Ana ¿Dolerá?, ¿Me gustará?, ¿Le gustará? Y si no estoy preparada pero también lo quiero, estoy preparada ¡Vamos tu puedes! Me animo, Octavio no deja de mirarme estoy desnuda en su cama y él se desviste sin apartar sus ojos de mí. Su cama es enorme, sus sabanas son blancas su olor está en toda la habitación, entonces pasa… Su cuerpo es perfecto, sus músculos están bien marcados las venas de sus brazos llaman mi atención se ve imponente parece un dios místico como aquellas películas de dioses griegos. Se posiciona en frente de mí, abre mis piernas ¡Hay por Dios su cosita es enorme! ¿Cómo rayos eso lograr entrar en mí?, me levantó de golpe cerrando mis piernas para que no entre en mí. — ¿Qué paso? — se alarma. —¡La tienes muy grande! Me dolerá ¿Por qué no la tienes más chiquitita? —

