009.

1730 Palabras
— Oh Dios... Pros de tener un espejo frente a ti: había más de un lugar donde inspeccionar tu vestuario o arreglarse antes de salir. Contras: te encontrabas con el fantasma magullado en el que te convertías después de una fiesta. Jungha aún estaba asustada con su reflejo en el espejo. Ella ni siquiera se había molestado en ponerse la pijama cuando llegó, la parte baja de sus ojos se encontraba negra debido a la mascara, su cabello había perdido la partidura y todo su cuerpo dolía como si acabara de correr un maratón de muchos kilómetros. Bien, eso es culpa del trampolín... Desde afuera, pudo escuchar un auto acercarse, saltó de la cama y corrió al balcón, asomando un poco la cabeza tan sólo para comprobar que era el Mercedes de su padre. — Mierda... *** Hoseok escuchaba molestos ruidos afuera de su habitación, entre ellos, la aspiradora. Pero aún así se rehusaba a levantarse de su cama o siquiera gritar para que Jiwoo parara con su alboroto. Estaba feliz en las penumbras de su habitación y quería quedarse así hasta la noche, cuando tendría que ir a recoger a Jungha. Pero sus planes se vieron arruinados. La puerta de su cuarto chocó fuertemente contra la pared, Hoseok miró aún con su rostro escondido bajo las almohadas a su hermana, quien estaba parada con los brazos cruzados a la altura de su pecho y lo miraba enojada aunque él no había hecho nada malo, aún. — ¡j***r, Jiwoo!— Gritó y hundió más su cuerpo en las mantas y almohadas.— ¡Fuera! El cuerpo de Hoseok quedó expuesto ante el frío de diciembre. Jiwoo había tirado sus mantas. — Levántate. Tenemos que ir a comprar el regalo de Navidad para papá y mamá. Extrañaba que Jiwoo estuviera en tiempo de clases, así él podía dormir hasta tarde sin que nadie lo molestara. Pero jodidamente era el receso de invierno y tenía que comprar los regalos para Navidad. Salió de la cama a duras penas y entró al baño que estaba en su habitación; no se tardó mucho, en menos de veinte minutos ya estaba esperando a su hermana mayor en la puerta. — Creo que nuestros regalos significarán nada a comparación del crucero que se regalaron ellos mismos.— Comentó él. El Mustang ya estaba por las calles de Seúl rumbo a un centro comercial. — La intención es lo que cuenta, Hoseoki. Sus padres cumplían veinte años de matrimonio ese mes y debido a que sus hijos ya no vivían con ellos, se sentían libres ahora y habían planeado irse a un crucero con rumbo a j***n, el cual duraría las últimas dos semanas de diciembre. Es por eso que Hoseok y Jiwoo mandarían los regalos con anticipación. Era la primera vez que no pasarían las fiestas en Kwangju y eso hacía que Hoseok se sintiera un poco nostálgico; además, Jiwoo pasaría Noche Buena y Navidad con la familia de Hyukjo, y ella estaba obligandolo a asistir también ya que no quería que estuviera solo en esas fechas. Hoseok no quería pasar la Navidad con la familia de Hyukjo. Era un muy buen amigo, pero Hoseok era sólo cercano a él, Jiwoo lo era con toda su familia. Así que su único plan por el momento era quedarse en casa a ver el maratón de películas navideñas que daban en un canal local, ya que, el grinch de Yoongi se iba a Daegu, Jimin y Jini a Busan, posteriormente a Ilsan para pasar Año Nuevo, y todos sus amigos la pasaban con sus familias. Tenía las ganas de llamarle a sus padres y pedirles que lo llevaran, pero no lo haría. Ellos merecían su momento. Llegaron al centro comercial y decidieron ser prácticos, ya tenían pensado desde hace días lo que comprarían. Hoseok le compró un bonito reloj de bolsillo a su padre, sabía que le gustaban ese tipo de cosas. Y a su madre, una selección de libros con deliciosas recetas. Ambos envolvieron sus obsequios y los llevaron a la paquetería más confiable, una vez hecho el trámite, volvieron a casa. — ¿Volverás a la hora de la comida?— Jiwoo le preguntó con la cabeza asomada en la ventana. Hoseok la había dejado en la entrada del edificio. Se vería con Yoongi en su studio. — No. Iré a comer con Yoongi y Sunmi. — Bien, entonces me iré con Hyukjo.— Se reincorporó un poco.— ¿Nos veremos mañana, no? — Supongo.— Contestó divertido. Jiwoo negó con la cabeza de la misma manera y se alejó del auto.— Adiós. Aún seguía con la sonrisa divertida en su rostro. Le hacia gracia el hecho que su hermana imaginaba su horario; pero siempre acertaba. Hoseok volvería más tarde a casa para cambiarse e ir a recoger a Jungha, y estaba seguro que en ese inter Jiwoo seguiría con Hyukjo. Cuando él llegara de la fiesta, probablemente Jiwoo ya estaría dormida y se verían hasta la mañana siguiente. Rihanna de Zayion McCall se estaba reproduciendo y él la rapeaba tranquilo. Le encantaba esa canción, sin embargo, fue interrumpida porque le llamaban y el celular estaba conectado al auto. — ¡Oye! — ¿Qué pasa, Sunmi?