Skyler Si alguien tenía un manual que me ayudara a comprender las actitudes de Chase tenía que prestármelo al menos por un par de meses para estudiar cómo debía reaccionar ante sus drásticos cambios de humor. Cuando llegué a su casa estaba tranquilo, luego se volvió un pervertido, después un chico enojado, en el auto una persona algo romántica y, ahora, un hombre serio y de pocas palabras. No es que Chase fuera alguien que hablara mucho, pero en ese momento todo me desesperaba porque el silencio ya no era cómodo como antes. Necesitaba que me dijera alguna cosa porque yo no pensaba que hablarle fuera una buena idea, no por cómo lucía su rostro. Entendía que Chase estuviera enfermo, pero era complicado para mí soportar todo eso. Quería pasar tiempo con él pero no cuando se ponía tan neutro

