Capitulo 16

1308 Palabras
Ingrese al despacho seguido por la rubia pegada prácticamente a mi espalda, y con el tono más formal y neutro que pude enuncie la llegada de la cita y sin esperar que él o ella contestarán algo salí rápidamente de la oficina. Mi mente, como siempre, comenzó la cruel tarea de pensar sobre ellos dos juntos; de torturarme con imágenes ficticias que me provocaban arcadas. El hombre que amaba y la mujer claramente experimentada que podría cumplirle hasta la más mínima de sus fantasías. ¿Y yo, qué? Lo había rechazado, lo aparté de mi lado y tenía que soportar que él conociera a otras mujeres, que se enamorara de otra, que le diera lo que a mí en su momento me había entregado: su corazón. Pero, aunque sabía que así tenía que ser, gracias a que siempre que pude lo alejé, mi corazón dolía y las lágrimas colmaron mis ojos, haciendo que mi vista se nublase. Mi móvil vibró en la mesa, atrayendo un poco mi atención mientras enjuagaba con mi mano una lagrima furtiva que corría por mi mejilla. Era un mensaje, muy breve, de Giovanni. "¿Quieres salir esta noche a tomar algo?" No lo pensé demasiado, debía aceptar e intentar, aunque bien sabría que no podría, olvidarme de Xander y comenzar de nuevo. Me sentía desgraciada por utilizar a Giovanni de esa forma, sabiendo que yo no lo amaba y no llegaría más que como un amigo. - ¿Estas bien Emily? - pregunto con voz fuerte pero preocupada Xander haciéndome sobresaltar. - ¿Qué sucede? ¿Has estado llorando? - ahora sonaba preocupado, pero no podía olvidarme el hecho de que estos días estuvo frio y distante, pero su preocupación sonaba genuina y yo quería arrojarme entre sus brazos y llenarme con su calor. - Estoy perfectamente- mentí- me ha entrado algo en los ojos, pero dime ¿Qué necesitas? - inquirí con profesionalismo. ¿Cómo podía haber sido tan tonta de ponerme a llorar en la oficina como si fuese una niña? - La señorita Romanatti quisiera tomar un café y yo también- Era seguro que no se había confiado de la absurda excusa que dije, pero al menos tuvo la delicadeza de no preguntar más sobre ello. Luego de preparar los cafés y la bandeja con unos deliciosos bocaditos, ingrese en el despacho. La rubia, del cual aún no sabía el nombre, se había despojado completamente de su chaqueta exponiendo su cintura demasiado estrecha, su falda elevada varios centímetros y su camisa blanca inmaculada desabrochada en los cuatro primeros botones, mostrando sus enormes senos. Claro que eso no hubiese sido nada llamativo al no ser porque estaba sentada sobre el escritorio de Xander y él parecía absorto en la conversación que mantenían. Maldije en mi fuero interno mientras disponía de servirles, cuando la rubia, bajándose del escritorio y sentándose como persona normal en la silla, habló. - Realmente deberíamos repetir lo de la otra noche, ¿No lo crees? - El café que sería para ella tembló un poco entre mis manos y las ansias de tirárselo sobre sus senos siliconados no me faltaron, pero me contuve, a duras penas. - Señor Mitsotakis - dije fríamente- mi horario de trabajo ha concluido y he terminado con todo lo que había en la agenda para el día de hoy, ¿Precisa algo más? - Quería salir corriendo de allí, tan rápido como mis piernas y mis zapatos de diez centímetros de taco me lo permitiesen. - Claro Emily, pero antes déjame decirte unas cosas más sobre nuestro viaje- respondía Xander mientras se levantaba de su asiento. - ¿Viaje? - preguntó con voz aguda la rubia siliconada, haciendo que Xander elevase una de sus cejas en señal de fastidio y eso calmo un poco la angustia que sentía en mi interior. Al menos no le rendía cuentas de lo que hacía o dejaba de hacer y