- He estado todo el día resolviendo asuntos Anastasia – dice ante mi estupor – Me apresuré a regresar, quería saber cómo estaría mi – hace una pausa, pensando en mi situación. Sonríe. – Prisionera. Ruedo los ojos, me alejo caminando, pero al ver alrededor me doy cuenta que no sé dónde estoy. Me giro a verlo. - ¿Algún problema? – imbécil. - Yo… - - ¿Si? – - No sé cómo regresar – confieso con vergüenza. Se ríe de mí. - Volveremos y te quedaras en tu habitación – ordena, camino frente a mí para guiar el camino. Me adelanto hasta quedar junto a él. Tengo que levantar la cabeza, es bastante alto. - ¿Por qué? – Me observa de reojo - No es seguro que vagues, ya has demostrado eso Me molesta, solo fue un pequeño desfortunio que no volverá a pasar, pero no digo nada. Hoy es un nue

