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2221 Palabras
Soltó un suspiro cuando terminó de colocar su ropa en la lavadora, viendo cómo la máquina comenzaba a hacer su trabajo, lavando toda la ropa que había utilizado en los días que se había mantenido en el hotel. Había llegado a su departamento horas antes, en donde el señor Lee le estuvo indicando la reparación que se había realizado y algunos daños que se habían provocado, siendo menores, pero que el menor tenía que conocer. La camita de Tan había quedado completamente empapada, al igual que muchos de sus juguetes, por lo que tuvo que lavarlos junto a la ropa de cama y ahora se encontraban en la secadora. Solo los juguetes que fueran como peluches, no los chillones. Igualmente, la alfombra de la sala y la habitación tuvo que ser lavada, por lo que había tenido mucho movimiento al llegar y sabía que eso no era nada bueno para su lesión, pero no quería molestar a nadie por ayuda. ―Por fin―soltó mientras caminaba hasta su habitación, dejándose caer sobre la cama, cuidando su pierna derecha―Estoy cansado. Sin embargo, cuando iba a cerrar los ojos, la alarma que había colocado en su celular comenzó a sonar, anunciando que tenía que darse una ducha, porque los chicos no tardarían en llegar. Hizo un pequeño puchero y con mucho pesar se sentó en la cama nuevamente, alcanzando sus muletas. ―Si no me matan mis capacidades, me mataré yo solito―se quejó mientras se levantaba, para poder tomar una ducha. No había hablado mucho más con los chicos después de colocarles en el grupo de chat sobre la reunión, porque quería reservarse sus palabras para cuando estuvieran en persona y también quería verlos y escucharlos directamente. Él podía ver fácilmente si las palabras de los chicos eran sinceras cuando estaban delante de él y eso es lo que quería ver. Porque no quería mentiras, no quería pensar que todo estaba en orden cuando en realidad no lo estaba. Terminó de ducharse con mucho cuidado, sin mojar el pequeño yeso que tenía en su tobillo. Ya había logrado mantener el equilibrio durante las duchas, por lo que no corría el riesgo de caerse de cara sobre los azulejos, por lo que disfrutó su baño. Se colocó ropa cómoda, un pantalón suelto sin resortes al final de la pierna y una camiseta negra ancha, colocándose un poquito de su loción, la cual era bastante sutil. Cuando se encontraba peinando sus ligeros rulos, escuchó el timbre sonar, por lo que Tanie comenzó a ladrar como loco a la puerta, posando su nariz sobre el espacio en la parte de abajo para poder oler a los visitantes. Tomó sus muletas nuevamente y avanzó hasta la puerta principal, haciendo que el cachorrito retrocediera algunos pasos, para poder abrir. Seung tomó el pomo de la puerta y abrió, viendo a todos los chicos fuera del departamento, con algunas bolsas y rostros preocupados. ―H-hola, chicos―susurró, sintiéndose aún apenado por lo sucedido, por lo que no podía darles su saludo emocionado, como solía hacer―Pasen. Los recién llegado se quitaron los zapatos y se colocaron sandalias de goma, Seung avanzando hasta el sofá de la sala, pero sin sentarse, solamente viéndolos con sus muletas debajo de sus brazos. ―Uh, trajimos helado y algunos postres―dijo Daehyun con ojitos redondos, mostrándole la bolsa al castaño, quien se sintió mal por la mirada del rubio sobre él. ―Puedes colocarlos en la nevera, mientras hablamos―dijo con una pequeña sonrisa, intentando que el ambiente no se volviera más incómodo de lo que ya podría estar siendo. ―También trajimos comida―anunció Minho, avanzando para dejar las bolsas de comida sobre la mesa del comedor, para que no estorbaran. Seung asintió y le enseñó el sofá a Sook y Hyun, para que pudieran sentarse. Cuando dejaron la comida en su lugar, Minho y Daehyun también se sentaron en el sofá largo, Seung quedándose en el individual, para estar más cómodo y poder hablar tranquilamente. ―Bueno…―empezó a hablar, comenzando a jugar con sus dedos―Primero quería agradecerles por sus mensajes, aunque no les contesté por texto quiero que sepan que leí todo y pienso contestarlo ahora. Todos asintieron, ya que habían notado