Capítulo sesenta y uno -Sofía No. No puedo rendirme. Tengo que salir de aquí como de lugar y ayudar en algo, ayudarlo a él. Respiro profundo varias veces y abro los ojos forzadamente mientras que agarro las suficientes fuerzas para abrir la puerta y bajarme del auto tal y como lo hizo la persona que estaba a mi lado que ya ha desaparecido. Creo que desde aquí estoy sola. Cierro como puedo al estar de pie fuera y esas enormes palpitaciones en mi cabeza hacen que junte las cejas incomoda y solamente me concentre en lo mal que me siento ahora mismo y en nada más. Vamos, Sofía, no es el momento, hay que resolver esto como de lugar. Cruzo la calle sin fijarme en los autos y llego a la recepción haciendo que la chica que nos atendió ayer corra hacia mí al verme y me enderece de los homb