— Preguntó entre divertido e irritado. — ¿Ya vienes? Yoongi y yo nos morimos de hambre y él empieza a ponerse gruñón. — Estoy a una cuadra, linda. — ¿Cómo la llamaste?— Se escuchó la voz de Yoongi, seria y molesta. Hoseok sonrió. — Salgan, estoy afuera. En menos de un minuto, Yoongi y Sunmi salían del pequeño local donde Yoongi tenía su studio. Anteriormente le pertenecía a su tío, lo seguía haciendo pero no lo ocupaba así que Yoongi lo tomó. El lugar donde estaba era lindo y agradable, era buena zona, sin embargo era el único local n***o y con apariencia de miedo, mientras el resto eran tiendas y studios más alegres. — Espera.— Yoongi detuvo a Hoseok antes que arrancara. Sacó las llaves del Charger de su abrigo y lo aseguró una vez más. Hoseok notó a Sunmi rodando los ojos en el asiento trasero.— Ya. — ¿Y a dónde iremos?— Preguntó con una sonrisa. — Donde sea. Me estoy muriendo de puta hambre.— Dijo Yoongi. Sunmi se rió de él y la fulminó con la mirada lo cual no causó el efecto que solía causar en las demás personas. Ella se rió más. — Oye, Hobi...— Sunmi lo llamó, Hoseok la miró por el espejo retrovisor, ella inspeccionaba los asientos en los que estaba sentada.— ¿Qué has hecho aquí? Hoseok rió divertido, Yoongi miró sobre su hombro a Sunmi y rió también. — Tranquila, el auto es nuevo, ¿recuerdas?— Le preguntó, ella asintió aún dudosa.— Pues no lo he estrenado en ese sentido. — Bien.— Y eso fue luz verde para que Sunmi se tumbara en el asiento de largo a largo.— Me despiertan cuando lleguemos. — Ahora que lo pienso,—Yoongi habló.— Cambias de auto como cambias de calzones, amigo. Era verdad. Su primer auto fue el Mustang modelo clásico del 2009, después pasó a un Mustang GT 2015 y recientemente había adquirido un Mustang Absolute Black 2017. Hoseok no cagaba dinero, sin embargo, era muy puntual en sus pagos, tenía una cuenta de ahorros exclusivamente para sus carros y devolvía los autos a las agencias casi en perfecto estado. Así se manejaba él, cada que salía un nuevo modelo Mustang que valía la pena comprarlo, devolvía su auto y sólo pagaba la diferencia para el nuevo. Llegaron a un restaurant de carne que solían frecuentar mucho. Bajaron y antes de que otra cosa pasara, Yoongi pidió la orden al mesero. — ¿Saldrás con Jungha hoy?— Sunmi bebía de su soda, Hoseok ligeramente asintió. — ¿Hace cuánto la conoces?— Le preguntó Yoongi. Él estaba concentrado en asar las tripas. Hoseok pensó un poco. No sabía. — Casi un mes.— Dijo aún con desconfianza.— Pero hablamos por primera vez hace dos semanas. — Vas muuuuuy lento con esa chica.— Se burló Yoongi.— ¿No te ha dado lo que quieres aún? Sunmi miró enojada a Yoongi. — Esta vez lo que quiero no es simplemente acostarme con ella y ya, Suga. Yoongi rodó los ojos. La última vez que Hoseok dijo eso, hace aproximadamente cuatro o cinco años, terminó peleado a muerte con otro chico. — Jungha me agrada.— Comentó Sunmi.— A todos.— Aseguró después de comer un pedazo de carne.— ¡Y j***r! Es hermosa, parece modelo. No parece de tu nivel. Sin ofender. — Es modelo. Bueno, lo fue alguna vez. Y sí, jodidamente no es de mi nivel. ¿Ya les conté dónde vive? Su padre es dueño del hospital más caro de Seúl y su madre una diseñadora de modas. Tanto Yoongi como Sunmi se quedaron boquiabiertos. Sabían que Hoseok no bromeaba, Jungha tenía pinta de ser una persona de mundo sofisticado. Bastó con verla en la fiesta; estaba emocionada con todo, a pesar que la fiesta fue tranquila. Ella no era de su mundo. — ¿Y cómo por qué mierda le hablas? — Saben cómo soy.— Hoseok le sonrió a Yoongi.— Las chicas me aman. Ella me habló y ya. — Cuenta la verdad, Hobi.— Presionó Sunmi. Y así, mientras comían carne, Hoseok le contó a Yoongi y Sunmi la historia de cómo y cuándo conoció a Jungha, además de los encuentros que habían tenido hasta la fiesta de anoche. Iba lentamente apresurado con Jungha. Le gustaba Jungha, así como le habían gustado decenas de chicas los últimos meses. Para Hoseok, buscar algo más que una amistad era gustar de una persona. Sin embargo, las chicas solían gustarle tan sólo por horas, tal vez por uno o dos días o el tiempo que duraran en su cama o auto. Pero no más. Tenía tiempo sin que una chica le gustara por semanas. Es por eso que iba lentamente apresurado. Para él la situación iba extremadamente lenta, pero había la posibilidad que para Jungha fuera apresurada. No quería ser tedioso, tampoco que ella se sintiera presionada, con eso no conseguiría más que alejarla y... Infiernos, no. No quiero apartar a Jungha de mí camino.
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