*** 2004 ***
~ Pablo ~
Estaba en el último piso del edificio principal de la universidad, en la sala de reuniones, de pie, contemplando el magnífico paisaje.
Era una de las peores tormentas que había visto en los últimos años. No paraba de llover, las nubes se veían al rojo vivo, el viento soplaba cada vez con mayor intensidad, y a ratos los rayos iluminaban fugazmente el oscuro cielo, para, segundos más tarde, terminar el espectáculo con un estruendoso rugido triunfal.
Intenté muchas veces subir hasta la azotea, quería terminar con todo. Pero a pesar del enorme deseo de morir, el propio temor a salir a la intemperie, y ser electrocutado por uno de los rayos, quitaba en mí, todo el deseo de morir.
Así que sólo me conformé con mirar a través de la ventana, sintiéndome cada vez más podrido por dentro, y anhelando que todo esto terminase alguna vez, o la conciencia terminaría ineludiblemente jugándome la peor de las pasadas.
Finalmente resolví no hacerlo hoy, así que comencé a bajar rápidamente las escaleras. No podía descender por los ascensores, o sería inmediatamente descubierto.
Eran sólo 13 pisos, así que no fue tanto lo que tardé en bajar. Apenas llegué al primero, comencé a caminar hacia el ala poniente de la edificación. Me dirigí hasta la sala de profesores. (Para suerte mía, los guardias no rondaban hasta después de media noche, por lo tanto, no corría el riesgo de ser descubierto.
Aún así, por ahí mismo me era imposible salir)
Por fin llegué a la sala, entré sin problemas, luego por el pasillo, caminé hasta la oficina del director, entré ahí y me dirigí hasta la chimenea. En los pequeños pilares laterales de la misma, había tallado una serie de símbolos antiguos. Me puse de pie frente al pilar derecho, saqué de mi bolsillo un talismán, lo puse sobre uno de los símbolos, y giré tres veces en sentido contrario al del reloj. Me fui hasta el pilar izquierdo, saqué un segundo talismán y lo puse en el último símbolos. Lo giré siete veces, y luego del séptimo giro, lo presioné.
Inmediatamente sonó un mecanismo, y la chimenea se salió del lugar en el cual se encontraba incrustada.