que se habían quedado en visto. ―Antes que nada, quiero aclarar algo. Ninguno de ustedes está en la obligación de seguir aquí, si en verdad no se sienten cómodos con la situación, no deben temer el salir, porque no voy a molestarme―dijo con ojos cansados y voz suave, pero sus palabras eran serias y firmes y los chicos lo sabían. Se concentró en sus luces, buscando sinceridad. Nadie parecía estar disgustado, por lo que los dejaría hablar y eso lo terminaría de confirmar. ―Nadie de nosotros está aquí por obligación, Seungie―dijo Minho, haciendo que los ojos del castaño se enfocaran sobre él―Como te mencionamos, nuestra amistad es sincera y si realmente no quisiéramos estar contigo, no hubiéramos venido. Las luces de todos eran en tonos crema, sinceras. ―Gracias por aclararlo, necesitaba esta confirmación―suspiró pequeño el castaño, haciendo que todos sonrieran―Bueno, ustedes me explicaron sus reacciones y ahora yo también les voy a explicar las mías―se encogió de hombros―Sabrán que este es un tema que no lo comento como si fuera mi color favorito, es algo que no suelto jamás o bueno, no decía jamás. Hablé mucho con mis padres sobre si era buena o mala idea el decirles, porque, aunque tenemos bastante confianza en el otro, no sabía si estaba siendo demasiado precipitado, al tener meses de conocerlos. Los presentes se sintieron culpables al escuchar aquello, ya que su reacción no había sido muy buena y al saber aquello, no era algo reconfortante. ―Y pues, entenderán mi frustración cuando se lo tomaron todo como una broma, en especial porque les conté el miedo que tenía y lo que fue la causa principal de…―señaló su tobillo lastimado―Esto. Todos asintieron, comprendiendo. ―Quizá no me hubiera molestado tanto si no se hubieran reído, creo que eso fue el colmo de mi molestia―no dijo nombres, pero aquellos que se habían reído sabían que el mensaje era para ellos, pero el castaño no diría los nombres específicos, porque tampoco era correcto―Sé que fueron más que todo risas nerviosas, pero igualmente fue molesto. ―Lamentamos eso―interrumpió Daehyun, apenado. ―No se preocupen―se acomodó sobre el sofá individual, sintiendo su retaguardia tiesa―Después de que salieran de la habitación, me encerré porque no me sentía cómodo con sus reacciones y por ello me encerré. Pensé en que yo podía ser una molestia en el departamento de hyung, que quizá no me echaría porque es buena persona, pero que jamás estaría cómodo con mi presencia―dijo, no sabiendo si comentar lo de las luces era prudente―Porque, aunque creyeran que no, yo noté perfectamente su incomodidad e incredulidad. Sook se movió con algo de vergüenza, preguntando. ― ¿Fuimos tan obvios? ―No…no es eso. Es solo que…―los vio con duda, no sabiendo su continuar―Lo siento, es solo que no sé qué cosas podré contarles sin que sea algo incómodo y qué cosas es mejor ahorrarme. No sabía cómo se sentirían si sabían que él podría conocer sus emociones, era algo bastante invasivo y no quería que ellos se sintieran así. ―Puedes decir todo lo que tú desees, nosotros vamos a comprender, aunque nos sea algo difícil de creer. Confiamos en ti al cien por ciento―intervino el tatuado, haciendo que el castaño asintiera. No lo diría. ―Bueno, sí fueron un poco obvios, pero eso ya no importa―mintió, pero ya no quería que eso se conociera―El caso es que no quería incomodar y como sabía que no podía venir a mi departamento por todo el desastre que mis desgraciadas manos causaron sin que yo lo quisiera, llamé al señor Lee y él me ayudó a conseguir un lugar para quedarme. También fue él quien me trajo de vuelta. El tatuado, quien anteriormente se había ofrecido a llevarlo, entendió la situación, ya que era claro que el castaño no se sentía cómodo con estar juntos antes de hablar. ― ¿Tu tobillo sigue doliendo? ―le preguntó Sook con cautela, viendo el mencionado, quien seguía en el yeso y con el pie descalzo. ―Creo que ahora está mejor, pero sigue siendo una molestia―se encogió de hombros mientras lo levantaba, mostrando sus pequeños dedos y planta del pie―Pero me tocó colocar muchas cosas en la lavadora y todo fue peor. Todos levantaron sus cejas