―Definitivamente ese pijama se ve más adorable sobre ti―la voz de Minho hizo que se sobresaltara, viendo hacia atrás, en donde estaba el tatuado listo para poder jugar.
―Eres un tonto, me asustaste―le dijo mientras terminaba de acomodar la ropa que había usado anteriormente en su maleta, para poder dejarla en el suelo y dejar la cama libre.
Minho sonrió y se acercó a la sesta con ropa sucia, para dejar la ropa que había utilizado todo el día, no despegando la vista de su menor. Había terminado de colocarse ropa cómoda y ahora estaba listo para poder comenzar a jugar, pero primero tenía que asegurarse de la comodidad de su menor, aunque sonara una tontería, era aquello que quería asegurar antes que nada.
―Lo siento, es solo que los ositos cafés combinan con tu cabello―dijo mientras se acercaba al menor, quien se encontraba en el borde de la cama, sosteniéndose a penas con su pie sano―Y como tu cabello es rizado y los ositos son esponjosos, hay mucha similitud―complementó mientras posaba uno de sus dedos en uno de los dibujos de la pijama, acariciándolo con cuidado.
Seung sonrió enternecido y nervioso a la vez, dándole un pequeño golpe en el pecho.
― ¿Debo tomarlo como que me dices animal u osito? ―preguntó con gracia mientras veía al mayor con nerviosismo, ya que estaban bastante cerca, pero no quería apartarse absolutamente nada.
―Un osito, definitivamente―se encogió de hombros, manteniendo su vista sobre los orbes cafés del menor, quien igualmente mantenía la vista sobre los propios―Uno muy bonito. Tus ojos y cabello son cafés, tus rulitos hacen que te veas más adorable. Así que sí, eres un oso bebé muy bonito.
Seung rio, sintiéndose halagado y con un bonito sonrojo.
― ¿Haces esto a propósito? ―le preguntó sin ser realmente consciente de sus palabras, ya que en pensamiento total no hubiera tenido la valentía de decirlo así de directo.
― ¿Hacer qué?
―Decirme cosas bonitas y tontas, como esta―Minho rodó los ojos con una sonrisa, haciendo que el menor se sintiera más relajado y menos tenso, no sintiendo ese nerviosismo espantoso que pasaba por su cuerpo siempre que se mantenía cerca del mayor.
―No es algo que planee, simplemente te vi todo bonito con tu pijama de ositos y es imposible para mí el no decirlo, ya que a veces no te das cuenta de esa información que te comparto―se encogió de hombros―Claramente combinándolo con mi increíble personalidad, la que logra que todo tenga un toque más romántico, supongo.
Seung soltó una carcajada mientras inclinaba su rostro hacia atrás, haciendo que el tatuado riera también, ya que el menor tenía una risa bastante bonita.
―No te golpeo de nuevo solo porque prefiero el golpearte en el juego y dejarte destrozado en la carrera―dijo mientras retornaba la vista al tatuado, levantando su mano derecha y levantando su dedo índice, dándole un toque a la nariz del mayor, haciendo que se sorprendiera―Así que enciende la consola y empieza a prepararte mentalmente para perder, porque no me gusta perder.
Minho levantó una ceja mientras chasqueaba la lengua, sonriendo ante la confianza que tenía el menor por ganarle, cuando él era un viciado a los videojuegos y sabía que podía ganarle sin esforzarse demasiado.
―Bueno, usa los videojuegos como estrategia para evadir nuestros coqueteos―dijo el tatuado mientras se dirigía hasta el mueble en donde se encontraba el televisor y las consolas, para poder tomar los controles.
Seung parpadeó rápidamente mientras se acomodaba sobre la cama, sus mejillas ardiendo.
¿Coqueteo? Claro que eso era considerado un coqueteo, pero el hecho del que el mayor lo dijera directamente, era completamente diferente a solamente pensarlo.
―N-No los evado―susurró mientras se acomodaba sobre la cama, para que su pierna derecha, la cual tenía el tobillo lastimado, quedara estirada sobre el colchón, no siendo capaz de ver al mayor a los ojos en ese momento.
―Me alegra que no niegues nuestros coqueteos―comentó Minho mientras tomaba el control rojo y el azul, para poder colocárselas frente al menor y que eligiera cuál quería usar―Te doy el privilegio de elegir.
Seung levantó la vista, asustándose al ver los controles tan de cerca, frunciendo el ceño automáticamente.
― ¿Qué consola es esta? ―preguntó mientras veía ambos mandos, siendo pequeños.
―Es la Switch―dijo el mayor como si fuera lo más obvio, haciendo que los ojitos del menor lo vieran con confusión.
―Yo no sé qué consola es, yo jugaba en el Wii―el menor eligió el control azul, el tatuado acomodándose a su lado sobre la cama.
―Espero que esto no sea excusa para justificar cuando pierdas―dijo Minho mientras tomaba el control del televisor, para encenderla y poder comenzar a jugar.
― ¡Esto es trampa! No conozco esta consola y posiblemente el juego sea muy diferente también. Minhonie―hizo un puchero mientras colocaba sus manos sobre la cama, para que el mayor tuviera piedad de él.
― ¡Oh no, no, no! ¡No pongas esa carita y voz dulce para intentar salirte con la tuya! ―le advirtió con una gran sonrisa, colocando el juego, haciendo que Seung notara que sí era muy diferente a lo que él había visto y jugado en su momento.
― ¡Pero no es justo! Ni siquiera sé cómo se usa este control―el tatuado lo vio con los ojos entrecerrados, pero no eliminando su sonrisa.
―Te daré una pequeña clase y como sé que eres muy inteligente, aprenderás rápido.
Minho se movió sobre la cama, colocando sus manos sobre la espalda del mayor, empujándolo suavemente para poder hacer que se moviera hacia delante y dejara espacio detrás de él. El tatuado se acomodó en ese espacio que quedaba entre la espalda del menor y la pared, pasando cada una de sus piernas en cada costado del menor.
―A ver, en realidad este mando no es tan diferente al del Wii―posó sus manos sobre las del menor, colocando el control en horizontal, para poder hacer una carrera en solitario para que practicara―Igualmente tienes que inclinar para las direcciones.
Seung apretó los labios al sentir el calor corporal del mayor en su espalda, no sabiendo si aquello sería una ayuda o un obstáculo para su victoria.
― ¿Qué personaje te gusta más? ―Seung miró las elecciones, no pensándolo demasiado.
―Me gusta Toad.
Minho asintió y ambos apretaron el botón para seleccionar el personaje.
Iniciaron una carrera en solitario, para que el menor pudiera ver la diferencia, pero Minho seguía con sus manos sobre las del menor.
―Bien, con este lanzas los objetos―dijo mientras lo demostraba, dándole a Yoshi, el cual anteriormente se encontraba frente a ellos―Ja, le dimos.
Seung comenzaba a sentir su espalda doler ligeramente, ya que no estaba apoyado sobre el mayor y realmente era un poco incómodo. Pero no sabía si era correcto el apoyarse, porque sería algo extraño o al menos eso creía.
Sin embargo, su espalda era más importante que la vergüenza, por lo que lentamente comenzó a apoyar su espalda, quedando sobre el pecho del más alto, quien no dijo nada al respecto. Seung lo agradeció, ya que si soltaba algún comentario de broma, se apenaría demasiado.
― ¡Oh! ―se sorprendió al ver un paracaídas aparecer del pequeño auto, ya que no sabía que había un paracaídas― ¿Desde cuándo hay un paracaídas?
―No estoy seguro, pero el paracaídas también se elige ¿No lo viste en el menú? ―Seung ladeó la cabeza ligeramente, viendo la barbilla del mayor apoyada en su hombro, por lo que estaban bastante cerca.
―N-no, en realidad no me di cuenta de eso―habló atropellado ante el acercamiento, pero manteniendo la vista en la pantalla.
La carrera finalizó y Minho separó sus manos de las contrarias, haciendo que ambos sintieran un frío inexplicable, teniendo ganas de volver a colocar sus manos sobre las ajenas.
―Bien, ahora que sabes cómo va el mando, podemos comenzar―dijo el tatuado, no teniendo muchas ganas de quitarse del lugar en el que se encontraba, pero sabía que ya no tenía una excusa como para mantenerse detrás del menor.
Seung se inclinó hacia delante y Minho pensó que lo hacía para que se moviera, sin embargo, el menor regresó rápidamente a su posición, colocando su espalda sobre el pecho contrario mientras le tendía el mando que quedaba, el rojo.
―Que quede claro que no es lo mismo, tengo que adaptarme y eso toma tiempo―le dijo mientras se acomodaba, colocando sus brazos en su regazo, para que las manos del tatuado quedaran en torno a él y no fuera incómodo para el juego.
Minho sonrió, apoyando ligeramente su rostro en la coronilla contraria, tomando su mando del lado correcto.
―Claro osito, tómate tu tiempo.
Seung jadeó con las mejillas coloradas, rodando los ojos con una sonrisa.
Las carreras comenzaron y Seung comenzaba a emocionarse y frustrarse en algunas ocasiones, ya que estaba perdiendo en la mayoría, no teniendo real control sobre el vehículo y su personaje. El punto era ganarle a Minho, no a los personajes extras y por eso su frustración crecía, porque el mayor siempre quedaba en primer lugar y él en segundo.
― ¡No! ¡No llegarás! ―chilló mientras veía a Luigi, el personaje que Minho había tomado, delante de él.
El castaño tomó un cubo sorpresa, sonriendo en grande cuando le tocó un caparazón rojo, porque sabía que no tendría escapatoria. Lo lanzó y vio cómo el personaje del mayor volaba por los aires e incluso sintió el jadeo indignado del mayor a su lado, por lo que avanzó lo más que pudo, logrando pasar al tatuado y llegar a la meta, teniendo el primer lugar.
― ¡Te gané, te gané! ―casi gritó emocionado el menor, levantando las manos por su victoria, teniendo que separarse un poco del tatuado para no lastimarlo en su celebración― ¡Come polvo, perdedor!
Minho levantó ambas cejas, viendo el rostro emocionado del menor, haciendo que se sintiera feliz.
―Me ganaste, eres muy bueno jugando―le dijo mientras veía su perfil, hasta que Seung giró la cabeza y quedaron frente a frente, sus narices casi tocándose ante la cercanía―Debo admitir que me destrozaste.
El castaño soltó una risita suave, no eliminando su sonrisa mientras veía los redondos ojos del tatuado, los cuales brillaban como pequeñas galaxias y eran sumamente expresivos. Se mordió el labio inferior.
Tenía tanta curiosidad por saber, pero no quería llevarse una decepción si era de otra forma. No había visto las luces del mayor recientemente cuando se encontraban solos y debía admitir que tenía tanta curiosidad sobre los colores que se mantenían en su presencia.
No pudo evitarlo.
Jadeó bajito al ver rosa siendo el protagonista de sus colores, los cuales eran brillantes y hermosos, con movimientos suaves y estables. Pero no era el rosa suave que se mantenía siempre cuando estaba con los demás o cuando hablaba de su familia. Era un rosado más oscuro, uno que demostraba lo que Hyun sentía cuando estaba con Daehyun.
Amor.
Amor de pareja.
Eso hizo que se sintiera terriblemente nervioso, pero feliz a la vez, porque pensaba que podía corresponder esos sentimientos, porque aunque no fuera capaz de ver sus propios colores, estaba seguro de que la tonalidad de rosa era muy similar a la de Minho.
―S-Sí, te gané―susurró bajito, ambos manteniendo el contacto visual, sin planes de separarse pronto.
Sin embargo, un movimiento en la cama hizo que se separaran y dirigieran la vista hasta el causante, siendo Tanie, quien había logrado subirse a la cama con ayuda de la maleta de Seung, comenzando a acercarse al menor, para tener algunos cariñitos.
Seung se mordió el labio inferior, sintiendo su corazón golpetear rápidamente y con fuerza, sabiendo que el corazón del mayor estaba igual, porque podía sentirlo en su espalda.
―T-Te ganaré en una copa completa y me comprarás pastel helado de moras―dijo el menor de repente, haciendo que Minho sonriera en grande, manteniendo su vista brillante sobre el menor.
―Te lo compraré aunque yo gane, pero dejaré que sientas que tienes un premio por ganar.
Seung volvió a apoyarse en el pecho del mayor, sintiéndose nervioso, pero no queriendo apartarse. Le gustaba ese sentimiento y ahora que sabía que era correspondido, no tenía nada que temer.