— 50 dólares es mi última oferta— dice la señora. — 45— digo segura. —No puedo bajar más el precio. — O vamos, siempre vengo aquí— suplico — 46 — le miró con ojos del gato con botas. — Bien, sólo porque eres mi cliente favorita — accede. — Gracias — le doy un abrazo, tomó los tacos son preciosos, es el único lujo que puedo darme. Llegó a mi departamento o más bien a mi cuarto ya que el lugar donde de vivo es tan pequeño que parece la casa hobby. Tengo que alistarme para ir a la casa de mi jefe, porque que Ana mi mejor amiga me pidió de favor acompañarla ¿Por qué? Necesita mi apoyo, cuando la vi salir desecha de la oficina del jefazo supe que ella todavía no lo había superado, aunque Ana repitiera una y otra vez que ya no lo amaba. «Si lo sabré yo, que soy una experta en relacion

