Apretó la mano de su novio con algo de temor, viendo los bonitos ojos color miel del padre de Minho, quien tenía una mirada que no sabía cómo descifrar, pero que en definitiva lo ponía nervioso. No se había tomado el tiempo de ver las luces del hombre, porque se encontraba demasiado ocupado manteniendo el contacto visual con este, siendo realmente pocos segundos, pero para él una eternidad. ―Papá, lo vas a asustar y ya no querrá entrar―dijo Minho con una sonrisa, de lado, haciendo que el adulto eliminara por completo aquel rostro serio y dejara ver una sonrisa de conejo muy similar a la de Minho, sabiendo que de ahí había sacado ese detalle el tatuado. ―Lo siento mucho, quería ver tu reacción―dijo mientras veía a Seung, quien aún estaba ligeramente confundido ante el repentino cambio, so

