― ¿¡Una cita!?
Aquel grito hizo que varias personas miraran hacia la mesa en la que se encontraban los dos amigos, haciendo que el castaño entrara en pánico al verse en el centro de varias miradas, colocando sus manos sobre las del rubio, para que se calmara.
Era temprano por la tarde y Seung se encontraba contándole a Daehyun lo que había pasado el día anterior con Minho, antes de dirigirse a la universidad para cada uno tener sus clases. Le había comentado muchas cosas, siendo detallista en algunas partes y evadiendo otras, por lo que su amigo estuvo al tanto de todo, emocionado por saber que sus hipótesis siempre fueron correctas y que ambos chicos se correspondían totalmente, haciendo que se sintiera como un casamentero, aunque realmente él no había hecho nada para que se unieran.
―Daehyungie, con más disimulo―le pidió mientras soltaba una risita nerviosa, haciendo que el mencionado se encogiera, apenado.
―Lo lamento, es solo que yo sabía que ustedes terminarían juntos y ahora que escucho que se besaron y tendrán una cita, hace que me sienta el más inteligente del grupo al ser el único que se dio cuenta―el castaño rio sin poder evitarlo, pero igualmente sintió curiosidad.
― ¿Los demás no creían que no atraíamos?
―Mi Hyungie me dijo que no creía que tuvieran una relación en menos de un año, sino hasta muchos después. Sookie dijo que sentía que Minho sí estaba atraído, pero que no pensaba que tú le corresponderías, por lo que yo fui el único que aseguró que serían pareja en poco tiempo―dijo con orgullo―Y por eso ambos me deben helado por haber perdido.
Seung no se molestó en lo absoluto por nada de lo que los demás habían dicho, porque realmente no había sido nada negativo o algo que lo hiciera sentirse mal. Al contrario de eso, comenzó a reír al pensar en el debate que pudieron tener los chicos sobre el tema de él y Minho, pareciéndole incluso adorable.
― ¿Por qué Sookie pensaba que no le correspondería?
Sabía que probablemente él no era la persona más disimulada en el mundo, por lo que se le hacía sumamente extraño el que no lo haya sospechado desde un primer momento, en especial porque siempre se ponía nervioso cuando él se acercaba demasiado o simplemente respiraba a su lado. Por lo que se le hizo extraño el que se negara a que él pudiera corresponderle.
―Nos dio dos motivos―dijo el rubio mientras levantaba una de sus manos, mostrando solamente su dedo índice―Primero, jamás nos has dicho tu orientación s****l y tampoco es como si dieras señales de si te gustaban los hombres, las mujeres o ambos.
Seung asintió, ya que era verdad. Realmente no había visto ese detalle tan importante, por lo que no había hablado de eso en ningún momento.
―Segundo, eres alguien naturalmente tímido y lo demuestras con todos nosotros, por lo que no sabíamos en qué momento tus sonrojos podían significar algo más que simple timidez, porque sueles sonrojarte ante los comentarios de todos, no solo de Minhonie―el castaño comprendió, sabiendo que era cierto―Por lo que tu gusto podía pasar desapercibido, pero yo tengo muy buenos ojos para estos temas y sabía que le correspondías, aunque no quisieras demostrarlo.
Seung separó la mano que tenía sobre la del rubio para poder tomar un poco de su bebida, sintiéndose un poco apenado, pero no demasiado.
―Bueno, pues sí tenías razón. Minho me atrajo mucho cuando lo conocí por primera vez, pero tener una amistad más cercana con él ha hecho que me guste mucho más, por lo que pensé que era bastante obvio, pero al parecer no tanto―se encogió de hombros.
―Me alegra mucho que vayan a tener una cita y espero que la pasen de lo mejor, Minho es un romántico sin remedio, según pude notar, por lo que no debes temer en decir algo dulce en medio de la cita. Es un idiota, pero uno que no esconde sus sentimientos.
Eso Seung lo había notado, claro que sí y era algo que le gustaba mucho, por lo que estaba emocionado.
Poco tiempo después, llegó el mencionado con una enorme sonrisa, haciendo que el rubio lo molestara y comenzara a pellizcarle las costillas, diciéndole que él tenía razón y que les deseaba mucha suerte en su cita. Daehyun se quedaría esperando a su pareja, quien aún no había salido de clases, por lo que se despidió de ambos.
― ¿Le comentaste a Daehyungie sobre tus sentimientos? ―le preguntó el castaño al tatuado mientras caminaban, haciendo que el mayor se sonrojara ligeramente.
―Sí, es un idiota, pero uno muy confiable y que tiene buen ojo para estas cosas―dijo si vergüenza, manteniéndose al pendiente del suelo, para que Seung no diera un mal paso con las muletas y se lastimara.
―Es cierto y da buenos consejos, así que te entiendo.
Poco tiempo después llegaron al auto del mayor y se subieron con cuidado, el mayor dejando las muletas en el asiento trasero, al igual que las mochilas.
―Bueno ¿Tienes hambre? ―preguntó el tatuado mientras entraba al asiento del conductor―Podemos ir a comer ya y después la entretención, tú me dices.
