Capítulo 7. La zozobra

3414 Palabras
Después de esa noche los días fueron pasando como en cámara lenta, sentía que cada día estaba más cansado, tenía ganas constantemente de estar acostándome con Mariana, nos vimos otra noche en el mismo lugar y repetimos, ésta vez sin cine ni cerveza, pero igual la pasamos tan bien que vuelvo a pedirle que sea mi novia, pero ella sigue renuente a aceptarlo, le he preguntado si es que tiene a otro hombre con el cual sale y solo me dice que no es asunto mío y que no debe darme razones de nada, ya que lo nuestro es solo algo meramente físico, no puedo evitar sentirme usado y triste, vacío a pesar de todo, me pongo a pensar si los demás hombres sentirán lo mismo que yo, o solo me pasa por estar meditando tanto lo que me sucede en el día. Aún no me dan razón del examen del instituto técnico, pero confío en que en cualquier momento lo hagan, ya han pasado más de quince días y no tengo razón de si me fue bien o mal, los listados aun no salen, tengo que estar pendiente, así que decido llamar. Después de salir del restaurante voy a la tienda de minutos e internet y pido una llamada local, después de pasar la voz del menú de auto respuesta me contesta un muchacho quien me dice que los listados salen en dos días en la página web, que pondrán un enlace visible para la consulta con el código de la cédula de cada persona y la contraseña es el código del examen que me envían al correo electrónico, como no tengo uno, me lo dictan por teléfono y me piden que debo crear uno para las comunicaciones con el instituto, que ellos me darán uno para las clases, pero es bueno tener uno personal, de manera que al terminar la llamada, le pido tiempo a la señorita que atiende el local y me siento en un computador a crear un correo electrónico, luego ingreso a la página del instituto y registro mis datos con el código que me dio el asesor en la línea, de manera que ya tengo actualizado todo y quedo en espera de ver solamente la lista de admitidos. Es miércoles en la tarde así que me dirijo al asadero de pollos a realizar mi cobertura de domicilios, esta tarde me va muy bien, ya que mucha gente ha pedido domicilio y al llegar la mayoría paga el valor del domicilio y me dejan un monto de propina que al finalizar la noche compensa bien mi esfuerzo, al salir voy hacía mi casa por mi camino regular, y por alguna razón veo que viene Miguel desde otra dirección, parece que va a su casa, sin embargo su semblante es taciturno y acelerado, lo alcanzo para saludarlo y después de un rápido choque de manos me cuenta que está muy cansado y que solo quiere llegar a la casa, de manera que lo dejo seguir no sin antes decirle que lo veo raro y programemos vernos pronto, me pone cita para el viernes dos horas antes en su casa y estoy en la búsqueda de un empleo que me centralice un poco mientras sale lo que tengo entre manos, no le detallo que espero volver a estudiar, pero seguro el viernes se lo comentaré, aunque evidentemente el viernes no podré trabajar la jornada completa en el asadero, aun así creo que vale la pena que hablemos entre nosotros, a veces cuando te sientes perdido en el camino es bueno buscar un consejo de alguien que por lo menos te respete y espere lo mejor para ti. De igual manera a los días anteriores el jueves y viernes son eternos, hasta la hora de salida que por ésta ocasión pido permiso para retirarme antes, el dueño del asadero solo me dice que no me preocupe que mis domicilios los hará mi compañero, de manera que soy yo el único que pierde teniendo que salir antes, sin embargo es el tiempo que tengo para hablar con alguien que pueda ver mi vida con otro ángulo y quizás hasta me dé un buen consejo; me despido entonces y salgo caminando rumbo a la casa de Miguel, al llegar a la casa de sus tíos timbro en el que le corresponde a su apartamento y baja casi de inmediato, ésta vez lo veo más animado así que su saludo es más cordial, luego salimos caminando y cuando vamos a ir al bar quiero contarle lo mío con Mariana entonces lo conduzco por el callejón de la panadería y cuando llego para sorpresa mía está abierto, al parecer es el aniversario de la panadería y por los próximos cinco días habrá atención hasta las nueve de la noche, entonces entramos y pedimos una gaseosa para cada uno y un pastel de pollo, nos atiende el señor Tapias quien saluda muy cordial a Miguel, pero a mí me mira de arriba abajo, luego se mete en la cocina  y detrás del mostrador aparece ella, la mujer que me trae loco y la que quiero para novia, pero ella aún no se decide. Entonces Miguel se da cuenta