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1085 Palabras
Caesar Me costó mucho alejarme de ella esa noche, después de pasar todo el día a su lado y asegurarme de que comiera y se sintiera bien, cuando llegó la noche no podía salir de su habitación, por suerte Melissa está a su lado y se que no dudará en llamarme si algo sucede. Me siento como un maldito imbécil. — ¿Ella está bien? — Pregunta Ray al verme regresar a nuestra habitación después de pasar todo el día en la habitación de al lado. — Si, ya todo el efecto de la droga paso, carajo, soy un puto imbécil. — golpeó la pared. — Tenía que haberme dado cuenta que algo estaba mal cuando probó esa cerveza, no debí permitir que nada de esto pasara. — Viejo no es tu culpa, no es culpa de nadie. — Debí de haberlo matado, no debí dejarlo hasta asegurarme de que no respiraba más. Me tiró en la cama y saco el teléfono de mi bolsillo, está completamente muerto, no se a que hora me quedé sin batería. Lo dejo cargando mientras voy a tomar una ducha, estoy cansado y sucio pero aún así no me siento capaz de dormir. Enciendo mi telefono una vez vestido, apenas se enciende la pantalla se inunda con notificaciones de mensajes y llamas que no escuché, cuando entramos al hospital lo puse en silencio y no lo había revisado hasta ahora, abro el primer mensaje pero no tengo ni oportunidad de leerlo en eso entra una llamada de papá, ¿que quiere a esta hora? — Mandé. — Respondo sin ánimos. — Explícame ¿que carajos hiciste? — Grita furioso a través del teléfono. — ¿De que hablas? — aprieto los ojos, estoy seguro de que ya se enteró que tuve una pelea aunque no es motivo para estar tan enojado, las he tenido desde adolescente muchas veces con los novios de Lessi. — ¿Eres idiota? ¿acaso sabes lo que está pasando? — Papá, el tipo se un imbécil. — Están exigiendo tu expulsión inmediata de la universidad a cambio de no presentar cargos, ¿sabes cuántos años podrías pasar en la cárcel? el tipo está al borde de la muerte, más te vale no mover ni un dedo hasta que yo llegue. — Corta la llamada sin darme oportunidad de siquiera responder. — ¿Que tan mal está? — Pregunta Ray, seguramente escucho todo lo que dijo papá, es imposible que no escuchar sus gritos. — Pase lo que pase, mantente alejado de esto. — Si tan mal está la situación como para que mi padre venga dejando su trabajo atrás no quiero que ninguno de mis amigos se vea involucrado. A la mañana siguiente lo primero que tengo en un citatorio de dirección en mi correo de estudiante, aun faltan dos día para que inicien las clases y ya estoy citado en dirección, jodida mierda. Para cuándo llegó a la oficina mi padre ya se encuentra hablando con el director. — ¿Me mandó llamar? — Pregunto desde la puerta. — Joven Hertford pase por favor. — Me invita a tomar asiento señalando la silla junto a mi padre que hasta ahora no me dirige la mirada. — Señor Hertford. — Se dirige a mi padre. — Entiendo que todo esto es un desagradable inconveniente, le agradecemos sus aportaciones a la universidad, pero en este momento me veo en un aprieto. — Al grano, viaje desde muy lejos. — Interrumpe tajante. — Bien, si.. yo.. — Tartamuedea. — Me veo en la penosa necesidad de expulsar a su hijo de esta honorable institución. — tiene el rostro rojo y está sudando a mares. — Eso ya lo dijo por teléfono. — Parece aún más molesto que antes. — Buenos vera, fue la condición que pusieron los padres del joven que ahora se encuentra en el hospital en estado crítico para no presentar cargos, estoy seguro que usted cómo Abogado entenderá que es mucho mejor tener un hijo fuera de la universidad que en la cárcel. — Carraspea y se afloja el cuello de la camisa. — ¿puede darme unos minutos con mi hijo? — Pide mi padre en tono calmado. — Si claro. — A solas. — Aclara al ver que el director sigue pegado a su silla. — Oh, si claro, estaré afuera, tómese el tiempo necesario. — Lame huevos. — Murmuró, No quiero estar en este maldito lugar, necesito ver cómo se encuentra Alessia. — Deje un juicio por venir hasta aquí porque están acusando a mi hijo de golpear casi hasta la muerte a un pobre inútil. — Es un imbécil que se lo merecía. — Necesito que digas algo más que eso, no puedo defenderte si no me dices la verdad, — No necesito un maldito abogado, necesito que mi padre me crea, es un imbécil que intento violar a... a una compañera de clase. — Carajo ¿Porque tenías que parecerte a mi? — parece un poco más calmado después de escucharme.—Tu madre me va a joder cuando regrese, solo no hables de esto con nadie más, lo arreglaré. — No tienes que hacerlo, se cuidarme. — eso lo se, me encargaré de que ese tipo no regrese a esta universidad y que en sus antecedentes quede marcado este suceso — Remueve mi cabello. — Hiciste bien. Nuestra relación no siempre es afectuosa pero siempre he contado con su apoyo igual que el de mi madre. Después de unos minutos y explicarle brevemente lo que pasó omitiendo en todo momento el nombre de Alessia me acompaña a la puerta. — Una pregunta más ¿esa compañera es Alessia? — Pregunta preocupado. Mi silencio dice mucho más que mil palabras, papá parece entender todo. — Me encargaré de esto, cuida de ella. — Abre la puerta y me deja salir quedanose a solas con el director. No sé de qué están hablando detrás de esa puerta y no puedo quedarme a averiguarlo, necesito ir a ver a Alessia, han pasado muchas horas desde que súper de ella, de lo que estoy seguro es que papá no permitirá que ese bastardo regrese a este lugar, no me importa si eso significa ser expulsado o ir a la cárcel. Dos horas después recibo un mensaje de él. Tus clases inician el lunes, no causes ningún alboroto y no hables de esto con nadie, me voy a casa, llama a tu madre más tarde. Cómo suponía papá se encargo de todo.
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