Seung colocó sus mano sobre su panza, viendo al mayor con una sonrisa.
―Síp, tengo hambre.
El tatuado sonrió con ternura ante los movimientos del castaño, manteniéndose acomodado en el asiento, pero sin encender la camioneta.
― ¿Me das un besito? ―le preguntó pocos segundos después, haciendo que Seung se mordiera el labio inferior, sintiendo sus mejillas arder por la enorme sonrisa que invadía su rostro, pensando en que el tatuado era demasiado precioso.
―Claro que sí.
Se inclinó en el asiento y estiró sus labios en una pequeña trompetita, Minho terminándose de acercar para poder darle un beso, manteniendo ambos sus labios juntos por varios segundos, separándose posteriormente con un chasquido.
―Ahora sí podemos irnos―Minho colocó sus manos en el volante, para poder comenzar la marcha.
―Eres un tonto―susurró Seung con una sonrisa, haciendo que Minho asintiera sin remedio.
―Pues sí, sí lo soy.
Minho condujo hasta un restaurante de carnes que el conocía y amaba, porque la comida era realmente buena y no era nada que hiciera que su codo se quebrara por la mitad ante los precios, por lo que le comentó de Seung del lugar y ambos estuvieron de acuerdo con ir a comer ahí, emocionados por los platillos que podrían consumir.
―Tu estómago no es una broma―habló Seung mientras comenzaban a estacionarse fuera del restaurante, el tatuado haciendo maniobras con el auto para entrar en el espacio indicado―No puedo creer que comas todo eso y quedes tranquilito, sin sentir que tu panza caerá al suelo por el peso.
Minho rio orgulloso, ya que su gran apetito no es un secreto.
―Es un don, supongo―se acomodó en el asiento, apagando el motor, ya que habían llegado―Pero una maldición, porque entre más comida tengo que consumir, más grande es la cuenta de lo que debo pagar.
El tatuado se bajó primero del auto y sacó las muletas del asiento trasero, trotando hasta el lado del copiloto para poder ayudar al menor y que se bajara con cuidado. El lugar no estaba demasiado lleno, había mesas disponibles, por lo que no tuvieron que esperar nada para poder entrar, la mesera dándoles una mesa que estaba cerca del área de juegos de los niños, porque aunque era un restaurante de carnes, había juegos para niños.
―Cuando era pequeño, una vez entré a uno de esos juegos con mi primo en un restaurante de hamburguesas y él se vomitó en el tobogán cuando estaba bajando, quedo todo asqueroso dentro y yo salí corriendo para poder bajar al otro lado, porque ni loco me iba a deslizar por ahí―comentó Seung con gracia, haciendo que el mayor hiciera una mueca de asco ante lo mencionado, pero igualmente riendo.
―Yo era bastante tímido cuando era niño―confesó mientras se encogía de hombros―Por lo que no solía subir a esos juegos cuando había más niños, no me gustaba el tener que socializar si no era necesario, por lo que prefería el quedarme con mi madre en la mesa.
Seung jamás pensaría que Minho había sido alguien muy tímido, porque el mayor era bastante confiado y no temía en establecer una conversación con alguien nuevo, pero también sabía que la gente podía cambiar y él, al parecer, lo había hecho.
― ¿Qué cambió? Ahora ya no eres tímido―preguntó con cautela el menor, jugando con una de las servilletas, pero manteniendo la vista en su…
¿Novio?
No sabía si era su novio, no habían colocado ningún nombre a la relación aún, solo se habían besado.
―Antes no tenía confianza en mí mismo, me apenaba por todo, aún cuando no me decían cosas feas―confesó―La gente siempre hablaba de mis ojos, decían que eran muy lindos, al ser redondos y “brillantes” ―hizo las comillas con los dedos, ya que él no los veía brillantes―Y tener atención sobre mí solo me ponía nervioso, tanto que me dejé crecer el flequillo, para que nadie los viera.
El tatuado buscó una fotografía en su celular, no tardándose demasiado en encontrarla al tener una carpeta de fotos familiares. Se la tendió al menor.
Seung hizo un puchero enternecido, ya que los ojos brillantes y hermosos de Minho estaban ligeramente cubiertos por cabello, ya que tenía un corte de hongo.
―Después comencé a crecer, la pubertad me favoreció y comencé a ejercitarme también, por lo que la confianza en mí llegó al ver mis resultados, por lo que esa atención después no fue un problema, sino algo normal y hasta algo que agradezco, en ocasiones.
Seung comparó la foto con el Minho actual, manteniendo una bonita sonrisa en su rostro.
―Aún tienes cara de bebé, solo que ahora eres un mastodonte musculoso―el comentario hizo que Minho soltara una carcajada―Pero sigues teniendo ojitos brillantes y redondos, son preciosos.
El tatuado rodó los ojos con una sonrisa y un pequeño sonrojo adornando sus mejillas.
―Ajá, aprovecha que eres de los pocos, por no decir el único, que aún logra ponerme tímido y úsalo a tu favor. Malo.
Seung soltó una carcajada y pronto el mesero llegó para tomar la orden.
La cita había comenzado muy bien.