Capítulo sesenta y dos —Los Dhall siempre tienden a cantar victoria antes de tiempo y es por eso que siempre terminan con media manada destrozada —dice inmediatamente la loca que me está haciendo enojar por todo lo que ha hecho —así que, cuando termines con la mitad del cuerpo de abajo separado de la parte de arriba no quiero que reclames... Ah no, perdón, para ese entonces estarás muerta niñata. —Tú y yo, sin nadie más en un lugar apartado en la playa —Fer avanza hacia ella sin dudarlo —y juro que no te dejaré ni pestañear cuando ya estarás drenada por mí. —Sí, claro, piensas que voy a jugar bajos tus términos y voy a dejarlos a ellos aquí sabiendo que eso me pone la contra fuertemente a mí... Ni lo sueñes. —¿Qué pasa? ¿Tienes miedo? —la rubia se ríe de ella haciendo que esta apriete

