Dio un último sorbo a su vaso y lo dejó en la mesada de la comida, colocándolo boca abajo para que pudiera secarse el agua que se mantenía dentro de él. Suspiró y caminó hasta el área de su cachorrito sin nombre, el cual comenzó a apoyar sus patitas delanteras en la división, moviendo la colita de lado a lado con total emoción.
―Ven aquí, precioso. Haré lo mejor que pueda por ti―dijo mientras tomaba a la pequeña bolita de pelos, dándole caricias en su pancita―Vamos.
Realmente el ayudar a los animales es algo que no solía hacer con tanta regularidad, al menos no tanta como desearía. Solía debilitarse al hacerlo, en especial cuando la enfermedad era algo que no era temporal, sino algo genético o permanente, como sería con el caso de su cachorrito, por lo que sabía que no sería tan fácil para él.
Normalmente la curación entre un humano y un animal eran bastante diferentes, no entendía realmente, porque no podía justificar algo que no comprendía en absoluto, por lo que simplemente anotaba y asimilaba, la curación para los humanos no requerían que estos estuvieran desmayados o que estuvieran dormidos, a diferencia de los animales.
Por algún motivo, con los animales, ellos requerían de estar inconscientes al igual que él, por lo que durante el proceso el animal probablemente caerá dormido mientras él lo está curando y cuando este finaliza, el animalito también estará en un letargo de sueño.
No será tan largo como el propio, pero si más de tres horas, por lo que ambos estarían dormidos un buen tiempo.
Comenzó a apagar las luces de la sala y la cocina, dejando al cachorrito en el suelo de su alcoba mientras terminaba de arreglarse, colocarse su pijama y cepillarse los dientes. Mientras se encargaba de su limpieza facial, tomó su celular para poder enviarle una nota de voz a sus padres, para que estos no se preocuparan si le llamaban y él no contestaba.
―Mamá, te explicaré de mejor manera cuando despierte, pero te lo comento para que no se preocupen por no tener la llamada hoy. Usaré una de mis capacidades y es muy probable que me quede dormido por un buen tiempo, por lo que tengamos la llamada mañana y les explico todo a detalle. Los amo, cuídense y descansen―terminó de grabar el mensaje, saliendo del baño.
Soltó una risita amorosa mientras se agachaba para tomar a su cachorro, apegándolo a su pecho para poder subir a la cama de forma segura, dejando la bolita entre las sábanas.
Se estiró para apagar la luz y se acomodó en el colchón. Entre el silencio se escuchaban los hermosos soniditos del cachorro, respirando rápidamente mientras se acercaba a su dueño, para poder acomodarse a dormir en su pecho.
―Vamos a descansar―dijo en voz baja mientras le daba un beso en la cabeza al cachorro, para finalmente colocarlo sobre su pecho, manteniendo ambas manos sobre él―Buenas noches, ya verás que mañana te sentirás mejor.
El perrito comenzó a lamer la muñeca derecha de Seung, como si supiera lo que su dueño le estaba diciendo, demostrándole lo agradecido que estaba.
Cerró los ojos y mantuvo sus manos sobre el lomo del cachorro, comenzando a concentrarse para poder detectar la luz de la enfermedad . Pocos segundos le tomaron para poder ver la luz marrón del pequeño animal.
Respiró hondo y comenzó a concentrarse en esa luz en particular, poniendo todo de sí en la intención de liberarlo de aquel sufrimiento que solo se vería controlado por medicamentos. Comenzó a mover suavemente sus pulgares en el pelaje del cachorro, quien poco a poco, comenzaba a debilitarse.
El cachorrito sin nombre comenzaba a dejarse caer, respirando cada vez más lento mientras caía en un sueño profundo, uno que solo le hacía sentirse relajado y con mucho sueño. Seung igualmente comenzaba a debilitarse, su capacidad de curación manteniéndose concentrada el marrón del cachorro, logrando así, poco a poco ayudarle a mejorarse.
Algo que hacía que el proceso con los animales fuera un poco más tardado es que las luces de estos no son tan concentradas como lo son los de los seres humanos, por lo que era más fácil el concentrarse en la luz de un ser humano por la amplitud de esta y lo profunda que puede llegar a ser una misma luz de varios colores. Por lo que a la hora de curar, ya sea una enfermedad permanente o genética, tomaba su tiempo, pero mucho menos que con un animal.
En cambio, con su cachorro, estaba tomándole más tiempo y seguiría tomándolo, porque esta luz no estaba tan concentrada y tenía que poner todo de sí para que esta pudiera curarse realmente al ser una enfermedad permanente.
Sin embargo, estaba seguro de que podría ayudarlo totalmente y que pronto su cachorrito viviría sin ese constante dolor que significaba su enfermedad.
Su cabeza comenzó a caer de lado, ya que el sueño profundo lo estaba atacando en ese momento. Su cuerpo se destensó, a excepción de sus manos sobre el cachorro, porque la conexión que mantenía con su mascota lograba que no se separara de él y no lo haría hasta que ambos despertaran.
Seung esperaba que todo saliera bien y lo sabrían al día siguiente.
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Frunció el ceño mientras se detenía frente a la puerta del departamento, sintiéndose sumamente preocupado por la situación, pero tampoco quería alarmarse.
―Dijo que vendría con el código para abrirnos―dijo Sook mientras llegaba junto a él, haciendo que todos asintieran, sintiéndose un poco ansiosos, aunque sabía que podían estar exagerando.
