— Me encanta esta canción.
Hoseok sonrió sin apartar la vista del camino. Le gustaba que Jungha estuviera en su auto, le gustaban las canciones que ella ponía y le gustaba el simple hecho que estaba a menos de un metro de distancia de ella. I Took A Pill In Ibiza fue la elección esta vez.
Llevaban aproximadamente veinte minutos de camino; les faltaba poco. La fiesta sería en la casa de un amigo de Jungha, el cual vivía en un lugar parecido al que vivía ella. Cuando llegaron a la entrada, el guardia le pidió los datos a Hoseok, pero la que se encargó de darlos fue Jungha. Las casas eran igual de grandes y lujosas que la residencial de Jungha, esta vez Hoseok no se quedó como bobo viéndolas. La casa del fondo, la cual estaba por lo menos a una milla de distancia de la más cercana, era donde sería la fiesta, la cual ya había empezado.
Hoseok se estacionó atrás de un Audi. Jungha ya estaba tomando la manija de la puerta para abrirla, entonces Hobi la detuvo.
— Espera...
Jungha lo miró confundida.
— ¿Pasa algo malo?
— Sólo me preguntaba si esto, uhm...— Suspiró y la miró con más concentración.— Me preguntaba si esto es una cita.
Los ojos de Jungha se abrieron ligeramente, claramente ella se había sorprendido por aquello. Su mente quedó en blanco. Ella no había pensado en eso.
— Eh, supongo que sí...— Dijo nerviosa, con el temor de ver la reacción de Hoseok.
Él obviamente no era un chico de citas, mucho menos de compromisos. Podría bajarla del auto y huir en ese momento; o por lo menos eso creía Jungha en medio de su miedo por que él se fuera. Entonces Hoseok sonrió.
— No te muevas.— Ordenó.
Jungha aún estaba perdida en esa sonrisa que no percató el hecho de que Hoseok había bajado del auto y ahora estaba de su lado. Abrió la puerta por ella y le ofreció su mano para ayudarla a bajar.
En el momento que su piel hizo roce con la de Hoseok, todo cambió. Miles de chispas brotaron de su pecho y mandaron destellos a todo su cuerpo, haciendo que ella luche para mantenerse firme. Oh. Dios. Mío. La mano de Hoseok era rasposa, así como si él hubiera estado trabajando en su auto por horas. Era la primera vez que tomaba una mano tan... Masculina. Hoseok hacía todo por él mismo, no tenía gente que hicieran las cosas por él. Era Hoseok y sólo Hoseok. Y a Jungha le encantaba el hecho que a su lado se sentía protegida por un hombre.
Encajan perfectamente. Pensó Hoseok al sentir la pequeña mano de Jungha junto con la de él. Y el deseo de tomarla por el resto de la vida se hacía presente. Era cómoda, suave, tierna. Todo lo contrario a la suya. Y justo por eso es que eran perfectas juntas.
— Gracias.— Dijo ella después de que Hoseok cerrara la puerta. Actúa normal, Jungha.— ¿Te das cuenta que yo fui la que te invitó a nuestra primera cita?
Hoseok escuchó la burla en la voz de Jungha; eso lo hizo sonreír. Sus manos seguían juntas, así que Hoseok tomó provecho y la pegó un poco más a su cuerpo.
— Las chicas con iniciativa son mis favoritas.
Ella no hizo más que rodar los ojos y sonreír.
Hoseok podía sentir un poco más de confianza por parte de Jungha. Ya no le daba miedo de hablar y eso le gustaba. Quería que Jungha se sintiera cómoda para hablar y actuar. Ansiaba con conocerla realmente y que ella lo conociera a él de la misma manera. Y si ella empezaba a tener más confianza con él, Hoseok podría abrirse y así finalmente ser realmente cercanos.
Sin embargo, en ese momento la sentía un poco nerviosa y el ímpetu que ella incrementaba al caminar más cerca de la mansión era algo inquietante para Hoseok. ¿Le da pena que sus amigos ricos la vean conmigo? No lo creía, o eso fue hasta notar el contexto. Jungha era de familia rica y poderosa. Hoseok podía estar clasificado en la clase media-alta. Tenía dinero, su hermana y padres también, sin embargo no se pudría en él como Jungha y sus cercanos.