que nos hemos intercambiado miradas con Mariana y que ella nos mira sospechosamente, por lo tanto se pregunta como para sí mismo la razón de tanta vigilancia, y le confieso que ella es algo así como mi novia, que no es novia, le explico a Miguel que es algo complicado y quiero presentársela pero ella no se acerca, entonces él me dice que no le insista y me cambia el tema, me pregunta por mi trabajo, cuando le resumo lo que ha sucedido desde que renuncié a la bodega se queda un poco sorprendido, me felicita por mi espíritu de trabajo, pero me dice que busque crecer, que esos empleos ya no son para mí y que va a ver la forma de apoyarme, así que me comenta que tiene algo nuevo que le da un ingreso pero que desafortunadamente no me puede contar de que se trata, pero que lo busque cuando lo necesite, al terminar nuestra merienda él paga la cuenta y me da unos cien mil pesos en efectivo, lo que me permite no solo recuperar lo perdido de la noche sino que además me equivale a unos tres días de trabajo, nos devolvemos a su casa y lo dejo en la puerta, yo continúo a mi casa y al llegar mi mamá me está esperando como siempre en la mesa, pero ésta vez está consagrada en su cuaderno de cuentas, entonces me pide que sea yo quien prepare el café de la noche y que coja un pan que casualmente ella le compró al señor Tapias, no me lo dice, pero lo noto por el logo de la panadería grabado en la bolsa. Mi mamá me cuenta que le ha empezado a ir muy bien, pero que una vecina del barrio quiere hacer parte del negocio de mi madre y la señora Flor, ellas quieren apoyarla también pero que lo que la señora aportaría serán postres, que le pidieron la noche del viernes para pensar, pero que es probable que la acepten, entonces tomamos nuestra cena y le comento lo que me dijo Miguel, luego de que me felicita por estar hablando de nuevo con mi amigo, nos vamos a dormir. La mañana del sábado comienza bien ajetreada en el mercado, puede ser la fecha pero hay más camiones de lo normal, así que nos exigen trabajar con mayor velocidad, así que al terminar la jornada estoy totalmente agotado, paso a la panadería a tomar algo y Mariana me atiende totalmente informal, en ningún momento me dirige una mirada ni un beso ni nada, de hecho me pega en la mano cuando intento tocarle una pierna, y eso que lleva pantalón, cuando trato de preguntarle que tiene, solo me ignora va al mostrador toma mi pedido y regresa atendiéndome bastante más rápido para lo que normalmente ella se demora, luego solo me deja el papelito boca debajo de mi cuenta y se devuelve a su posición detrás de la caja, me parece sospechosa su actitud y miro a toda la panadería para ver si hay alguien mirándonos o por lo menos mirándola también y encuentro que un hombre evidentemente mayor que yo no le quita la vista de encima a Mariana, no quiero actuar apresurado, pero entiendo que algo de ese hombre le atrae a ella, no me agrada darme cuenta de eso, pero quiero que ella me diga algo más sobre mi apreciación, así que me consumo mi pedido con toda la calma posible, luego al darme cuenta que el hombre del fondo no se mueve y hace mucho terminó su orden, me levanto de mi silla, me acerco lentamente a la caja llevando mi papelito y sacando un billete de cinco mil pesos para cancelar; ella recibe mi papel y luego de digitar el valor en la caja, extiende una mano para recibir mi dinero, entonces le extiendo mi mano y le agarro la suya, ella quiere soltarse pero no lo permito, me mira a los ojos y le pregunto en un susurro: -        ¿Nueva víctima? Ella solo me mira con odio, gira su cabeza y me responde: -        Son dos mil quinientos joven. -        ¿Terminamos? – Le insisto- -        Sí señor, usted TERMINÓ con su pedido – Hace bastante énfasis en la palabra “terminó” y me sostiene la mirada. -        ¿En qué momento, que no recuerdo? – Ella juega a lanzar indirectas, yo a responderle con palabras directas.