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1157 Palabras
Caesar Pase los dos días previos al regreso a clases con ella hasta el anochecer, cuando las clases iniciaron ajuste mi horario lo suficiente para verla durante sus descansos y asegurarme de que estaba bien, nadie parece hablar sobre el tema, excepto por la pelea. Me di cuenta de que todo volvia a la normalidad conforme aumentaban nuestras peleas, la tregua parecía haber terminado, incluso verla pelear conmigo me hace feliz, eso significa que ella está bien. Mañana es nuestro cumpleaños, es la primera vez que lo pasamos solos, ya que cae entre semana nuestros padres no podrán venir, no quiero que se sienta sola así que prepare una pequeña sorpresa. Monstruo tengo que salir a una conferencia, llegaré tarde, cuida a Alessia por mi. recibo un mensaje de Meli. Me apresuro a salir del campus para ir a la pastelería a recoger el pastel de fresas con crema que encargue para ella, me enteré de esa pastelería hace un año cuando Alessia y Melissa se enfermaron del estómago por probar cada uno de los postres del lugar, aún después de eso Alessia no dejaba de repetir que el pastel de fresas con crema era su favorito. Con el pastel en la mano y el regalo en la otra camino dos pasos de mi puerta a la suya y golpeó dos veces sin hablar para no delatarme. — ¿Otra vez olvidaste la llave? — grita desde el interior. — Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños querida Alesia, feliz cumpleaños a ti. — Entono apenas abre la puerta, estoy segura que sonó horrible pero aún así ella sonríe. — Tenía planeado estampar el pastel en tu rostro cuando abrieras la puerta pero me parece un desperdicio, feliz cumpleaños a nosotros. — Feliz cumpleaños años a nosotros. — Repite después de mi. — Supongo que tengo que invitarte a pasar. — Parece lo correcto. Se hace a un lado para dejarme entrar, está vestida con su pijama de gatos, lleva el cabello recogido y hay un libro abierto sobre su cama, tal parece que no me equivoque al pensar que pasaría sola nuestro cumpleaños, incluso mi amigo amenazó con dejar que me taclearan en el partido por negarme a ir de fiesta con él, pero no puedo dejarla sola este día. — Esto también es para ti. — estiró la mano con la bolsa de regalo. — Pero ábrelo cuando me vaya. — Después de tantos años discutiendo aún me cuesta ser detallista, en realidad me siento avergonzado, nunca antes había comprado un regalo para ella, siempre era mamá la que se encarga de eso. — No tengo platos aquí. — Se deja caer sobre la cama mientras se saborea el pastel que posa sobre el buró junto a ella. — Solo existe una forma. — Sostengo el pastel frente a su rostro. — Tienes que darle una mordida al pastel, es parte de la tradición. Dudosa sé sujeta el cabello para evitar que entre en el y se inclina suavemente hasta morder un pequeño bocado, aprovecho que está distraída y empujó el pastel contra su rostro solo lo suficiente para manchar su boca y nariz. — Que maduro Caesar. — Gruñe molesta mientras intento contener la risa, en un movimiento que no preevi toma pastel con su mano y lo embarra en mi rostro. — Ahora si es gracioso. — Se chupa los dedos mientras ríe a carcajadas. ¿porque de pronto se me acelera el corazón al verla sonreír así? Tomo un pañuelo de la caja que tiene junto a su cama y sujeto su rostro con delicadeza. — Ven aqui, déjame limpiarte. — Paso el pañuelo por sus dedos, su nariz y cuando finalmente llegó a la boca un impulso me detiene, dejo caer el pañuelo al piso y lamo el betún de la comisura de sus labios. — Caesar. — dice mi nombre perpleja por lo que acaba de suceder. — Rechazarme ahora, pídeme que me detenga antes de que sea demasiado tarde. — Susurro sobre sus labios, debería detenerme, necesito que me lo pida para poder parar esto porque mi autocontrol hacer tiempo que salió de mi cuerpo, pero no me dice que me aleje, no habla, no me rechaza, levantó la vista y veo como cierra los ojos, ¿es así como me dice que ella también lo desea? termino con la poca distancia entre nosotros y está vez la beso bien, no solo lamo sus labios, me muevo sobre ellos, los chupo, los muerdo, busco su lengua hasta que nos falta el aire. Con uno de mis dedos tomo un poco de betún y lo unto sobre su cuello. — Creo que aún estás sucia, tienes un poco de betún aquí. — Señaló el lugar donde acabo de poner el betún de fresa. — Lo limpiare por ti. — Me agacho lentamente y lo lamo hasta que queda completamente limpio, la mezcla de su piel con el betún sabe a fresa con vainilla, dulce y delicioso. Bajo el tirante de su pijama, tomo betún nuevamente y está vez lo unto más abajo, justo sobre sus pechos, levantó la mirada solo para confirmar que puedo seguir, sus mejias están rojas y su piel se siente cada vez más caliente pero no me aleja, aprieta la cobija con sus puños y levanta el cuello dando más acceso a su pecho, nuevamente me agacho y lamo el betún pero está vez me no me alejo en cuanto esté se termina, sigo lamiendo el bulto de sus pechos, reparto besos en ambos. Tomo el borde de su blusa y la levanto hasta sacarla por su cabeza, voltea el rostro avergonzada, está semidesnuda delante de mi, después de tanto años de tratarnos como familia estamos rompiendo todas las reglas y carajo no siento ni un poco de remordimiento, no siento la necesidad de parar, imploro para que no me pida que me detenga y llegar hasta el final de esto, todo este tiempo pensé que solo la veía como una hermana más, de la misma forma en que veo a Lessi y a Melissa pero estaba equivocado, nunca la Vi como una hermana, siempre quise protegerla hasta el grado de sentirme con psicópata, siempre la desee en silencio, siempre la moleste, busque pelear con ella para no estallar de amor frente a todos, tenía que buscar la forma de ocultar mis sentimientos y pelear parecía lo más sencillo, mantenerla alejada hasta cierto punto. Acaricio su cintura, es tan pequeña que casi la puedo rodear con mis manos, tiene la piel tan limpia, sin una sola peca, acaricio su ombligo, subo a lo largo de su abdomen hasta su busto, acaricio sus pechos por encima de su sostén, la rodeo hasta la espalda y abro uno, dos, tres broches hasta que el sostén cae por sus hombros hasta sus piernas, la parte superior de su cuerpo está completamente desnuda frente a mis ojos.
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