Apretó su mano y dejó de caminar. Casi estaban en la puerta. Jungha lo miró.
— ¿Sucede algo?— Le preguntó Hoseok. Estaba dispuesto a irse de todas maneras.
La intranquilidad en los ojos de Jungha lo hizo sentir un fuerte peso sobre él.
— Temo que te aburras allá adentro. Eso significaría que te aburrirías de mí, también.— Jungha sonaba apenada, incluso miraba al piso.— Estas fiestas son demasiado mundanas a comparación a las que tu asistes o haces, lo más loco que verás será a gente drogándose, nada más.— Soltó un suspiro.— Podría ser tedioso para ti y no quiero eso.
La placidez se extendió por todo el cuerpo de Hoseok y sonrió, claramente aliviado. Mierda, ¿en qué pensaba? Ella no es una persona codiciosa.
Jungha pensaba que Hoseok era mucho para ella... Alguien superior que había vivido mucho a comparación de ella. Hoseok estaba dispuesto a mostrarle que estaba equivocada. Si alguien no merecía estar con ella, era él. Y por muchos motivos.
Se atrevió a tomar delicadamente la barbilla de Jungha y la levantó con delicadeza. Sus ojos hicieron contacto visual y Hoseok deseó que su sonrisa fuera suficiente para hacerla sentir tranquila.
— La fiesta la hace uno mismo, Jungha. Y si yo noto que la cosa está por los suelos, no te preocupes... Por algo me llaman el rey de las fiestas.— Le guiñó un ojo, Jungha sonrió a la vez que soltó una risa y asintió.— Vamos, hay que ponernos locos.
Jungha tenía razón. El lugar podía estar mil veces mejor que los lugares donde eran las fiestas a las que iba Hoseok, sin embargo, el ambiente de la fiesta era algo así como la fiesta de Hyemin hace un par de años. Y hablando de la reina de roma... Hoseok se quedó pasmado al verla acercarse a ellos.
— ¡Jungha, cariño!— Chilló y fue imposible para Hoseok no hacer una mueca al escucharla. Por suerte, ella no lo vio; su concentración estaba totalmente en Jungha.— Te has desaparecido las últimas semanas... Y creo que ya sé por qué— Sus ojos viajaron a Hoseok y la sorpresa nada agradable que mostró al reconocerlo hizo a Hoseok sonreír con descaro.—. Tú...
— Seh. Yo, el "loquito".— Alzó las cejas. Hyemin se coloró de la vergüenza al recordar que así lo había llamado ante Jimin.
— ¿Se conocen?— Intervino Jungha, mirándolos con alta confusión. Hoseok le sonrió a ella para que no se preocupara.
— Es la ex de Jimin.— Soltó sin más.— Sólo que ahora él está con Jinyoung y todo el mundo está mejor.
Hyemin se mostró indignada. Hoseok notó que Jungha iba a reír por eso, pero no lo hizo.
Tenía más de un año sin ver a esa chica, y él pensaba que no volvería a hacerlo. No le sorprendía que Hyemin estuviera ahí, después de todo su familia tenía dinero. Le sorprendía que fuera amiga de Jungha.
— Sí, definitivamente todo el mundo está mejor.— Hyemin sonrió finalmente.— Jimin comenzaba a cansarme, sabes.— Hoseok rodó los ojos y Hyemin bufó.— Da igual. Nos vemos más tarde, Jungie. Espero que estés sola para entonces. Adiós.
Y Hyemin se fue.
— Wow. Veo que ustedes dos no se llevan muy bien...— Jungha habló con una risa en su voz.
— Se metió con mis amigos.— Explicó. Jungha asintió, no necesitaba explicaciones. No era asunto suyo y prefería dejar el pasado donde estaba.— Nunca imaginé que serías amiga de ella...
Hoseok sentía la mirada sobre ellos mientras caminaban por la gigantesca casa. Y no sabía si lo miraban más a él por ser un intruso o a Jungha porque iba condenadamente hermosa. Como siempre.