- -        Nuestros productos son exclusivamente nuestros, señor, por favor no compare ni comente con otras personas. Creo entender de qué va su reclamo, al parecer no le pareció que yo hubiera ido con Miguel el día anterior, pero quiero asegurarme que no está pensando en tener algo con el hombre que sigue en su silla y nos observa detenidamente, entonces le pregunto: -        ¿Piensa compartir su receta con la competencia? Le digo esto mientras le señalo con la cabeza hacia la izquierda evidenciando que también he visto al hombre, ella nerviosa mira hacia donde señalo, levanta la barbilla y me responde: -        No lo hemos considerado aún, pero si ese fuera el caso, a usted señor no le interesa, ahora por favor suelte mi mano y cancele su consumo. Con ésta respuesta suelto su mano, agacho mi cabeza un poco, le extiendo el billete y le digo con un hilo de voz que ella alcanza a escuchar: -        ¡Por favor no lo hagas! -        Nuestra panadería y cafetería está disponible para todos los clientes, y aun así normalmente nos reservamos el derecho de admisión. Recibo mi cambio y me voy, salgo a la calle y cruzo la avenida, entonces veo que Mariana sale de detrás del mostrador y se acerca al cliente misterioso, él se levanta y la agarra por la cintura, no veo que se besen pero no veo que se aleje, entonces decido alejarme lo antes posible para no sentir el dolor de lo que evidentemente está sucediendo. Camino a mi casa lentamente, casi con lágrimas en los ojos, entonces pasando por la cuadra donde viven los muchachos dañados del barrio, muy cerca de la casa de Miguel me rodean tres de ellos, y me piden el teléfono, como no quiero pelear ni sé hacerlo, solo saco el teléfono de mi bolsillo y se los voy a entregar, pero entonces uno de ellos me golpea con la mano en el teléfono haciendo que este caiga al piso, luego uno de ellos me agarra por detrás metiendo sus manos debajo de mis brazos y poniéndome las manos contra la cabeza, otro me esculca todos los bolsillos y me quitan el producido del día en el mercado, cuando el tercero cuenta lo que le van pasando entonces se burlan de mí y gritan: -        ¿Es que acaso eres tan inútil que ni un teléfono decente tienes?, apestas y ¿Sólo tienes quince mil trescientos pesos? -        Es el producido del día. -        Tendrás que trabajar más duro Danielito, por hoy te dejamos ir, pero la próxima vez que te vea, si no tienes por lo menos cincuenta mil…mi amiga…-Saca una navaja que despliega y se pone contra la barbilla – será la que se encargue de darte el mensaje. Recibo un golpe duro directo al estómago que me quita el aire, el otro me suelta y se van, patean mi celular que me golpea en la cara y se van muertos de la risa. Después de recuperar mí aliento y de unos cuantos curiosos que me ven en el piso y no hacen nada, me levanto lentamente, recojo mi celular y sigo mi camino a la casa. Cuando llego a la casa voy al cajón de la mesita de noche donde guardo para unos imprevistos y saco unos diez mil pesos, estoy furioso por haberme dejado golpear de los que en algún momento fueron mis compañeros del colegio, pero tampoco tenía muchas opciones de defenderme, sin embargo, si hubiera ido consciente de por dónde caminaba y a la velocidad que iba, quizás hubiera previsto la situación y la hubiera evitado, pero ya no puedo cambiar eso, ni el hecho de que iba por donde no debía dado que estaba triste por lo que comprendí que me dijo Mariana, en resumen, no le gustó que le hubiera contado a Miguel y por lo que vi ya tiene planes con el cliente misterioso, quien seguramente no dudará tanto como yo, tengo el corazón roto pero ella me había advertido que no íbamos a tener nada más diferente de sexo, por otra parte, tengo que ir a la tienda de internet, debo conectarme a la página del instituto y verificar si salí entre los aceptados, salgo y cierro bien la puerta, mi madre debe llegar en unas dos horas más o menos, así que no encuentro almuerzo, quizás pueda preparar algo cuando regrese, normalmente es ella la que me atiende, hoy quiero hacer algo bonito por ella. Salgo y camino rápido y decidido, son cerca de las tres de la tarde y al llegar a la tienda de internet pido tiempo abierto y me siento frente a un equipo, ingreso a la página y efectivamente como me indicó el asesor en línea, allí hay un botón bien grande que se lee:   -        Lista de estudiantes admitidos por carrera. En el momento en que entro a la nueva página a través del botón, veo que aparecen varios botones más, que son los títulos de las carreras técnicas, busco la mía y al usar el nuevo botón se despliega una nueva página que tiene un párrafo introductorio: -        La siguiente lista está ordenada en orden de calificaciones, las personas aceptadas están en la parte con sombreado verde, para todos ellos felicitaciones por haber sido aceptados, por favor ponerse en contacto con el instituto en caso de continuar interesados en vincularse al instituto de manera inmediata; en caso de desistir del cupo, por favor comunicarse lo antes posible para permitir que los alumnos en lista de espera puedan acceder al cupo. Los estudiantes en la lista con sombreado amarillo se encuentran en lista de espera, esto significa que pueden o no ser aceptados según la