Epílogo. Cuatro años pasaron de la última vez que Santino Rivas ha enviado aquella carta y sus vidas habían cambiado radicalmente. Abril, había logrado obtener su título de abogada con especialización en derecho de familia. Por su parte Santino se había ido a vivir a Madrid, sin saber que allí seguía viviendo ella junto a su hermana que, sus sueños de ser bailarina quedaron en el olvido cuando un estudio le mostró que ninguna operación podría devolverle la movilidad de las mismas. Se deprimió unos meses, pero una mañana de la nada su sonrisa regresó, ahora está metida en el arte, en la pintura y estudia mucho para ser la mejor en eso. Por su parte la Srta Evans, no deja de ganar casos, mientras que su vida privada es todo un misterio para el mundo entero. Por suerte las noticias sobre s