— No lo soy.— Le sonrió.— Tenemos una amiga en común, en realidad.— Seguido suspiró.— Ya que mi madre es la gran diseñadora de modas— Dijo con ironía y algo cansada.—, busca ser mi amiga. Pero maldición, no me apetece hablar de ropa, maquillaje y chicos todo el tiempo.
Él sonrió y no supo exactamente por qué.
Estando con Jungha no sabía nada con exactitud.
— Es una interesada y ególatra.— Bufó.— Lo único bueno que salió de su boca fue ese "Jungie".— Le sonrió.— Es un lindo apodo.
Jungha rió, negando con la cabeza.
— Hobi también lo es.
— Entonces deberíamos llamarnos así el uno al otro.— Se encogió de hombros.
— Me parece bien.— Jungha sonrió.— Y ahora que lo pienso, se me antoja un Hobi en las rocas.
Hoseok soltó una sonora carcajada. Ahora que ella lo decía, realmente se escuchaba peor que patético.
— No traje dulces esta vez, lo siento.— Hizo un pequeño puchero.— Pero puedo prepararte otra cosa.
Jungha estuvo de acuerdo con eso y lo llevó hasta el bar. Era uno grande, lujoso y con puros licores caros. Bueno ya que estamos aquí... A sacarle provecho pensó Hoseok. Lo único que era igual a sus fiestas, eran los vasos rojos. Lo demás era totalmente de un mundo alterno. El lugar era una mansión a comparación de las casas donde la pasaba Hoseok. Había tantas habitaciones posibles para las parejas calientes tanto como lo había en litros de alcohol. El patio trasero era posiblemente igual de grande que el interior de la casa, varias mesas y sillas playeras, una piscina, un jacuzzi, un baño, otro bar, con el césped perfectamente cuidado. Parecía de esas casas modelos que estaban en las revistas, con las cosas y muebles extremadamente lujosas y modernas.
¿Y cómo Hoseok, el espíritu animal de las fiestas, iba a desaprovechar todo eso?
— ¿Seguro no eras bar tender en tu otra vida?
— Soy un amante de la fiesta y el alcohol. Es casi lo mismo.
Jungha rió antes de darle otro trago a su bebida. Mommae de Jay Park se podía escuchar por toda la casa.
— Me pasa que amo mucho la música de AOMG.— Comentó ella mientras salían al patio.
— Eso significa que te llevarás mejor con Sunmi.— Le dijo él, pero borró el pensamiento de su amiga en ese instante porque sólo una cosa era lo que tenía en mente.— Ayer me quedé con muchas ganas de bailar... Contigo.
Jungha sonrió.
— Puede que estés en una academia de baile y eso— Lo retó.— pero soy muy buena bailando aquí.
Hoseok se emocionó.
— Okay, estamos por verlo.
Había una gran diferencia en saber bailar porque ibas a una academia o studio de baile y saber bailar en las fiestas. En las academias/studios, te mostraban y enseñaban una coreografía de algún género musical ya especificado, cada quien tenía el ritmo y estilo diferente, unos lo podrían tener muy bien, otros muy mal, pero a fin de cuentas terminabas aprendiéndote la coreografía y eso era lo importante en muchos de los casos. En las fiestas, no había quien te decía qué movimiento hacer o qué paso seguía después del anterior, bailabas por lo que tu cuerpo te decía, por lo que tu oído le comunicaba a tu cuerpo, claro que los pasos que hacías en este caso eran menos complicados a los de una coreografía, si tenías el ritmo sabías bailar, si carecías de él no sabías, lo único que tenías que hacer era moverte junto con la música; sin exagerar o quedarte parado, sólo sentir la canción.
Hoseok era muy bueno en ambas situaciones. Él podía mover su cuerpo como quería y cuantas veces le diera la gana. Tenía un estilo que con sólo verlo podía trasmitirte la energía y pasión.
