MAURICIO Estábamos por entrar al salón de justicia cuando nos detuvimos en la entrada al ver a lentes de lupa. Aparté a Lina de inmediato poniéndola al otro lado de mí. No dejaría que la tocara un solo momento ni mucho menos que le viera de la manera tan perversa que tenía. Su put**a obsesión por ella me enfermaba. Alana se detuvo un momento al ver que el "luposo" estaba en la entrada. El hombre con cara de estúpido se detuvo viendo a Lina con tanta devoción que me daba asco. Parecía que estaba viendo la revelación de un milagro. No entendía qué era lo que pasaba por su cabeza, pero ni mi mirada de "te voy a partir el pedazo de cu**lo que tienes" pudo impedir que la observara. Había sido un milagro que fuera yo quien hubiera recuperado a mi Saritah de las garras sarnosas de Leandro

