CAPÍTULO TREINTA Y CINCO Thanos llevaba la armadura para la guerra y estaba más que preparado para matar. Tenía puesta su armadura completa, su espada al lado y un escudo en el brazo. Tenía una lanza atada con una correa a la espalda y un puñal en su bota. Incluso su caballo llevaba armadura, la barda que lo protegería del golpe de una espada errante brillaba con el sol del patio del castillo mientras el ataba las correas a su silla. Un segundo caballo llevaba las provisiones, aunque la verdad era que Thanos dudaba que aquello durara mucho. Él saldría, haría lo que fuera necesario y volvería. O no. Quizás moriría haciéndolo. Quizás iría a unirse de nuevo a los rebeldes de Haylon. Sería difícil volver aquí después de haber matado a un príncipe del Imperio. “Vas a ir detrás de Lucio, ¿ve