Y Jungha malditamente no estaba mintiendo al decir que era buena bailando. Al igual que Hoseok movía su cuerpo con facilidad, sin exagerar y sin ser una estatua. Su oído era bueno con los ritmos y éste mandaba el mensaje correcto a su cuerpo para moverlo al ritmo de las canciones que daban, fuera el género que fuera. Además se estaba divirtiendo. Le gustaba bailar, no como Hoseok, pero sí que le encantaba mostrar sus pasos de baile en las fiestas.
Él castaño iba a impartir un record de resistencia; verla bailar, le había encantado porque ella sabía lo que hacía. Tenerla a centímetros de él, fue una jodida tentación. Pero sentir su cuerpo rozar con el suyo en más de una ocasión, fue el maldito diablo enjaulado en su cuerpo.
Quería tocarla.
Quería sentirla.
Quería muchas cosas de Jungha y entre ellas el tenerla en su auto, sin ropa y con el ambiente caliente, estaba en la lista.
¡¿Qué mierda me está pasando?!
— Vamos por otro trago.— Pidió ella. Su boca estaba seca y Hoseok conocía otro método para hidratarla sin tener que beber algo.
— Vamos.— Dijo después de todo. Más lento, Hoseok.
Tomó de su mano y fueron de nuevo al bar. Hicieron los mismos tragos que la vez anterior y estaban dispuestos a volver a bailar, pero las amigas de Jungha aparecieron.
— ¡Estás aquí!— Celebró Ryumi.— Hola, chico guapo.
— Hoseok.— Se presentó él con una sonrisa.
— Lo sé.
Hoseok rió divertido, sabía que eso no le molestaba a Jungha y que Ryumi era así. Jungha puso los ojos en blanco.
— Hobi, ella es Dorim.— Presentó a la otra chica.— Y es de mis mejores amigas, al igual que Ryumi.
La pelirroja le sonrió a Hoseok.
— Me han hablado de ti.— Dijo aún sonriendo y Hoseok se emocionó porque Jungha le hablaba a sus amigas de él.— Hola.
— Un gusto, Dorim.
Ryumi se metió entre Jungha y Hoseok, sonriendole apenada a Hope.
— ¿Me la prestas un ratito?— Preguntó como una niña pidiendo permiso a su mamá para alguna travesura detrás.
A Hoseok le gustaban las travesuras.
— Estaré en la fogata, ¿de acuerdo?— Hobi le habló a Jungha, ella asintió y entonces fue arrastrada por sus amigas a la cocina.
Aquel era el lugar más tranquilo en toda la casa.
— Disparen.
Jungha dio luz verde y como si Ryumi y Dorim hubieran memorizado sus diálogos, empezaron a hablar, las dos al mismo tiempo causando que Jungha apenas y les pudiera entender. Y entonces Ryumi alzó su voz sobre la de Dorim.
— ¡El punto es que tú y Hoseok son la sensación de la fiesta! Todos los miran y están hablando de ustedes. To. Dos.
— Mierrrrda...— Jungha miró a otra parte, sus brazos cruzados a la altura de su pecho.— ¿Y qué dicen?
— De ti,— Ryumi tomó una bocanada de aire.— que luces hermosa en ese vestido. Qué por fin estás con otro chico. Qué si de dónde sacaste a Hoseok. Ahh, y las chismosas que se mueren de envidia, pero esas no importan.— Se encogió de hombros, restándole importancia.
— De él,— Dorim hizo lo mismo que Ryumi.— los chicos están de pesados y hablan mierda de Hoseok, y las chicas están que babean por él, y eso claramente hace enojar a los chicos porque Hoseok está invadiendo su territorio.— Sonrió entre emocionada y divertida.— ¡Y maldición él es ardiente!
— ¡Te lo dije!— Apoyó Ryumi.
— Lo sé, es difícil tener auto control con él.— Confesó Jungha.— ¡Si lo conocieran estuvieran bajo tierra!
— ¿Y ya llegaron a la tercera base?— Preguntó Dorim con picardía, subiendo y bajando sus cejas.
— ¡Dorim!— Regañaron Jungha y Ryumi.