Sook, Minho, Daehyun y Hyun se encontraban frente a la puerta de Seung, esperando a que el señor Lee llegara a la puerta para poder colocar el código y abrirles, ya que le habían explicado que él no se había presentado a la universidad y que no contestaba las llamadas de nadie. También habían tocado la puerta muchas veces y nadie respondió, por lo que estaban algo preocupados.
Lo que terminó de hacerlos confundirse fue que el señor Lee les contó que Seung no había salido del edificio, se lo preguntaron también a la chica de recepción y nadie lo vio salir desde hace dos días, por lo que no comprendía qué habría pasado.
― ¿Crees que haya salido? ―preguntó Daehyun mientras se cruzaba de brazos, apoyándose en la pared mientras esperaban.
―No lo sé, según sé su celular está fallando, pero por eso mismo iríamos hoy al centro comercial―comentó Minho mientras se encogía de hombros, igualmente preocupado―Lo extraño es que nadie lo vio salir, además de que no llegó a la universidad.
Todos asintieron, de acuerdo con la información.
―Chicos, ya tengo el código―llegó el señor Lee caminando con rapidez y con un pequeño papel en sus manos, tuvo que pedirle el código a la recepcionista cuando le explicaron la situación, por lo que tardó un poquito―Con permiso.
El hombre comenzó a colocar el código y permitió que la puerta se abriera, dándole permiso a los chicos para que pasaran, claramente él pasando con ellos.
Todas las luces estaban apagadas, no se escuchaban ladridos del cachorrito y todo estaba en silencio.
― ¿Seungie? ―lo llamó Daehyun, sin recibir una respuesta.
Sook avanzó hasta la habitación del chico, colocando su mano sobre la perilla, para poder abrirla. Cuando esta estuvo abierta, pudieron ver a Seung dormido en la cama, tenía algo peludo entre sus manos, pero en definitiva se notaba que estaba en un sueño profundo.
―Oh, está dormido―jadeó Hyun más tranquilo.
Minho se acomodó al lado de la cama, comenzando a agitar ligeramente al castaño.
― ¿Seguros que está dormido? ―preguntó el señor mayor con angustia, viendo al chico profundamente dormido, aunque lo estaban agitando.
Minho se sentó en la cama y colocó una mano debajo del cuerpo del menor, levantándolo con cuidado hasta apoyarlo en su pecho y que así pudieran despertarlo mejor. Notó que la bolita que tenía entre sus manos era el cachorrito, quien comenzaba a removerse.
―Iré por ayuda―dijo el señor Lee antes de salir trotando del departamento.
Sook se sentó delante de Minho, intentando tomar al cachorrito de las manos del castaño. Sin embargo, cuando colocó sus manos sobre las del castaño e intentó levantar sus dedos, estos se resistieron completamente, inclusive manteniéndose totalmente quietos en torno al cuerpo del cachorro.
―No puedo mover sus manos―dijo con confusión, intentando nuevamente el apartar sus dedos, siendo inútil.
Minho pasó sus brazos por los costados del menor e intentó el separar igualmente, pero los dedos se sentían completamente tiesos, haciendo que se confundieran mucho más.
―Los dedos están totalmente inmóviles, no se mueven ni un poco―jadeó el tatuado mientras soltaba las manos del castaño, comenzando a agitarlo un poco más, intentando que despertara.
Sin embargo, Sook no quiso rendirse con la liberación del cachorro, por lo que usó toda su fuerza para intentar separar los dedos, inclusive colocándose algo colorado por el esfuerzo.
Varios minutos después de ese gran esfuerzo, logró que los dedos se separaran, de una forma más suave de lo que su fuerza requería, haciendo que tanto el cachorro como Seung se despertaran de golpe, sobresaltados por la forma en la que fueron separados.
― ¡Seungie! ¿Estás bien? ―se acercó alterado Daehyun, el castaño totalmente sorprendido por tener a todos en su departamento. Su cachorrito comenzando a lamer sus manos.
―S-Sí ¿Qué hora es?
Todos se mantuvieron callados al intentar comprender lo que había pasado, ya que el castaño se veía preocupado por la hora y no por su aparente desmayo.
―Son las tres de la tarde, pero ¿Qué sucedió? Tenías al cachorro en tus manos y estaban totalmente tiesas―dijo Sook con rostro angustiado y confundido, como todos en el lugar.
El castaño no sabía cómo explicar o al menos inventarse algo mediamente realista.
En ese momento, entraron tres personas al departamento, siendo el señor Lee con dos enfermeros del edificio.
― ¿Ya despertó? ¿Cómo está? ―los médicos se acercaron al castaño y comenzaron a revisarle superficialmente, su pulso fue lo primero.
―Tenía los dedos duros, no podíamos separar sus manos y no despertaba aunque lo agitamos―le dijo Minho a los profesionales, mientras comenzaban a examinar al castaño, quien estaba entrando un poco en pánico al no saber qué hacer.
―Necesitamos que le den un poco de espacio, por favor manténganse en el pasillo o la sala, por favor―dijo una médica, haciendo que todos asintieran.
Minho colocó la mano en la espalda de Seung y lo ayudó a acomodarse sobre el respaldo de la cama, para poder levantarse y salir.
El castaño estaba demasiado sorprendido por la situación, ya que no comprendía por qué se había tardado tanto y ahora tenía que inventar qué podría decirles a los médicos, sin que lo mandaran a un hospital o algo peor.
Excelente.