disponibilidad de cupo en los salones de la sede. Los estudiantes con sombreado rosado les agradecemos su interés en la participación y esperamos volver a verlos en un futuro proceso de admisión- Después de leer esta nota, comienzo la verificación uno a uno de los admitidos, bajo lentamente la lista y mi corazón se va deteniendo cada vez que veo que mi nombre no está en la lista, sigo bajando lentamente y justo en la última casilla de las sombreadas en verde lo veo, me da una alegría que compensa mi dolor, quiero saltar, levanto los brazos y celebro, doy un grito y todos los que están en la tienda me miran como si estuviera loco, de manera que tomo nota de mi puntaje y de los documentos que solicitan, cierro la página, luego me levanto, le pago a la señora del local de internet y voy corriendo a mi casa, no llamo al instituto porque el horario de atención es únicamente de lunes a viernes en horario de oficina y son casi las cuatro de la tarde del sábado, tendré que esperar al lunes, pero a primera hora antes de ir al restaurante me dispondré a llamar. Llego al apartamento y me pongo a buscar los documentos que anoté de la página, y comienzo a ordenarlos, cuando me doy cuenta mi madre llega y no le he preparado nada, le pregunto si quiere comer algo y me dice que sí, pero que no me preocupe que hoy ella trajo algo de lo que no se vendió, entonces me pongo a calentar lo que mi madre trajo, preparo un chocolate y le sirvo a mi madre mientras le voy contando mi día. Al contarle sobre lo que vi y entendí en mi encuentro con Mariana, mi madre se lleva las manos a la boca y luego con un poco de lágrimas en sus ojos me dice: -        Mijito, ya lo que fue, fue, ya no le meta más energía a eso, no va a ser fácil, pero va a poder superarlo, la primera pareja siempre deja una huella imborrable, sin importar si es hombre o mujer, a las mujeres nos suele doler mucho, y lloramos más, pero si mijito necesita, aproveche mañana y quédese en la casa, llore si lo necesita, pero ya dé por terminada esa relación. Sus palabras me hacen sentir el dolor y el peso que estaba sintiendo antes de ser asaltado, también siento de nuevo el dolor del golpe en mi estómago y de haber perdido el dinero ganado en la mañana, mis ojos se llenan de lágrimas y lentamente se me corre una mientras miro a mi mamá, ella entonces se levanta y me abraza la cabeza, luego se inclina y me da un abrazo aún más fuerte, y aunque me siento seguro en su abrazo, esto es un dolor diferente, no es un dolor que una madre o un padre puedan resolver, es un dolor que solo una pareja puede resolver, una pareja que de verdad te ame y no tema comprometerse… Nos quedamos unos minutos en silencio, abrazados mientras mis lágrimas corren por mi rostro, siento que mi madre también llora, no entiendo su dolor, pero siempre ella me ha dicho que a una madre le duele el doble lo que le pase a sus hijos, quizás hoy sea una de esas ocasiones. Luego cuando nos calmamos, ella regresa a su puesto y retoma su cena, yo le sigo contando todo lo que pasó después, se vuelve a preocupar por lo del robo, pero solo me dice: -        Mijito, por favor tenga más cuidado, no pase más por esa zona, y bendito sea Dios que no le hicieron nada más. -        Si mamá, lo mismo pensé, supongo que es porque me conocieron. -        Es probable, pero tenemos que avisar a los vecinos, esto ya se está saliendo de las manos, el barrio nunca ha sido el más seguro, pero es el colmo que sea inseguro por los mismos vecinos y no hagamos nada al respecto. -        Con calma mamá, si hay que hacer algo, pero no podemos solos, aprovechemos la próxima junta de vecinos y lo comentamos. -        De acuerdo mijo. Finalmente le cuento de lo que sucedió con el instituto y se emociona mucho, esta vez ambos nos levantamos de la silla y celebramos saltando juntos, entonces le muestro que ya tengo todo listo para el lunes contactar al instituto y de una vez cuadrar los horarios para saber cuáles conservo y cuáles dejo, entonces después de celebrar con otra empanada, nos preparamos para ir a dormir, ella siempre se alista primero en el baño y yo en la habitación, lo empezamos a hacer así desde que empecé a sentir pena por estar creciendo y darme cuenta que no me sentía cómodo vistiéndome en el mismo lugar con mi madre o al inverso. Me acuesto en mi cama, pienso en todo lo que ha pasado, agradezco al cielo que me tiene con vida y bien, que me permite tener también a mi madre y con salud, y que a pesar de las circunstancias, las cosas tienen buena cara.
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