Le pedí a Valentino que me esperara y que continuara conversando con los demás mientras yo iba a quitarme la mancha. No demoraría mucho, o eso creí. —¿Es por aquí? —le pregunté a la joven. —Sí, señora —me respondió. Finalmente, entré al baño y empecé a tratar de limpiar la mancha con una toalla. Sin embargo, esto era peor. Resignada, pensaba regresar y tal vez colocarme mi abrigo. Al menos así podría pasar desapercibida. Sin embargo, cuando volví a la puerta, esta no se abría. Intenté moverla, girar el pomo, pero nada funcionaba. Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba encerrada y que, probablemente, nadie me escucharía durante toda la noche, ya que todos estaban en la ceremonia. —————— POV Mayte —¿Hiciste lo que te pedí? —pregunté a la joven empleada, quien, nerviosa, asinti

