Suspiró agradecido cuando terminó de colocarse la ropa, viendo a su cachorrito en la cama, viéndolo como si estuviera esperando algo de su parte. Pensó que probablemente podía ver su tranquilidad después de lo que había pasado y él se sentía de la misma manera.
―Casi nos atrapan, bonito―jadeó en voz baja mientras se acercaba a su cama, tomando al cachorro en sus manos para poder darle mimos, siendo querido igualmente―Tenemos mucha suerte.
Lo que había pasado después de la intervención de los médicos en su departamento, era que no habían logrado dar alguna justificación por lo que había pasado, no al menos una médica. Por lo que, referente a lo que había dicho; que no había sentido dolor, ni dificultades para despertarse en su conciencia, ni algún síntoma que pudiera afectar alguna otra área de su cuerpo, lo dejaron como una parálisis del sueño y que era algo que podía pasar y que probablemente pudiera pasar en algún otro momento, pero no era algo sumamente grave, por lo que simplemente le dejaron algunas indicaciones a los demás de cómo podrían ayudarlo en esa situación sin dañarlo y se retiraron.
Cuando se fueron, le dieron la oportunidad para poder bañarse y hablar un poquito sobre lo que había sucedido, para después ir al centro comercial, si él se sentía cómodo con eso y si se sentía cansado, simplemente se quedarían con él un momento, porque aún estaban preocupados.
Seung vio con orgullo la luz de su cachorro, la cual brillaba sin ese color marrón de la enfermedad.
―Igualmente me alegra que haya funcionado, aunque no entiendo por qué nos quedamos dormidos tanto tiempo―susurró mientras lo acariciaba, colocándose sus chancletas de goma, ya que sus zapatos para salir los tenía en la entrada―Bueno, trata de descansar un poco más, saldré un rato.
Caminó hasta la puerta y la abrió, para después encaminarse hasta la sala, en donde sus amigos se mantenían, sentados en el sofá.
― ¿Te sientes mejor? ―le preguntó Minho cuando llegó, todos viéndolo con ojos preocupados.
―Sí, chicos. De verdad que no me siento mal, no se preocupen―dijo con una sonrisa, acercándose para poder sentarse junto al tatuado, dejando al cachorrito en su regazo.
―Nos alivia que no te sientas mal, nos preocupamos cuando no despertabas―dijo Daehyun mientras jugaba con los dedos de sus manos, pasando su vista al cachorrito―También nos preocupamos por el perrito, lo tenías atrapado entre tus manos y aunque no lo estabas aplastando, no podíamos liberarlo.
El perrito se pasó a las piernas de Minho, quien comenzó a darle cariños.
―Realmente no sé qué sucedió, pero lo bueno es que no salió lastimado―dijo mientras se acomodaba, no queriendo seguir hablando del tema, porque no le gustaba mentir―Bueno ¿Salimos?
Sook se mordió el labio inferior, viéndolo con la misma preocupación de antes.
― ¿Seguro? ¿No crees que es mejor descansar y ya vamos mañana? ―le preguntó sin intenciones de ceder fácilmente.
―Yo me siento bien, de verdad, tampoco me gustaría el haberlos hecho venir por nada―dijo, haciendo que los demás hicieran una mueca casi indignada.
―No venimos por nada, de hecho, hubiéramos venido igualmente al no verte ni tener respuesta de tu parte―dijo Hyun con seriedad, pero no siendo duro―No venimos por nada, de hecho nos aliviamos de haber venido. Así que debes descansar un poco y ya mañana iremos por tu celular nuevo ¿Sí?
El menor notaba que, en realidad, no tenía mucha opción para negarse. Por lo que asintió.
―Bien, pero al menos déjenme cocinarles algo por venir―dijo mientras se levantaba del sofá.
―Nosotros te ayudamos―se levantó Sook también, haciendo que todos se levantaran, para ir a ayudar.
Seung soltó una risa mientras rodaba los ojos, porque era claro que no iban a dejarlo negarse, por lo que simplemente asintió. Llegaron a la cocina, la cual no era enorme, pero pudieron dividirse para poder hacer sus tareas y hacer unos buenos platos de ramen con agregados y carne de cerdo.
―Por cierto, Sook ¿Qué pasó con Sunnie? ―preguntó Hyun en medio del silencio, en donde todos hacían algo, como el pelirrojo, que cortaba las verduras.
El menor hizo una mueca, mientras separaba los trozos de tocino.
―No hemos hablado desde el día de la discusión―comentó con voz ligeramente baja, notándose que el tema le afectaba, de cierta forma―Intenté hablar con ella, pero no ha querido, está necia con que yo debí apoyarla y que debí dejarlos de lado.
Los chicos hicieron una mueca al escuchar aquello, porque era bastante estúpido que ella pidiera eso, cuando ellos eran amigos de Sook.
―Claramente le dije que ella no tenía razón y desde ese día no me responde nada, así que solamente le dejé un mensaje diciéndole que la relación quedaba hasta aquí y ya―dio media vuelta con la tabla para cortar, el cual tenía los trozos de tocino―De hecho se lo puse antes de venir, ni siquiera he visto si me contestó o algo, ya que con la situación he dejado en silencio mi celular.
Seung se acercó y tomó la tablita, viendo al menor con pesar.
―Lamento haber hecho que esto pasara―dijo, aunque sabía que no era su culpa, la carita del pelinegro era algo que le causaba pesar.
―No debes disculparte por nada, eso es algo que es parte de ella y jamás había visto―dijo con seriedad, todos asintiendo al estar de acuerdo―Tú no le hiciste nada malo y su lado horrible de su personalidad salió a la luz, por lo que creo que todo fue para bien―dijo con una sonrisa.
Seung sonrió al ver la luz de calidez que envolvía el cuerpo de su menor, sus palabras siendo sinceras.
―Prefiero estar con ustedes, mis amigos sinceros, a estar con una chica con una personalidad tan cambiante y mala con los demás.
A pesar del gran susto, esa pequeña reunión lo había ayudado a dejar esa inseguridad de lado, dando por terminado para él el tema de Sunnie.
Nadie se había dado cuenta de la verdad en cuanto a sus capacidades, por lo que era un alivio, también.