Soltó una carcajada mientras se cubría la boca con una servilleta, ya que no quería que la comida que tenía dentro se viera, ya que sería bastante asqueroso para Minho. Se encontraban terminando de comer las carnes y ambos habían comenzado a contar anécdotas vergonzosas, ambos dando datos como para que el ambiente fuera más liviano y bonito, incluso llegando a conocerse un poco más.
―Pero la culpa no fue tuya, esa señora tendría que haberte hecho caso cuando le pediste permiso―comentó el castaño mientras se limpiaba la comisura de sus labios, terminando de comer.
―Lo sé y todos lo sabíamos, por eso nadie le hizo caso cuando me amenazó con denunciarme―aquel dato hizo que el menor abriera los ojos con sorpresa, ya que ese detalle era muy extremo.
― ¿Quería denunciar a un niño de diez años?
―Sí, me amenazó y todo, incluso me advirtió que me preparara mentalmente para el juicio y yo no tenía ni puta idea de qué era un juicio, si quiera―el mayor terminó su bebida, igualmente limpiándose con la servilleta.
―Ay no, qué vergüenza de señora.
El almuerzo había sido totalmente ameno y divertido, ambos contando sus cosas y disfrutando la compañía del otro, incluso habían enseñado fotografías de sus familias o de ellos cuando eran pequeños, contando cómo fue su crianza y qué era todo aquello que extrañaban de aquellas épocas, en especial porque ambos estaban alejados de sus padres.
―Mis padres siempre me han demostrado cuánto me aman, jamás he tenido si quiera la oportunidad de pensar que no me quieren―confesó Minho, haciendo que Seung sonriera―Son bastante amorosos y en un punto de mi adolescencia pensaron que me avergonzaban, porque iban a todos los eventos escolares con muchos ánimos, tomando miles de fotografías hasta que la memoria advirtiera que ya no quedaba más espacio.
―Aw, eso es muy lindo―comentó Seung, sabiendo de dónde había sacado ese lado amoroso el tatuado.
―Son lindos y cuando llevé a los chicos a Busan para que los conocieran, fueron mimados como nunca antes, mi madre haciéndoles postres para que pudieran disfrutar en los dos días que nos quedamos allá―el mayor sacó su celular y buscó unas fotografías, encontrando una en la que salían todos en medio del bosque, con un gran y hermoso árbol detrás―Salimos a una caminata guiada y Sook tenía pánico de que alguna serpiente apareciera por el camino, por eso ves su cara de angustia.
Seung soltó una risita, tomando el celular para ver más de cerca.
―Pobrecito.
Minho asintió, juntando sus manos.
―Espero que en las vacaciones podamos regresar, pero que en esta ocasión seas parte del viaje también―el castaño despegó la vista de su celular, una enorme sonrisa manteniéndose entre sus mejillas, enamorando cada día más al tatuado―Te gustará mucho, en especial porque sé que una de tus capacidades están relacionadas con la naturaleza.
Lo último lo había dicho bajito, cosa que Seung agradeció.
―He vivido entre plantas toda mi infancia, creo que sería raro que no tuviera alguna capacidad relacionada a ella, cuando ha sido lo que me rodea desde que nací―le devolvió el celular a su mayor, quien lo tomó con gusto―Claro que quiero, creo que podríamos hacer un recorrido divertido en las vacaciones. Yendo a Daegu y luego Busan, no lo sé, podría ser una experiencia interesante y nosotros nos encargamos de ayudarte con la gasolina.
El tatuado asintió, totalmente de acuerdo.
―Me parece muy bien, igualmente quiero presentarte a mis padres y también quiero conocer a los tuyos―Seung sintió su rostro arder levemente, pero asintió―Aún no somos oficialmente novios, porque no lo he pedido, pero quiero que lo seamos y por ende, mis padres quieren conocerte.
Seung también quería que sus padres conocieran al mayor y dieran fe de todo lo que él les había contado sobre Minho, para que supieran cómo había caído por él en tan poco tiempo.
―Yo también quiero eso, conocer a tus padres y que conozcas a los míos―sus mejillas de pan se elevaron, haciendo que el tatuado levantara una mano hasta el rostro ajeno, apretando con cariño la mejilla derecha.
―Muy bien, pues tenemos un plan de viaje para vacaciones. Saldremos con amigos y nos presentaremos ante los padres del otro―carraspeó―Creo que tendré que llevar mucha ropa, porque cuando viajo suelo verme como un vago y no quiero que tus padres piensen eso de mí.
Seung soltó una risita, colocando una de sus manos en la del mayor, dando un apretoncito.
―Seremos dos vagos, entonces. Ya estoy emocionado por el viaje.
Salieron del restaurante con enormes sonrisas y como ambos debían estudiar para sus parciales, no pudieron salir a otro lugar. Pero el destino divertido había quedado marcado para las vacaciones y esperaban animadamente que aquello sucediera rápido.