POV Enzo Bebiendo un poco de té mientras esperaba la llegada de Vania, analizaba en mi mente las cosas que mi intuición sospechaba. De repente, la vi llegar sosteniendo un bolso pequeño en sus manos. Caminó hasta la mesa donde yo me encontraba. Sin dudarlo, me puse de pie y le ayudé con el asiento. —Muchas gracias —me dice ella—. Y disculpa por haber llegado tarde. —No te preocupes, después de todo, lo bueno siempre se hace esperar —le sonrío, a lo que ella se sonroja tímidamente. —¿Ya están listos para ordenar? —se acerca un mesero, y yo gustoso le ofrezco a Vania la oportunidad de pedir primero. Ella mira la carta y parece confundida, como si no estuviera acostumbrada a comer en restaurantes. Percibo su nerviosismo, así que, para no incomodarla, me encargo yo de pedir por ambos. —

