32

1973 Palabras
―Entonces ¿Puedes ordenar tus cosas sin tener que moverte? ―preguntó Sook mientras le daba un sorbo a su bebida, viendo al castaño con ojos bien abiertos ante la curiosidad. ―Bueno, en realidad es más complicado de lo que parece―dijo con una sonrisa, viendo a su menor, quien aún no había terminado de comer―En realidad no controlo casi ninguna capacidad, por lo que no hacen precisamente lo que deseo―se lamentó, haciendo que todos asintieran, ya que habían escuchado la historia de algunos problemas que había tenido anteriormente con las mencionadas, pero tampoco explicando todo. Como el tema de la burbuja de jugo, la cual se creó por estar embobado por las palabras del tatuado, eso no lo mencionó. Lo dejó como un accidente casual. ―Una vez intenté poner una camiseta en el armario y pues, terminó en todos lados menos en el armario―dijo con gracia, haciendo que los demás soltaran risitas pequeñas. ― ¿Podemos ver? Tengo curiosidad―Sook dio otra mordida a sus papas y se sentó correctamente sobre la cama, ya que estaban casi apuñados en el centro, cada uno comiendo el combo que había elegido. Aunque la mayoría ya había terminado de comer. ―Uh bueno, me disculpo de antemano si alguien termina con mi camiseta en la cara, pero créanme que no es intencional―dijo el menor mientras los veía a todos, quienes se mantenían atentos a la camiseta que estaba sobre la silla, frente al escritorio, esperando a ver cómo se movía―Bueno, tal vez pueda vengarme de Sook por robarme mi salsa barbacoa, nadie sabe. ― ¡Oye no! Seung soltó una risita y volvió a enfocarse en la camiseta que estaba sobre la silla, pensando en que esta se elevara ligeramente y que se dirigiera hasta él. No quería que saliera volando de alguna forma, sino que fuera un movimiento suave. La camiseta comenzó a elevarse suavemente, haciendo que Seung sonriera con orgullo, mordiéndose el labio inferior. Sin embargo, cuando desvió ligeramente la vista, pudo ver que Minho lo estaba viendo atentamente, sus cafés orbes se mantenían sobre su rostro, haciendo que se pusiera nervioso y la camiseta volara directamente hasta el menor del grupo. Sook chillando del susto, ya que se había asustado por el repentino movimiento y el golpe en su cara. ― ¡AH, Seungie malo! ―Se quejó el pelinegro mientras se quitaba la camiseta de la cara, viendo al castaño con un puchero. En cambio Hyun, Daehyun y Minho soltaban carcajadas por el terriblemente agudo grito que Sook había soltado, ya que casi se le reventaba la garganta al pobre ante el susto que se llevó. ― ¡Lo lamento! ―dijo mientras tomaba su camiseta de las manos del pelinegro, quien le vio con un puchero en sus labios―Aunque debo admitir que fue divertido―soltó mientras comenzaba a reírse, haciendo que las carcajadas se volvieran más fuertes y el mencionado lo viera con indignación fingida. ―Ay, me dolió mi carita―se quejó el menor mientras fulminaba a todos con la mirada―Pero al menos tu ropa huele rico. Seung rodó los ojos con una sonrisa, dejando la prenda a un lado. Terminaron de comer y la película finalizó poco tiempo después, por lo que los chicos comenzaron a irse a sus departamentos, no sin antes recordarles a Seung que su amistad no iba a terminar por algo como eso, por lo que no debía dudar en contarles cualquier cosa que él deseara hablar con alguien. El único que se quedó fue Minho, ya que iba a llevarse a Seung para tener la noche de juegos, por lo que se mantuvo en la cama del menor, junto a Tanie. ―Fue muy chistoso cuando le lanzaste la camiseta a Sook, creo que el grito se escuchó hasta recepción―comentó mientras jugaba con el cachorro, quien quería morderle la mano con cariño, por lo que seguía los dedos del mayor, los cuales se movían sobre él. ―De verdad que no lo hice con intención, pero valió la pena, supongo―soltó una risita, haciendo que el mayor riera también― ¿Podrías ayudarme con mi pijama? Está en el cajón que tienes al lado, el segundo―le pidió el menor, el tatuado moviéndose rápidamente para abrir el mencionado, viendo la gran cantidad de pijamas con distintas telas y estampados. ―Vaya, tienes muchas pijamas bonitas―dijo el mayor mientras veía la que más le gustara, tomando una que tenía ojos cafés estampados y se notaba de seda―Está es adorable. Seung se sonrojó ante aquello, tomando las prendas con vergüenza. ―Me gusta coleccionarlas, aunque suene una tontería―se encogió de hombros, guardando las cosas en su pequeña maleta. ―No es una tontería, a mí me gusta coleccionar cosas de Iron Man―dijo mientras cerraba el cajón, viendo la bonita sonrisa del menor. ― ¿Te gusta mucho? ―Es mi superhéroe favorito―confesó sin vergüenza―De hecho, tengo el casco del traje tatuado, mira―El pelinegro elevó la manga corta derecha de su camiseta blanca, mostrándole al menor la variada cantidad de tatuajes que tenía. Entre la tinta negra, pudo ver el rojo y el dorado, viendo el bonito tatuaje del casco de Iron Man. ―Wow, es un tatuaje muy bonito―dijo mientras el mayor se acercaba, dejando que lo tocara con el dedo índice, repasando los detalles con cuidado, como si temiera el dañarlos―De hecho, todos tus tatuajes me llaman mucho la atención―confesó. Y es que era verdad que los tatuajes eran algo que le llamaban mucho la atención en cualquier persona, pero los de Minho lo tenían bastante intrigado y quería conocer más sobre ellos, verlos y saber su significado, aunque pensaba que varios