Octavio La trayectoria a casa fue silenciosa, pero sé que le pasa algo a mi niña, sé que quiere decirme algo, pero no se atreve y temo que vuelva al mutismo. —Sé qué quieres decirme algo, no temas sabes que puedes confiar en mí. —¡Quiero tener una cita! —¿Cómo? — me sorprendo su petición, pero creo que nota mi reacción y corrige su comentario. —No una cita, cita — hace señas con sus dedos— sino una cita de amigos. —No—respondo. —Por favor— Junta sus manos como si estuviera orando. —No. —Por favor. —No. —Por favor. —No. —Por favor. —Si me dejas hablar podría responderte — trato de razonar con ella. —Por favor. —Está bien— accedo resignado porque sé que seguro no se cansara. —Por fa… ¿Qué? —Que si ¿Dónde quieres ir? — se queda pasmada un rato para saltar sobre mi besando