— ¿Qué?— Se hizo la indignada.— Sólo has estado con un hombre en toda tu vida y teniendo a ese bombón detrás, yo ya hubiera corrido todas las bases.— Hizo un ademán.— Sólo digo.
— Saben qué, volveré con Hoseok y olvidaré esta charla.
Ryumi y Dorim no la detuvieron, pero antes de que se fuera, Ryumi alcanzó a gritarle algo.
— ¡Cuidado, Jungie! ¡Los lobos están cazando!
Y rogó con todas sus fuerzas a no encontrarse con tal lobo.
Caminó todo lo que tenía que recorrer para llegar al patio, en el trascurso más de una persona la saludó pero no tuvo intención de mantener conversación porque quería volver con Hoseok. Cuando por fin cruzó las puertas que daban al patio, pudo ver a Hoseok del otro lado del fuego y él estaba jodidamente fumando. j***r, j***r, joder... Jungha no era fanática de los fumadores, tampoco había fumado siquiera, pero a pesar de eso, Hoseok lucía aún más atractivo de lo que era y las ganas de correr y besarlo para probar aquel sabor que despertaba curiosidad en ella se vieron interrumpidas por alguien que la tomaba del brazo y la giraba con poco cuidado, haciéndola estar frente a frente con aquella persona. Mierda.
— ¿Quién es ese imbécil, Jungha?
— ¿Cómo ha estado Sunghee, Sungjun?
El chico la miró más enojado de lo que estaba por haberle respondido con una pregunta que claramente no iba con el tema. Que te jodan, Sungjun.
— Hablo en serio.
— Yo más.— Dijo ahora enojada.— Tengo una semana sin verla.
— Ella está bien.— Contestó al fin, un poco más tranquilo porque se trataba de su hermana.— ¿Quién. es. ese. imbécil?
Jungha cerró los ojos y respiró profundo. No quería explotar. Entonces, un brazo rodeó su cintura, enroscandola casi por completo, podía sentir esa mano que la había hecho despertar sensaciones sobre zona de su ombligo. No tenía que abrir los ojos para comprobar que era Hoseok, su olor combinado entre loción, whisky y cigarro mentolado la llenó por completo.
— Jung Hoseok.— Habló el castaño con esa sonrisa que mataba.— Y soy el que trae a esta hermosa chica a esta fiesta para que no termine muerta del aburrimiento. ¿Tú eres?
Sungjun abrió los ojos impotente, sus manos estaban empuñadas. Y a Jungha no le importó, ella estaba imaginando que sería besar a Hoseok con aquel sabor de whisky, tabaco y menta.
— Jungha, ¿tú mamá sabe que sales con este idiota?
Jungha volvió a la realidad y pronto su sangre hirvió.
— Mi madre no controlará mi vida siempre, Sungjun.
Hoseok pegó a Jungha más a su cuerpo. Él estaba ahí y se lo dejaría claro a todo el mundo. La gente de alrededor los miraba, Hope sentía las miradas. Jungha y Sungjun eran incapaces de aquello por lo enojados que estaban.
— No deberías salir con gente así.— Escupió. Hoseok rodó los ojos.— Lárgate, imbécil. No eres bienvenido aquí.
— Él es mi invitado, Sungjun. Déjalo en paz.
— ¡¿Dónde está el jodido dueño de la casa?!— Hoseok alzó la voz, tomando por sorpresa a Jungha, Sungjun y a todos ahí. De la multitud salió un chico, Hoseok lo estudió y asintió para sí mismo.— ¿Tus amigos pueden traer a invitados?
El chico estaba pasado de copas, lo cual significaba que estaba más alegre de lo que debería. Jungha lo miró y fue un alivio que el de la fiesta fuera de Jongsun.
— Entre más gente mejor, amigo.— Gritó el chico y más de uno lo apoyó.
Hoseok sonrió con victoria y se volvió a Sungjun, quien estaba por explotarle la bilis.
— Jungha me invitó y para el dueño no hay ningún problema.— Habló con indiferencia.— ¿Quién mierda eres tú para echarme?
Sungjun se acercó amenazante a Hoseok, él no movió ni un pelo. No lo asustaba, estaba lejos de hacerlo o causar efecto en él.
