— Buen día — saluda una mujer pelirroja de buen cuerpo — te preparé el desayuno — me sonríe, ¿Tiene puesto mi camisa? Hay no me topé con una loca, me levantó de mi cama ¿Ahora cómo me libro de ella? Cuando la conocí parecía normalita pensé que dejé todo claro por eso la traje a mi apartamento. — ¿Por qué sigues aquí? — le digo bruscamente para que no se haga ideas en su cabeza — creí que dejé claro anoche. Ella abre los ojos como plató, parece que va a llorar, ¡mierda! No soporto a las lloronas. —Cre crei — tartamudea — anoche me dijiste cosas lindas— se limpia el rostro con la manga, para que no vea sus lágrimas. — No importa, sólo vete — gruño porque no me gusta liderar con el sentimentalismo de las mujeres, ya ni siquiera me acuerdo su nombre, por eso a todas les digo lo mismo… «