entendí que ella no era menos que una más del montón de amantes que él tendría por allí. Esperé a que le contestase, pero él se limitó solo a observarla haciendo que la rubia se ruborizara completamente como una colegiala inexperta. - Disculpa el comportamiento de Victoria- dijo al cerrar la puerta del despacho tras si- siempre es así de impulsiva- dijo a modo de disculpa y mi mente divago en las otras cosas en las que posiblemente ella fuese impulsiva- ¿No puedes esperarme media hora más? Quisiera llevarte a casa- Murmuro acercándose a mí. - Tengo una cita esta noche, quisiera ir a mi casa y prepararme- repuse fríamente mientras retrocedía unos pasos. Él ya tenía a Victoria, y estaba segura que ambos pasarían una noche de sexo maravilloso, tal cual lo sugirió ella con anterioridad, mientras que yo me limitaría a desahogarme en unas margaritas y algún beso furtivo con Giovanni producto del alcohol. - ¿Con quién? ¿Con ese que te llevo a tu casa el otro día? - repuso con furia. - Eso no es asunto tuyo Xander, creí que ya lo habías asimilado trayendo a aquí a una de tus amantes. Tal vez deberías de ser menos egoísta y así como tú tienes tu vida, déjame vivir a mí también- Trataba de herirlo porque yo sabía el rol que Victoria Romanatti cumplía en su vida, y también porque demasiado pronto había pasado desde nuestro ultimo beso como para que se olvidará de mi tan rápido. Estaba mucho más que celosa, pero al mismo tiempo no podía expresarlo de otra forma que no sea intentar olvidarlo. - ¿Estas celosa Emily Donovan? - preguntó Xander, quien ahora sonreía como si hubiese hallado un tesoro maravilloso. - Estás loco- murmuré sintiendo como todos los poros de piel se activaban cuando Xander se acercó a mi cuerpo y rozo mi mejilla con las yemas de sus dedos. - ¿Yo? no lo creo. Sé la verdad, de ti, de mí, de nosotros. Se que dices que no quieres que estemos juntos pero tus dichos se contraponen a lo que sientes y expresas por medio de tu cuerpo, y yo te conozco- murmuro cerca de mi oído y sus palabras fueron como una caricia que inundaba cada resquicio de mi cuerpo. - No es así- conteste intentando luchar mientras apoyaba mis manos en su pecho, fuerte y duro como la roca y como ella misma, inamovible. - Deja de luchar conmigo- susurro una vez más y sentí como mi cuerpo se dejaba ganar. Me tomo entre sus brazos, apretándome más contra sí, e instintivamente eleve mi rostro para que sus labios encontrarán los míos. Supe que lo necesitaba, a él, a su cuerpo y a su corazón, aunque fuese una sola vez. Un gemido débil se escapó de mi boca mientras su lengua jugueteaba con mis labios. Mis brazos se movieron por si solos y mis manos alcanzaron su cabello para jalarlo. - Xander, ¿Tardarás mucho cariño? - preguntó Victoria en forma de grito en la lejanía y rompió el hechizo que me embargaba. Empuje a Xander rápidamente y me aparté. Su presencia siempre nublaba mis pensamientos, haciéndome quedar como una estúpida. - Espera Emily, entre ella y yo no ocurre absolutamente nada- se excusó Xander y por un segundo quise abofetearlo con fuerza. Disculparse de esa manera, con ojos suplicantes era como admitir que ocurrió algo entre ellos. No me debes explicaciones Xander- intenté que mi voz fuese más fuerte, pero solo salió un susurro lastimoso- Por favor, no volvamos a hacer esto de nuevo. No me importa que me dejes sin trabajo en todo el país, pero renunciaré no importa que si vuelves a hacerlo- Tenía muchas más ganas de llorar que antes y pese a que Xander quiso retenerme, pude marcharme sin que él viese como las lágrimas nublaban mis ojos y comenzaban a caer por mis mejillas
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR