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2683 Palabras
Jadeó bajito mientras sentía la consciencia regresar a su cuerpo, pensando en que había dormido como un oso en hibernación y que sentía su cuerpo relajado, ya que ante el estrés de los días anteriores, no había podido conciliar el sueño de mejor forma. Apretó los ojos cuando sintió su cuerpo apresado por algo o alguien que desconocía, ya que no recordaba del todo en dónde se encontraba, por lo que se quejó pequeño al no poder estirarse como quería, haciendo un puchero involuntario. ―Buenos días, osito bonito. Aquellas palabras hicieron que abriera sus ojos casi de golpe, viendo que estaba acomodado sobre el hombro y casi pecho de Minho, quien estaba acostado a su lado con una sonrisa tonta y rostro adormilado, al haber despertado poco tiempo antes que el menor. ―Oh, hyung―se apartó ligeramente mientras examinaba en la posición que se encontraban, notando que se encontraba abrazándose como un oso koala al cuerpo del mayor, cosa que hizo que se avergonzara, siendo notable en sus mejillas―Lamento el haberme pegado a ti como un chicle, suelo abrazar una almohada cuando duermo. Minho mantuvo uno de sus brazos en la cintura del menor, por lo que no lo dejó el apartarse de golpe, ya que no quería que se alejara. Tenían tiempo para descansar aún y no quería que el menor se bajara de la cama siendo una masita de nervios. ―No tienes que disculparte de absolutamente nada, estoy muy cómodo aquí, como podrás notar―dijo con voz relajada, haciendo que el menor suspirara, colocando una de sus manos sobre el pectoral izquierdo del mayor, no siendo realmente consciente. ― ¿No te aplasté? ―preguntó mientras hacía una mueca, recordando que su aliento probablemente no era el mejor en esos momentos, por lo que no quería acercase demasiado. ―No, fue un despertar muy cómodo―se encogió de hombros del mayor, comenzando a acaricias la cintura del menor, quien no se quejó―Ahora, podemos tomar una ducha y después vemos qué podemos desayunar. Seung se sonrojó al pensar en tener una ducha con el mayor, aunque sabía también que él no se refería a eso. ― ¿Tú primero y yo después? ―preguntó mientras comenzaba a restregarse un ojo con su puño, para quitar la pereza. ―Como desees, por mí no hay problema―Minho soltó la cintura del menor y se sentó en el colchón, comenzando a estirarse y hacer que sus huesos tronaran por el movimiento, después de haber tenido el cuerpo del menor sobre él, cosa que no había sido malo en absoluto, pero que había mantenido su cuerpo tieso toda la noche. ―Bien, me ducharé primero y así podré ver qué hacer para el desayuno―el castaño despegó su mano del cuerpo de Minho y comenzó a bajarse de la cama con cuidado, para poder tomar sus muletas sin caer. ―No es necesario que veas el desayuno, lo haré yo―dijo el mayor mientras se encaminaba al baño, para poder lavarse los dientes y eliminar el aliento mañanero―Además, no me da mucha confianza que andes por una cocina desconocida con muletas, puedes caerte. Seung negó mientras se acomodaba las sandalias de goma. ―De verdad quiero ayudar, no solo sentarme a esperar que esté listo―se movilizó hasta donde estaba el mayor, para poder cepillarse los dientes también. ―Bien, entonces me bañaré mientras te cambias aquí y haremos el desayuno juntos ¿Te parece bien? Seung asintió y se apoyó en el lavamanos para poder lavarse los dientes. ―Tenemos una hora y media para desayunar y arreglarnos, para que puedas llegar a tiempo a tus clases de hoy―Minho se encaminó hasta el mueble que estaba al lado del inodoro, para sacar las toallas esponjosas de cuerpo completo―Yo entro un poco más tarde, pero no tanto, así que no importa el esperar. El castaño asintió con el cepillo dentro de su boca, siguiendo con los movimientos de mano mientras veía los movimientos del mayor. Cuando Minho terminó de sacar las cosas necesarias para el menor, salió del baño para que el este pudiera ducharse y él comenzó a sacar la ropa que usaría ese día. La noche realmente había sido muy buena para ambos, habían estado completamente cómodos en los brazos del otro, cuando estaban durmiendo e incluso cuando estaban jugando a la consola, cosa que hacía que su corazón latiera rápidamente al recordar la sensación de tener al bonito castaño entre sus brazos. Y es que era claro para él de que eso ya no era una simple atracción física, sino que ahora estaba cayendo por Seung por completo, en todos los aspectos posibles. Cada vez se quedaba más encantado con el menor, le fascinaba todo de él y quería seguir conociendo más. El hecho de que tuviera capacidades especiales solo había reafirmado para él lo especial que era el menor, en muchos sentidos. Sus coqueteos del día anterior habían sido mucho más evidentes e incluso ambos los habían mencionado, por lo que el tatuado estaba feliz al saber que no sería rechazado si intentaba pedirle una cita al menor o algo similar, ya en una búsqueda de ser algo más que amigos. Porque claramente quería ser el novio de ese hermoso castaño, pero tampoco quería ser sumamente lanzado y hacer que se alejara, porque eso sería lo peor que podría llegar a pasar. Por lo que intentaría seguir acercándose a él, que sepa que sus coqueteos no son en broma y que de verdad quiere tener ese tipo de relación con él. Esperaba no estar malinterpretando las señales. Minutos después Seung salió con su ropa puesta, saliendo con un poco dificultad, pero siendo ayudado por el tatuado. Minho entró rápidamente para tomar la ducha y no dejar que el menor viera lo del desayuno solo, porque de verdad no quería que tropezara o algo similar, en especial porque debía seguir con el cuidado para que su tobillo mejore en el menor tiempo posible. Terminó de ducharse y se colocó su ropa, dejando las toallas colgadas para que se secaran, saliendo del baño y viendo al menor sentado en la cama con su celular, esperando por el mayor. ―Pensé que no me harías caso y que tendría que sacarte de la cocina―confesó con gracia, haciendo que el castaño sonriera igualmente, porque considero por varios minutos el ignorar las palabras del contrario e ir a la cocina, pero había preferido el esperar. ―Estoy bien con el tobillo lastimado, no quiero agregarle un brazo roto o algo peor―dijo mientras estiraba sus manos, ya que el mayor le había tendido las suyas, para ayudarlo a levantarse― ¿Qué tienes para comer? Ambos se encaminaron a la cocina, el mayor abriendo las alacenas y mostrándole al menor. ―Ramen, frutas, algunas verduras, carnes, Pop Tarts y varias chucherías―Seung examinó todo, pensando en qué podrían combinar. ― ¿Te parece comer frutas? Tienes varias, podemos hacer una mezcla de varias con algo de jugo de naranja―dijo el menor, recordando que el tatuado tenía una jarra con ese líquido en la nevera. ―Me parece bien, igualmente no suelo comer demasiado en el desayuno―comenzó a acariciarse la panza, aunque poca panza era, más músculos marcados que otra cosa―Mi agujero n***o se llena en el almuerzo y la cena. Seung rio, asintiendo. Minho bajó las frutas y seleccionaron; fresas, manzanas, bananas, peras, melocotones y otras más para su comida, por lo que cada uno cortaría en pedazos cada fruta. Seung apretó sus muletas con molestia. ― ¿Me puedo sentar aquí? ―preguntó mientras señalaba la mesada de la cocina, en donde tenía la tabla para cortar al lado. ―Claro, te ayudo a subir. El tatuado se acercó a Seung y colocó sus manos en los muslos traseros del menor, alzándolo con cuidado mientras este se aferraba a sus hombros. Lo dejó en la encimera con delicadeza, el menor sonriendo y moviendo sus pies de adelante hacia atrás. ―Gracias. Minho le entregó las manzanas y fresas, para que las cortara. ― ¿Has considerado el ir a visitar a tu familia pronto? ―preguntó el tatuado mientras cortaba las bananas. ―Sí, definitivamente quiero ir a verlos, los extraño muchísimo―comentó el menor con una sonrisa de lado, ya que hablar de sus padres siempre lo ponía feliz―De hecho, estaba pensando el ofrecerles el ir conmigo a Busan y divertirnos unos días en las vacaciones, pero no sabía si era correcto pedirlo, porque imagino que ustedes también querrían visitar a sus familias. Minho dejó los trozos de banana en los platos, siguiendo con el melocotón. ―Las próximas vacaciones son dos semanas, por lo que no creo que los chicos rechacen el hacer ese pequeño viaje, además yo nunca he ido a Daegu, así que sería muy interesante el conocer―Seung sonrió, ilusionado―Además de que nuestros padres no están tan lejos como los tuyos, los míos están en Busan, pero vienen cada dos meses, los demás tienen a sus padres aquí. Quería mostrarles la zona en la que vivía, porque era realmente hermosa. También quería que conocieran los parques temáticos de los pueblos y muchas cosas más que había para conocer y sabía que sus padres no tendrían problema con recibirlos, ya que ellos le habían dejado en claro que quería conocerlos en algún momento. ―Entonces les contaré, hay muchas cosas divertidas para hacer. Incluso podemos ir a la granja de fresas―contó emocionado. ―Me gustan mucho las fresas, cuenta conmigo. Sé que los demás también querrán ir. ―Muy bien, hablaré con mis padres, ellos también querían conocerlos―Minho terminó de cortar sus frutas y se lavó las manos, para después llevar los platos hasta donde estaba Seung y colocar las frutitas que él había cortado en los platos. ― ¿Ellos saben de todo lo que pasó? ―preguntó con cautela, apoyando sus manos sobre la encimera, viendo al menor. ―Claro que sí, aunque suene algo raro, yo le cuento todo a mis padres. Bueno, muchas cosas, tenemos una gran confianza y me gusta comentarle ciertas cosas y que me den sus consejos―terminó de cortar, dejando los últimos trozos en los platos―Cuando les dije que íbamos a hablar, me desearon mucha suerte y me dijeron que, si nuestra amistad era sincera, esto no haría que se alejaran de mí. Minho asintió de acuerdo, sonriendo. ―Tienen razón, esto no es algo que deba espantarnos. Es algo que no conocíamos, ni que pensamos posible, pero no es algo que cause terror, como para dejarte de hablar de la noche a la mañana―Seung dejó sus manos sobre su regazo, viendo cómo el tatuado se acercaba a él, ahora colocando sus manos a cada lado de sus piernas, quedando cerca―Además, queremos comprenderte y ayudarte, no es solo dejar el tema de lado y hacer como si no existiera. Seung asintió, manteniendo su vista en los ojos ajenos, concentrado. ―Esto es algo bastante complicado para mí, aunque yo quiera ignorarlo, no es posible. Así que será algo difícil, supongo. Minho se encogió de hombros. ―Creo que si intentamos comprenderlo juntos, todo será más fácil ¿No crees? ―Seung asintió―Así que queremos ser un apoyo para ti, porque eres importante para nosotros. Ambos comenzaban a estar más cerca, el tatuado se había colocado entre las piernas del menor, pero sin ser realmente brusco en sus movimientos, simplemente manteniendo la cercanía ante la plática. ― ¿Soy importante para ti? ―preguntó bajito el castaño, haciendo que el tatuado se sonrojara ligeramente, sus luces bailando entre tonos rosados. ―Sí, te has vuelto importante para mí―confesó mientras mantenía la vista entre los ojos del menor y sus labios, intentando no ser demasiado obvio con sus miradas, ya que estaba nervioso― ¿Yo soy importante para ti? Seung se mordió el labio inferior, asintiendo. ―Sí, lo eres. El tatuado comenzó a acercar su rostro lentamente, manteniendo su frente pegada a la del menor, haciendo que ambos cerraran los ojos con poca fuerza, ya que el momento era demasiado íntimo para ellos y se ponían nerviosos ante los movimientos del contrario. ― ¿Sientes esto? ―preguntó, no siendo muy específico con su pregunta, pero Seung logró comprender, de alguna forma. ―Y-Yo creo que sí―sus labios estaban muy cerca, por lo que el aire ajeno se sentía en los belfos contrarios, haciendo que suspiraran. Seung no sabía qué hacer, si moverse o mantenerse quieto. Si besarlo directamente o esperar a que él hiciera algún movimiento. No quería cagarla, pero aquello era una invitación bastante clara para besarlo. ― ¿Te molestaría si te beso? ―le preguntó el tatuado, manteniendo sus ojos cerrados. Seung jadeó bajito, haciendo que el mayor sonriera. ―No me molestaría. Esas tres palabras fueron suficientes para el tatuado, quien juntó sus labios en un movimiento certero, haciendo que Seung apretara los dedos de sus manos, para después colocar las palmas sobre las mejillas del mayor, aferrándose suavemente. Sus labios se movían lentamente sobre los ajenos, el labio inferior del castaño manteniéndose atrapado entre los del tatuado, absorbiéndolo suavemente en medio de movimientos suaves, haciendo que pequeños chasquidos se escucharan cuando separaban sus labios, para posteriormente unirlos nuevamente. Pequeñas mordidas eran entregadas entre los labios, haciendo que el beso fuera un poco más profundo, pero nada intenso. Solamente separándose por segundos para poder tomar un poco de aire, deseando rápidamente el volver a unir sus labios, sintiéndose completos. Sus corazones palpitaban con rapidez, cómplices en los movimientos ante el beso de los enamorados, aunque esos sentimientos florecían y debían seguir floreciendo, pero al dar aquel paso, el primer gran botón había sido abierto, mostrando pétalos hermosos y firmes, coloridos y vivos. Seung sentía las manos ajenas en su cintura, sintiéndose tan a gusto con ese momento, que suspiró con tristeza cuando el tatuado se separó, dejando un casto beso en su belfo inferior. ―Me gustas, Seungie. Me gustas mucho―confesó el mayor, aún afectado por el beso que habían compartido, pero queriendo dejar en claro sus sentimientos―Quiero que tengamos citas, que nos conozcamos mucho más, pero no quiero que mis sentimientos sean secretos, porque realmente soy una mierda intentando ocultarlos. Seung soltó una risita, aún sin soltar el rostro ajeno. ―También me gustas, por tu culpa algunas de mis capacidades se han descontrolado―dijo el menor, haciendo que Minho lo viera con curiosidad. ― ¿Sí? ¿Qué ha pasado? ―El día que salimos a tomar un jugo, ese líquido que cayó en mí no fue porque apretara el vaso, sino porque creé una burbuja sin querer y explotó sobre mí―Minho comprendió, demostrando su sorpresa con ojos brillantes―También hice que un hongo apareciera en tu departamento, el cual tuve que quitar antes que lo vieras. Hice que Tanie volara hasta el techo al recordar las cosas bonitas que me dices y seguramente hice algo más y no me di cuenta. El tatuado sonrió tonto, sintiéndose halagado por causar ese tipo de emociones en el menor, pero a la vez temiendo el que algo malo le hubiera sucedido. ―Cuando me pongo muy nervioso pierdo el control y tú me pones nervioso. Minho se acercó al menor para darle un abrazo, pasando sus brazos en la cintura del menor y el castaño manteniéndolos en los hombros ajenos. ―Lo lamento, supongo. Sé que mis encantos pueden ser demasiado para ti―dijo en broma, haciendo que el menor le diera un pequeño golpe en la espalda, ambos riendo―Entonces ¿Te gustaría que tengamos nuestra primera cita mañana? Podemos ir a almorzar y luego hacer lo que desees. Seung se separó ligeramente del abrazo, ambos logrando verse frente a frente. ―Sí quiero.
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