— Yo mismo puedo sacarte.
— Woah, woah, tranquilo vaquero.— Hoseok levantó la mano con la que no sostenía a Jungha.— ¿Quieres pelear? Puedo hacerlo. Pon día y hora. Pero justo ahora estoy pasando tiempo con Jungha y no voy a interrumpir eso para golpearte.— Retó. Hoseok miró sobre el hombro de Sungjun, ahí se encontraban dos chicos dispuestos a saltar del lado del pelinegro.— Y si vas a llevar a tus amigos, dime para llevar a los míos.
— Hoseok, vámonos.— Pidió Jungha. Hoseok la miró y asintió, sonriendole.
No tenía nada más que decirle a Sungjun, así que empezó a caminar, pasando él al lado del que estaba furioso, entonces lo recordó. Sí tenía algo más que decirle.
— Vuelves a tocarla de esa manera y no me voy a contener.— Sí, Hoseok había observado todo y miró la manera en la que Sungjun tomó a Jungha para hablar con ella.— No me conoces, y será mejor que así se quede.
Hoseok y Jungha volvieron a donde él estaba, justo en la fogata como le había prometido antes. La gente que estuvo de espectadora se había repartido por todo el patio, sin embargo, Hoseok podía sentir miradas sobre ellos todavía. Jungha estaba como vino, nerviosa y apenada.
— Lo siento, yo...
— Déjame adivinar.— Hoseok la cortó.— Ese era el jodido hermano de Sunghee que es un grano en el culo.
Jungha presionó sus labios y asintió lentamente.— Y qué grano.
— Nada que no se pueda reventar.— Bromeó Hoseok, haciendo que ella riera.
Ahora estaban sentados en el césped, así como muchos otros.
— De verdad lamento eso, no estaba en mis planes que él apareciera esta noche.
— No te preocupes, Jungie. Me estaba aburriendo un poco mientras te esperaba, necesitaba una chispa de adrenalina.— Confesó, tratando de hacerla sentir mejor.— Además ese pendejo tiene que tener claro que ya no estás sola.
Jungha sonrió finalmente. Y lo hizo de verdad, que incluso Hoseok notó lo sincera que fue.
— Gracias, Hobi.— Chasqueó la leua y mantuvo la sonrisa.— ¿Y qué te está pareciendo? ¿Listo para morir del aburrimiento?
Hoseok sonrió divertido.
Sinceramente el ambiente era monótono. Lo típico de una fiesta; gente bailando, hablando y bebiendo. Nada fuera de lo normal. Parecía una fiesta rutinaria.
Las personas bailaban, pero nadie lo hacía arriba de las mesas o en otro lugar que no fuera el seleccionado para hacerlo.
La música era buena, pero no había variedad de géneros.
Había mucho alcohol, pero todo ordenado en el bar, la gente apenas y combinaba sus licores.
Los diferentes grupos de amigos hablaban, pero no a carcajadas o se mostraban divertidos realmente.
Estaba la piscina, pero no había ningún loco queriendo saltar a ella en pleno diciembre. Que en este caso sería Kangmin, sin dudas.
Era buena fiesta, pero no del todo divertida.
— Te seré sincero. Está muy tranquila.— Sonrió aún sin terminar.— Pero el estar contigo ha superado todo lo demás, así que...
No supieron en que momento sus rostros estaban más cerca de lo que nunca antes estuvieron. Hoseok tragó duro, Jungha sintió sus mejillas calientes. Podían sentir el calor de las llamas de la fogata. Ambos se miraron a los ojos y después bajaron a los labios por un segundo para volver a las pupilas. Más cerca. Sus respiraciones calientes mezcladas y estaban a punto de hacerlo...
Entonces Jungha se alejó, algo apenada por la reacción de sorpresa que mostró Hoseok en ese instante. Sonrió nerviosa.
— Los siento, no soy de las que besan en la primera cita.
Hoseok sonrió y eso la calmó un poco.
— Y yo no soy de los que tienen citas, pero jodidamente ahora tendremos las necesarias para poder besarte.
Y él no se iba a rendir.