan qué regresemos a nuestras habitaciones, más alumnos y profesores aparecen. Me llevo una mano a la boca, escucho a algunos alumnos gritar de terror. En el jardín principal del castillo se ha formado un círculo de fuego… un círculo que se formó luego de que una flecha en llamas fuese lanzada desde el bosque…
FIN DE LA PRIMERA PARTE