Capítulo setenta y tres La sonrisa de Maikel sobre su rostro sólo me deja más confundida de lo que ya lo estoy por él no decirle absolutamente nada a ella aún cuando ya han pasado minutos de que Kirian le dijo lo de Junior. —¿Qué sucede, hermano? —Kirian también lo ve extrañada —¿por qué no dices nada? Niega y posa su vista fija sobre Fer quien solo puede observarlo de reojo con cierto recelo —Nada en realidad, y no, —dice para ella —no voy a cambiar mi decisión de querer tener un duelo a muerte, porque si la persona que tengo delante le interesara un poquito el tal Junior le habría hecho notar que es su mate y que todas las cosas que él dijo sobre Sofía le dolieron, pero no, aún así decidió seguir en el anonimato y creo que no tiene intensiones de decirle lo que son, así que —se encoge

