ALINA Me reuní con los gerentes del departamento de contabilidad y finanzas de la empresa. — Me llegó un citatorio ante la falta de pago de los impuestos. —Les extendí la carta que me había llegado. Los dos hombres se dispusieron a leer el citatorio se hacienda. — Señora Bonet, lamentamos decirle que si no se apresura a liquidar la deuda puede ir a prisión en las próximas dos semanas. —Dejaron el papel sobre la mesa y mis esperanzas con ello. Tenía que pedir ayuda. Era verdad que muchas veces tendía a ser muy orgullosa y admitir que necesitaba ayuda, pero está vez no era eso lo que más me detenía. Era el hecho de que no quería que Mauricio se llevará un mal concepto de mí. En verdad lo ambas y lo que menos quería es que pensara que era una interesada al pedirle dinero prestado.