eran por estética. ―Lo es, así que no te sientas raro por coleccionar pijamas, porque todos tenemos algo que nos gusta mucho. Minho lo ayudó a terminar de arreglar sus cosas e incluso las de Tanie, porque al castaño no le gustaba dejarlo solo tanto tiempo. ― ¿Sueles ser así de testarudo siempre con tus heridas o enfermedades? ―le preguntó el tatuado mientras veía cómo el menor apoyaba ligeramente su pie dañado en el suelo, haciendo que lo elevara ante el sutil regaño. ―Créeme que quisiera seguir las indicaciones del médico al pie de la letra, pero en muchas ocasiones es imposible―se acomodó la mochila sobre su espalda, viendo al mayor con una sonrisa―Ya no vivo con mis padres, no están para mimarme cuando estoy en la mierda―se encogió de hombros. Minho apretó los labios con una ligera sonrisa, enredando la correa en su mano derecha, dejando que el largo fuera lo suficiente como para darle algo de libertad al cachorro. ―Bueno, tal vez no pueda mimarte como tus padres, pero tal vez pueda ser un apoyo ¿No crees? ―le preguntó mientras acomodaba la pequeña maleta de Tanie en su cuerpo, haciendo que el castaño lo viera con duda. ―Y…Y ¿Cómo harías eso? ―sus mejillas se tornaron rosas, haciendo que el tatuado sonriera enternecido, dando media vuelta, para que su espalda quedara a disposición del menor. ―Sube. Seung lo vio confundido por varios segundos, hasta que Minho retrocedió unos pasos, su espalda quedando más cerca de él. ―No es necesario, de verdad que peso mucho―intentó evitarlo el menor, moviendo sus manos de lado a lado en negación, apretando las muletas con sus brazos. ―No me mientas, te cargué cuando te lastimaste y no pesas―negó el tatuado, quitándole las muletas al menor, haciendo que temblara ligeramente y tuviera que apoyarse en su espalda―Vamos o me quedaré todo el día esperando. Seung negó con la cabeza, una sonrisa tonta adornando sus labios mientras apoyaba sus manos en los hombros ajenos, para poder subir. ― ¿Cómo salto? Me da miedo―jadeó mientras veía su tobillo adolorido, el tatuado pasando sus manos por los muslos del menor, haciendo que se pudiera nervioso. ―Me voy a agachar y te apoyas en mí, yo te ayudaré a subir―dijo mientras apretaba las piernas del menor, jadeando cuando este se acomodó y pudo tomarlo por debajo de las rodillas, aferrándose para que no cayera. Seung apretó sus brazos en torno al cuello del mayor, sintiéndose nervioso de caer de culo. ―Ay, me da miedo caerme―chilló cuando el mayor comenzó a caminar al ascensor, haciendo que el mayor riera. ―No te vas a caer, te lo aseguro. Tan estaba un poco confundido al ver a su dueño sobre otra persona, en especial porque él lo veía muy arriba y eso le daba un poco de temor, por lo que en varias ocasiones se enredó con sus propias patas y tropezó, al ir distraído con la mirada hacia arriba. Cuando llegaron a la recepción, el señor Lee se encontraba limpiando los cristales de la puerta de la entrada, por lo que se distrajo al ver a ambos jóvenes de salida, en especial después de lo que había pasado. ―Oh, joven Seung ¿Va a salir con él? ―preguntó sin mucha preocupación de que el tatuado se ofendiera, ya que después de lo que había pasado no tenía mucha confianza en el pelinegro. Y se lo había dejado en claro al no querer darle información. ―Señor Lee, sí, no se preocupe. Yo le contaré después―dijo con una sonrisa amistosa el menor, haciendo que el señor mayor sonriera, paternal―Pero todo está bien ahora, gracias por preocuparse. Él asintió y les abrió la puerta, manteniendo la vista en el auto, en donde el tatuado dejaba al castaño en el asiento del copiloto, como el día en que se había lastimado. Las cosas fueron colocadas en el asiento trasero y partieron al edificio del mayor. De igual forma, las personas de recepción del edificio de Minho se vieron confundidos, ya que habían visto al menor salir llorando, pero no preguntaron nada porque no debían hacerlo. Subieron al departamento del mayor y Minho se encargó de dejar al menor en su cama, porque la consola la mantenía ahí y no en la sala. ―Oh, gracias hyung ¿No te duele la espalda? ―preguntó cauteloso el menor, ganándose una negación. ―Ya te dije que pesas poco, así que no duele nada―hizo unos movimientos con sus brazos, demostrando que no dolía―Ahora, puedes colocarte ropa cómoda y luego jugaremos―dijo mientras le tendía su maleta con la ropa, para que se colocara el pijama―Puedes cambiarte aquí, yo lo haré en el baño. Me avisas cuando estés listo para yo poder salir ¿Te parece? ―Claro, gracias―le dijo con una sonrisa, tomando su maleta. Minho asintió y tomó su ropa para andar en casa, antes de entrar al baño le dio una última sonrisa, haciendo que el menor se sonrojara. Apretó la pijama de osos entre sus dedos, viendo como el mayor iba al baño de la habitación. ― ¡Hyung! ―lo llamó sin ser realmente consciente del motivo, haciendo que el tatuado se detuviera, dando media vuelta para poder verlo. Seung tragó duro, jugando con la suave tela de la seda, sintiéndose nervioso. ―Gracias por todo―dijo en un susurro, haciendo que Minho se sintiera afectado, sonriendo de costado. ―No tienes nada que agradecer. Segundos después de contacto visual, el castaño la apartó, colocándola sobre su pijama para intentar despejar los nervios que el mayor le provocaba. Minho sonrió mostrando sus dientes, retomando su camino al baño.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR