Ana — No te muevas — musita mi ángel. — Pero duele. — Es por tu bien quieta que sólo dura un momento. — Me gusta las trenzas, pero duele cuando me cepillas el cabello— me quejo mirando sus ojos azules a través del espejo, mirarlos me tranquiliza no sólo porque son lindos sino porque sé que todo estará bien mientras el siga mirándome de esa forma tan dulce, desde que tengo memoria sus ojos son lo único que me tranquiliza, si me siento triste, miedo o alguna pesadilla. Desde siempre sólo éramos dos nada más no necesitamos nada más él es mi mundo y yo soy el suyo. ****** — Recuerda que si te incomoda me avisas y nos vamos al instante — toma mi mano — Quiero entrar — me puse un vestido color n***o algo revelador por delante y Octavio estaba tan guapo con su traje de tres piezas sin c

