CAPÍTULO 28

1300 Palabras

Capítulo 28 Para mí todo parecía estar sucediendo en cámara lenta. La entrada de aquel hermoso hombre a través de esa puerta atravesando toda la sala de espera de ese hospital clínico era una especie de orgasmo visual que ponía en estado de jaque al punto g de mi cerebro. Esa mirada, esos ojos, ese cabello. Por más que se le detallara, no le podía encontrar defecto alguno, era único, era perfecto, era Noah Beliar, todo un sinónimo exacto de la palabra belleza. Eso sin contar las miles de mariposas que revoloteaban en mi estómago al saber que esa inigualable sonrisa en su rostro se debía a que finalmente volvía a verme. ¡Yo! Julieta Heras era el motivo de su felicidad, era la razón que provocaba esa sonrisa. Sonrisa la que por cierto, le hacía el amor bien fuerte a mi corazón hasta hacerlo

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