En un momento de gran angustia, me vi corriendo con desesperación, mientras las lágrimas surcaban mi rostro. Al chocar contra la puerta, finalmente liberé la opresión que sentía en mi pecho. Mi llanto, aunque silencioso para no agravar la situación con la madre de Roger, reflejaba la profunda tristeza y el terror que me invadían ante lo que podría suceder a continuación. Durante los últimos cuatro meses, no había buscado empleo, enfocándome únicamente en aprender las tareas diarias en la empresa. Logré mejorar mi comprensión del idioma y mi capacidad de comunicación, y había comenzado a sentirme en casa, en un entorno donde me sentía segura y valorada. Sin embargo, en ese momento, la sensación de incertidumbre y angustia me abrumaba, y lo más preocupante era que no tenía un lugar al cual