al escuchar aquello. ― ¿Por qué no esperaste a que viniéramos para ayudar? ―preguntó Hyun indignado, cruzándose de brazos. ― ¡Eso! ―Porque vienen a hablar conmigo, no a ser mis asistentes de lavandería―respondió con una sonrisa ante la genuina preocupación―Sé que se preocupan, pero logré lavar las cosas y solo tengo que ponerlas en la secadora. Ahora que ya sé usarla es más sencillo. Minho sonrió ante aquello, recordando la videollamada que hicieron para la lavandería. ― ¿Ya comiste? ―preguntó Sook mientras se levantaba dispuesto a sacar la comida―Traemos cosas dañinas para el organismo, grasosas para el cuerpo, pero deliciosas para el gusto―dijo con gracia, haciendo que los demás rieran. ―No, no he comido y me muero de hambre―confesó con pesar, colocando una mano sobre su estómago. ―Bueno, pues es momento de comer―dijo el menor con una sonrisa, no sin antes acercarse al castaño y acercarse para darle un abrazo, siendo correspondido con una sonrisa―Gracias por perdonarnos, espero que puedas enseñarme más de lo que sabes hacer y podamos sacarle provecho de alguna forma―levantó las cejas con gracia―Como hacerle bromas a Hyun―susurró, intentando que no se escuchara nada. ―Te escuché, maldito desgraciado―se quejó el mayor mientras se levantaba del sofá, llegando hasta el menor y dándole un empujón con la cadera, para que le diera permiso y lograr abrazar al castaño. ―No soy de abrazos, pero ahora sí quiero darte uno―le dijo el pelirrojo, quien se agachó para poder darle el mencionado. Seung rio y lo apretó entre sus brazos, cálido. ― ¡A mí sí me encantan los abrazos! ―chilló Daehyun mientras empujaba suavemente a su pareja, para que pudiera darle permiso para abrazar al castaño, casi lanzándose sobre él, pero siendo cuidadoso con el tobillo de su amigo―Y los besos―le dio uno en la mejilla, haciendo que el castaño se sonrojara ligeramente. Minho fue el último en levantarse y de dirigió al menor con las manos extendidas, para ayudarle a levantarse, para que no hiciera demasiado esfuerzo. ―Yo también soy de abrazos, pero estos animales se lanzan sobre ti sin piedad―dijo mientras acercaba el menor, dejando que las manos del menor se apoyaran sobre su pecho. ―Los extrañaba, así que no importa―se encogió de hombros, posando sus brazos sobre el cuello del mayor y juntando sus manos para aferrarse, logrando así descansar totalmente el pie adolorido y no tener el temor de caer en el intento. ―De verdad lamento todo, aunque ya lo hayas leído―el tatuado colocó sus manos sobre la cintura ajena, haciendo que el menor jadeara bajito―Pero me alegra saber que pudiste darnos la oportunidad de arreglar las cosas y seguir nuestra amistad, cosa que espero no cambie―le habló mientras lo veía a los ojos―Aunque hubiera sido divertido que te quedaras en mi departamento, quería que jugáramos Mario Kart y aplastar tu ego, para después dejarte ganar en algunas partidas―se encogió de hombros. Seung soltó una risita, dándole un pequeño golpe en el pecho. ― ¿Quién dice que aún no puedo darte una paliza en Mario Kart? Verás cómo aplasto tu ego en los juegos y te gano en toditas las carreras―dijo mientras pasaba uno de los mechones de su cabello tras su oreja, viéndose coqueto sin querer. Minho rio, para después morderse el labio inferior. ― ¿Vamos a mi departamento hoy y te quedas? A ver si tus palabras son reales y perderé todas las carreras―le dijo con una ceja alzada, haciendo que Seung temblara ligeramente. ―Sí, ya verás cómo te pones a llorar. Ambos mantuvieron el contacto visual por varios segundos, todo hasta que una luz les dio de golpe a su costado, haciendo que ambos vieran a la dirección, viendo a Sook tomándoles una fotografía. ― ¿No se te ocurrió quitar el flash? ―le preguntó Daehyun mientras comía un poco de pizza. ―No lo quité porque quería verlos avergonzados―dijo, para después tomar otra foto―Ay, se ven lindos. Seung dio un saltito para alejarse un poco, el tatuado dándole sus muletas para poder ir a la habitación y comer mientras veían una película. Seung estaba emocionado por esa noche de juegos. Juegos de Mario Bros.
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