No había logrado descansar adecuadamente, ya que mis pensamientos me habían atormentado durante toda la noche, creando diversos escenarios en los que me veía expulsada de casa y terminando en la calle, convirtiéndome en una indigente. Desde las cuatro de la madrugada había permanecido despierta, pero finalmente la noche había concluido y había ideado una estrategia para llevar a cabo todas mis tareas con eficiencia y rapidez, procurando, al mismo tiempo, mantener el mayor silencio posible. En primer lugar, comencé barriendo y desempolvando toda la casa, para luego dirigirme a la cocina y preparar un delicioso café, tal como supuestamente le gustaba a la madre de Roger, además de preparar el desayuno favorito de Roger. Al finalizar, limpié la cocina y el suelo, dejando todo en perfecto est

